POEMA
A mi nieto
Vivimos
soñando el futuro,
arrastrados
por lo que nos dio el pasado,
recordando
lo que ya sabemos,
la vida
nos lo repite a diario.
En el
otoño de la vida
hay una
luz que ilumina
los días
grises,
un brote
verde que florece
en la
rama más alta del árbol
que
creció de la raíz vieja y firme.
Una mano
arrugada y cansada
sostiene
una diminuta, suave y nueva.
Cuando
el sol ya se aproxima
hacia el
horizonte de la vida,
llegas
con tu luz a encender la mañana.
Tus
risas hacen que el tiempo camine más despacio
esperando
un futuro que no voy a ver.
Cuando
ya no esté mi voz,
mira los
caminos que recorrí,
búscame
con la verdad en las manos
en las
cosas pequeñas de la vida.
Esas
serán mis riquezas, el espejo del tiempo
reflejado
en ti, en tus manos, en tus ojos.
En las
tardes tranquilas, al olor de la lluvia,
vuelve a
leer lo que te escribo,
sé que
lo guardarás dentro de ti.


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