agosto 01, 2026

Rafael Rodríguez Muñoz (Patillas)

 


OBRA DE TEATRO





De puertas para dentro

 

LA DENUNCIA

(Cuando se ilumina de nuevo el escenario están las dos hijas y la madre sentadas; la madre en el sillón, las dos hijas en el sofá.)

HIJA 1ª ---- Madre, nosotras dos nos vamos de compras. ¿Te vienes? Que hemos visto unos pantalones y unas camisas, y allí te los pruebas en la tienda.

HIJA 2ª ---- ¡Venga, sí, madre, vente!, que ya tenemos en el trabajo horario de verano, con lo cual tenemos más tiempo libre para ir de compras.

MADRE ---- De buena gana me iría, pero esta vez no puedo. Estoy preocupada; como tú bien dices, ya estamos en verano y es el tiempo en que vuestro padre se va a Francia, pero creo que este año no irá como otros veranos.

HIJA 1ª ---- (Con asombro.) ¿Qué nos dices, madre?

MADRE ---- ¡Lo que habéis oído! Él no me ha dicho nada, pero hoy, cuando fui por su camisa para lavarla, en uno de los bolsillos encontré el informe médico, que es el que dice si es apto para ir al extranjero; y como ya sabéis, vuestro padre está como está.

HIJA 2ª ---- ¿Y qué irá a hacer ahora?

MADRE ---- ¡Pues no lo ! Ya nos dirá algo.

HIJO 1º ---- (Entra el hijo 1º con cara de pocos amigos. Por las hermanas.) ¿Qué, vais a salir?

HIJA 1ª ---- . ¡Vamos de compras! ¿Te vienes?

HIJO 1º ---- No. Ya estoy bien servido de ropa. Ven, madre, siéntate aquí conmigo. (Los dos se sientan en el sofá; las hermanas también se sientan, cada una en una silla.)

MADRE ---- ¿Cómo se ha dado hoy en el trabajo? Te veo como cansado. ¿Te preocupa algo?

HIJO 1º ---- , madre. Vengo cansado por las muchas horas seguidas de trabajo pero, también, cansado de escuchar comentarios sobre nosotros, de ser el chismorreo del vecindario y de que nos miren como a unos extraños. Estamos en boca de todo el mundo; incluso me han dicho que os han visto salir de la comisaría. ¿Es cierto?

HIJA 1ª ---- , es verdad. Hemos estado las tres en la comisaría informándonos sobre nuestra situación, y nos han dicho que todos nos pongamos de acuerdo y después se hace la correspondiente denuncia por malos tratos.

HIJO 1º ---- ¡Dios! ¿Lo habéis pensado bien?

HIJA 2ª ---- Sí, claro que está bien pensado. ¿Cuánto tiempo vamos a esperar? Ya estás viendo los comentarios de la gente. Si cada vez estamos peor... Nosotros nos damos cuenta, pero padre vive en otro mundo, arrastrándonos a todos; por eso tenemos que poner remedio. ¿No te parece? (En este momento entra el hijo 2º.) ¡Buenas! ¿Qué agustito estáis todos ahí sentados?

MADRE ---- (Que se levanta.) Estamos todos porque tenemos que hablar de un asunto que a todos nos concierne.

HIJO 2º ---- ¿Un asunto que a todos nos concierne? ¿De qué asunto se trata?

MADRE ---- Hemos estado tus hermanas y yo en la comisaría para informarnos sobre los pasos a seguir para las denuncias de malos tratos, porque con esta situación no podemos continuar. ¿Cuánto tiempo llevamos de no sentarnos para hablar de las cosas de la vida, de las inquietudes de cada día? Si cada vez que lo hacemos es para salir de pelea.

HIJO 1º ---- Hermano, lo único que nos piden es que estemos de acuerdo a la hora de formular la denuncia por malos tratos. ¿Y tú lo estás? Es una decisión importante.

HIJO 2º ---- ¡Está bien! Firmaré cuando tengamos que firmar. Pero ¿quién se lo dirá a padre si todos tenemos miedo? (Todos se miran.) Está bien... yo se lo diré... (Oscuro.)

LA DETENCIÓN

(Cuando se ilumina de nuevo el escenario, la madre está sentada en una de las sillas haciendo lana; el hijo 2º, sentado en otra silla que hay junto a la mesa, juega solo con una baraja española. Entra el padre, que se sienta en otra de las sillas, al otro extremo de la mesa.)

