De puertas para dentro
LA DENUNCIA
(Cuando se ilumina de nuevo el escenario están las dos hijas y la madre sentadas;
la madre en el sillón, las dos hijas en el sofá.)
HIJA 1ª ---- Madre, nosotras dos nos vamos de compras. ¿Te
vienes? Que hemos visto unos pantalones y unas camisas, y allí te los pruebas
en la tienda.
HIJA 2ª ---- ¡Venga, sí, madre, vente!, que ya tenemos en el
trabajo horario de verano, con lo cual tenemos más tiempo libre para ir de
compras.
MADRE ---- De buena gana me iría, pero esta vez no puedo. Estoy preocupada; como
tú bien dices, ya estamos en verano y es el tiempo en que vuestro padre se va a
Francia, pero creo que este año no irá como otros veranos.
HIJA 1ª ---- (Con asombro.) ¿Qué nos dices, madre?
MADRE ---- ¡Lo que habéis oído! Él no me ha dicho nada, pero hoy, cuando fui por
su camisa para lavarla, en uno de los bolsillos encontré el informe médico, que
es el que dice si es apto para ir al extranjero; y como ya sabéis,
vuestro padre está como está.
HIJA 2ª ---- ¿Y qué irá a hacer ahora?
MADRE ---- ¡Pues no lo sé! Ya nos dirá algo.
HIJO 1º ---- (Entra el hijo 1º con cara de pocos amigos.
Por las hermanas.) ¿Qué, vais a salir?
HIJA 1ª ---- Sí.
¡Vamos de compras! ¿Te vienes?
HIJO 1º ---- No. Ya estoy bien servido de ropa. Ven, madre,
siéntate aquí conmigo. (Los dos se sientan en el sofá; las hermanas también
se sientan, cada una en una silla.)
MADRE ---- ¿Cómo se ha dado hoy en el trabajo? Te veo como cansado. ¿Te preocupa
algo?
HIJO 1º ---- Sí, madre. Vengo cansado por las muchas
horas seguidas de trabajo pero, también, cansado de escuchar comentarios sobre
nosotros, de ser el chismorreo del vecindario y de que nos miren como a unos
extraños. Estamos en boca de todo el
mundo; incluso me han dicho que os han visto salir de la comisaría. ¿Es cierto?
HIJA 1ª ---- Sí, es verdad. Hemos estado las tres en
la comisaría informándonos sobre
nuestra situación, y nos han dicho que todos nos pongamos de acuerdo y después
se hace la correspondiente denuncia por malos tratos.
HIJO 1º ---- ¡Dios! ¿Lo habéis pensado bien?
HIJA 2ª ---- Sí, claro que está bien pensado. ¿Cuánto tiempo
vamos a esperar? Ya estás viendo los comentarios de la gente. Si cada vez
estamos peor... Nosotros nos damos cuenta, pero padre vive en otro mundo,
arrastrándonos a todos; por eso tenemos que poner remedio. ¿No te parece? (En
este momento entra el hijo 2º.) ¡Buenas! ¿Qué agustito estáis todos
ahí sentados?
MADRE ---- (Que se levanta.) Estamos todos porque tenemos que hablar de
un asunto que a todos nos concierne.
HIJO 2º ---- ¿Un asunto que a todos nos concierne? ¿De qué asunto se trata?
MADRE ---- Hemos estado tus hermanas y yo en la comisaría para informarnos sobre los pasos a seguir para las
denuncias de malos tratos, porque con esta
situación no podemos continuar. ¿Cuánto tiempo llevamos de no sentarnos para
hablar de las cosas de la vida, de las inquietudes de cada día? Si cada vez que lo hacemos es para salir de pelea.
HIJO 1º ---- Hermano, lo único que nos piden es que estemos
de acuerdo a la hora de formular la denuncia por malos tratos. ¿Y tú lo estás? Es una decisión importante.
HIJO 2º ---- ¡Está bien! Firmaré cuando tengamos que firmar. Pero ¿quién se lo dirá a padre
si todos tenemos miedo? (Todos se miran.) Está bien... yo se lo diré... (Oscuro.)
LA DETENCIÓN
(Cuando se ilumina de nuevo el escenario, la madre está sentada en
una de las sillas haciendo lana; el hijo 2º, sentado en otra silla que hay
junto a la mesa, juega solo con una baraja española. Entra el padre, que se
sienta en otra de las sillas, al otro extremo de la mesa.)
