EGABRENSES CON ARTE
Entre pinceles en espera y libros
abiertos: El mundo creativo de Juan
Un paseo por la vida y la obra de un egabrense que, entre libros y
pinceles, ha vuelto a sus orígenes para redescubrir la luz de su tierra.
Cierto
es que Juan no posee muchas de sus creaciones; las ha ido regalando por el
camino, pues nunca ha pretendido vivir de esta faceta. Su sustento ha sido su
trabajo como peluquero, pero su hobby, pintar, es lo que hace para sentirse vivo. Esa pasión cultivada
en la intimidad es lo que me lleva a preguntarle:
Pregunta- ¿Qué te da la pintura que tu rutina diaria no te ofrece?
Respuesta-
La pintura es el
contrapunto necesario a mi jornada. Mientras mi trabajo como peluquero requiere
una atención técnica y social constante, el lienzo me ofrece un canal de
expresión pura. Es el espacio donde proceso lo vivido durante el día; donde el
desarrollo laboral se transforma en formas y colores que no necesitan
explicación, solo existir.
Pregunta- ¿Recuerdas el momento exacto en que decidiste comprar tu primer lienzo para desarrollar tu hobby?
Respuesta-
Fue un punto de
inflexión marcado por el amor. Sucedió cuando conocí a mi pareja,
Cristina. Verla a ella volcarse en la escritura despertó en mí una necesidad
espejo.
Pregunta- ¿Qué necesidad sentías en
ese momento?
Respuesta-
Ella usaba las
palabras para construir mundos, y yo sentí que necesitaba los pinceles para
materializar los míos. Fue su impulso creativo el que dio el valor para comprar
aquel primer lienzo y empezar a pintar.
Pregunta- ¿Qué se siente crear algo
sabiendo que, inicialmente, el único juez y el único espectador vas a ser tú
mismo?
Respuesta-
Es una libertad
absoluta, pero también un reto. Siento un deseo profundo de expresar
lo que habita en mi interior, sin filtros ni pretensiones.
Pregunta- Al no tener que vender la obra ni cumplir con una galería, ¿te
permites cometer más errores o arriesgar más con los colores?
Respuesta-
Sí, de hecho me
gusta experimentar, especialmente mezclando mundos: a veces utilizo gamas de
tintes y productos de peluquería sobre el lienzo. No busco la perfección
técnica, sino el descubrimiento que nace del riego y del “error” afortunado.
Pregunta- Muchos aficionados dicen
que cuando pintan, el tiempo desaparece. ¿Te pasa eso?
Respuesta-
Es exactamente así.
Cuando entro en el proceso de creación, el reloj se detiene. No tengo límites;
puedo pasar horas absorto y sentir que apenas han pasado minutos. El tiempo
simplemente deja de existir para dar paso a la obra.
Pregunta- Me has comentado que muchos de tus cuadros los has regalado. ¿No
te cuesta desprenderte de tus cuadros si alguien te pide uno?
Respuesta-
Al contrario, me
produce una gran satisfacción. Nuca he pretendido vivir de esto, así que mi
mayor recompensa es que alguien conecte con mi obra. De hecho, a menudo enseño
mis cuadros con la intención de “tentar” a mis amigos; me hace feliz saber que
un pedazo de mi mundo interior decora ahora el hogar de alguien a quien
aprecio.
Pregunta- Al no haber seguido un
camino académico rígido, ¿cuál es esa 'regla' de la pintura que te encanta
romper?
Respuesta-
Mi única regla es no
tener ninguna. Intento expresar lo siento en ese momento. Sonará muy
extraño pero mi mente me dice que me exprese si más búsqueda, lo que me lleva a
pintar lo que me intuición me dicta.
Pregunta-
¿A qué
pintores miras cuando buscas inspiración, no para imitarlos, sino para sentir
que hablas su mismo idioma?
Respuesta-
No busco un nombre
concreto, sino que me detengo antes aquellos artistas que logran transmitir
emoción. Me interesan los pintores que juegan con la luz, esos que te permiten
sentir el aire o la temperatura de la escena.
Pregunta-
¿Ha cambiado la forma en que ves el mundo (las
sombras en la calle, los colores del cielo) desde que empezaste a pintar por
placer?
Respuesta-
Sin duda alguna. La
pintura te otorga una mirada nueva, te vuelves mucho más observador. Donde
antes solo veía una calle, ahora veo el juego de sombras proyectadas y colores,
lo que te hace apreciar la belleza invisible que nos rodea en el día a día.
Pregunta-
Ahora que tu obra va a salir en una revista,
¿sientes que estás dejando que la gente lea tu diario personal?
Respuesta-
Sí, hay una
vulnerabilidad inherente en mostrar lo que uno pinta. Contar mi historia
a través del color y la forma me hace sentir expuesto, pero también liberado.
Es como abrir las páginas de un diario que ha estado guardado mucho tiempo,
permitiendo que otros encuentren sus propias historias en mis trazos.
Pregunta- ¿Cómo pintarías el mundo actual que nos ha tocado vivir?
Respuesta-
Lo veo con una
paleta de colores marrones y ocres. Son tonos que reflejan tanto la tierra y la estabilidad que
buscamos, como cierta melancolía o la densidad de los tiempos complejos que
atravesamos.
Para despedir este encuentro, amigos lectores hay que decir que Juan es un hombre de silencios habitado. Si bien hoy sus manos no sostienen el pincel, su mente no deja de crear. Ávido lector –su otra gran pasión-, Juan recorre hoy las calles de Cabra con un libro en la mano y con la mirada del que encuadra paisajes invisibles, mientras sus lienzos, óleos y pinceles aguardan en Barcelona el momento del reencuentro.
Actualmente, Juan se encuentra en ese tramo del camino donde las prioridades dictan el paso: encauzar su vida laboral antes de que la jubilación le otorgue el regalo más preciado, el tiempo. Pero que no nos engañe su pausa; el artista no deja de serlo porque no pinte, sino porque nunca deja de observar. Sus pinceles llegarán, el reasentamiento será completo y, entonces, Cabra no solo tendrá a un vecino nuevo, sino una nueva paleta de colores esperando a ser descubierta."









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