PADRE ---- ¡Niña! (Por la madre.) Y la camisa que dejé en la habitación esta tarde, ¿no la habrás lavado?

MADRE ---- No, todavía está en la habitación. ¿Te la traigo? (Sale de escena por el lateral izquierdo. El padre también se levanta hacia una mesita y trae una botella y un vaso; lo pone en la mesa.)

PADRE ---- Hijo, me estoy acordando de cuando eras un niño y te llevaba a ti y a tus hermanos por las noches a cazar pajarillos con las linternas y la red; cazábamos en los pozos, en las higueras, en los zarzales... y no se nos daba mal.

HIJO 2º ---- Claro que me acuerdo, y de tantas cosas: de la vez que nos persiguió el guarda y lo despistamos metiéndonos en la espesura de las zarzas que había en el arroyo... ¡Padre, el corazón se me salía! Cuando se aproximaba el guarda y no nos veía... Y cuando en la feria nos subías en todas las atracciones; mamá y tú, cómo disfrutabais viéndonos. Pero todo eso pasó, por desgracia, y esos recuerdos quedan ya muy lejanos. (La madre entra y deja la camisa en la silla.)

PADRE ---- (Se levanta y pasea.) Sí, hijo. Son recuerdos que me amargan por no poder seguir realizándolos, y es que veo a mi familia tan lejos de , que no qué me está pasando. Me habláis y las palabras se quiebran en mis oídos; me miráis y veo odio en vuestros ojos; queréis darme las manos y tenéis un «no» por respuesta. ¡Dios! ¿Qué me está pasando?

HIJO 2º ---- ¡Basta! (Se levanta.) Padre, si estamos en esta situación no será porque no hemos intentado que cambiaras; pero claro, tú andas como perro sin amo, como vagabundo sin rumbo. Sí, padre, tú has dado lugar a esta situación. Cambiando de conversación, ¿de qué me querías hablar?

PADRE ---- (El padre va hacia la silla donde está la camisa y extrae un papel.) De este papel, que es el parte médico que me exigen para ir a trabajar a Francia.

HIJO 2º ---- ¡Ah, claro!, como te vas pronto.

PADRE ---- No. Este año no iré a trabajar a Francia; el parte médico es negativo.

HIJO 2º ---- ¡Negativo! ¿Por qué?

PADRE ---- Todos los años, cuando nos hacen el contrato, también nos hacen un reconocimiento médico. Pues bien, en el informe dice que tengo una úlcera de estómago y que tengo que cuidarme.

HIJO 2º ---- (Con intención.) ¡Claro... será de la leche...!

PADRE ---- ¿Qué leche?

HIJO 2º ---- De la leche del vino, padre, que te está quemando el estómago y no te das cuenta.

PADRE ---- ¡Pero hijo! ¿Qué hago? Si tengo el estómago que me arde, que me retuerce las entrañas.

HIJO 2º ---- (Cortando.) Y después vienes, la pagas con nosotros, te pones violento. Padre, ¿no te das cuenta de que nos estás perdiendo? Como tú dices muchas veces, te hemos abierto las manos y también en forma de puño las hemos tenido que cerrar. (Se acerca al padre.) ¡Padre, abre los ojos y míranos cómo estamos, y madre, que se está consumiendo en vida! ¡Dios!

PADRE ---- (Se levanta con los nervios alterados.) ¡Ya está bien! No te consiento que me hables de esa manera... Y tú... ¿qué me querías decir?

HIJO 2º ---- Quería decirte... (En este instante llaman a la puerta; sale la madre llorosa y directamente va a abrir la puerta. La abre.)

MADRE ---- Pase.

POLICÍA ---- (Joven de unos veintiséis años con uniforme de policía.) ¡Buenas tardes! ¿Aquí es donde vive el hombre contra el que han formulado una denuncia?

MADRE ---- Sí, este es el domicilio.

HIJO 2º ---- ¡Eso es lo que quería decirte! (El padre se levanta fuera de sí, agarra al hijo por el cuello; la madre y el policía intentan separarlo.)

PADRE ---- ¡Yo os mato, mala familia! ¡Os mato... mala familia...!

 

CONTINUARÁ…………


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