PADRE ---- ¡Niña! (Por la madre.) Y la camisa que dejé en la habitación esta
tarde, ¿no la habrás lavado?
MADRE ---- No, todavía está en la habitación. ¿Te la traigo? (Sale de escena
por el lateral izquierdo. El padre también se levanta hacia una mesita y trae
una botella y un vaso; lo pone en la mesa.)
PADRE ---- Hijo, me estoy acordando de cuando eras un niño y te llevaba a ti y a
tus hermanos por las noches a cazar pajarillos con las linternas y la red;
cazábamos en los pozos, en las higueras, en los zarzales... y no se nos daba
mal.
HIJO 2º ---- Claro que me acuerdo, y de tantas cosas: de la
vez que nos persiguió el guarda y lo despistamos metiéndonos en la espesura de
las zarzas que había en el arroyo... ¡Padre, el corazón se me salía! Cuando se
aproximaba el guarda y no nos veía... Y cuando en la feria nos subías en todas
las atracciones; mamá y tú, cómo
disfrutabais viéndonos. Pero todo eso pasó, por desgracia, y esos recuerdos
quedan ya muy lejanos. (La madre entra y deja la camisa en la silla.)
PADRE ---- (Se levanta y pasea.) Sí, hijo. Son recuerdos que me amargan
por no poder seguir realizándolos, y es que veo a mi familia tan lejos de mí, que no sé qué me está
pasando. Me habláis y las palabras se quiebran en mis oídos; me miráis y veo
odio en vuestros ojos; queréis darme las manos y tenéis un «no» por respuesta.
¡Dios! ¿Qué me está pasando?
HIJO 2º ---- ¡Basta! (Se levanta.) Padre, si estamos
en esta situación no será porque no hemos intentado que cambiaras; pero
claro, tú andas como perro sin amo, como vagabundo sin rumbo. Sí, padre, tú has
dado lugar a esta situación. Cambiando de conversación, ¿de qué
me querías hablar?
PADRE ---- (El padre va hacia la silla donde está la camisa y extrae
un papel.) De este papel,
que es el parte médico que me exigen para ir a trabajar a Francia.
HIJO 2º ---- ¡Ah, claro!, como te vas pronto.
PADRE ---- No. Este año no iré a trabajar a Francia; el parte médico es
negativo.
HIJO 2º ---- ¡Negativo! ¿Por qué?
PADRE ---- Todos los años, cuando nos hacen el contrato, también nos hacen un
reconocimiento médico. Pues bien, en el informe dice que tengo una úlcera de
estómago y que tengo que cuidarme.
HIJO 2º ---- (Con intención.) ¡Claro... será de la
leche...!
PADRE ---- ¿Qué leche?
HIJO 2º ---- De la leche del vino, padre, que te está quemando el estómago y no te das
cuenta.
PADRE ---- ¡Pero hijo! ¿Qué hago? Si tengo el estómago que me arde, que me
retuerce las entrañas.
HIJO 2º ---- (Cortando.) Y después vienes, la pagas
con nosotros, te pones violento. Padre, ¿no te das cuenta de que nos
estás perdiendo? Como tú dices muchas veces, te hemos abierto las manos y
también en forma de puño las hemos tenido que cerrar. (Se acerca al padre.)
¡Padre, abre los ojos y míranos cómo
estamos, y madre, que se está consumiendo en vida! ¡Dios!
PADRE ---- (Se levanta con los nervios alterados.) ¡Ya está bien! No te
consiento que me hables de esa manera... Y tú... ¿qué me querías decir?
HIJO 2º ---- Quería decirte... (En este instante llaman a
la puerta; sale la madre llorosa y directamente va a abrir la
puerta. La abre.)
MADRE ---- Pase.
POLICÍA ---- (Joven de unos veintiséis años con uniforme
de policía.) ¡Buenas tardes! ¿Aquí es donde vive el hombre contra el que han formulado una
denuncia?
MADRE ---- Sí, este es el
domicilio.
HIJO 2º ---- ¡Eso es lo que quería decirte! (El padre se
levanta fuera de sí, agarra al hijo por el cuello; la madre y el policía
intentan separarlo.)
PADRE ---- ¡Yo os mato, mala familia! ¡Os mato... mala familia...!
CONTINUARÁ…………

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