febrero 01, 2026

Antonio Jesús Morante Pineda

 


PAN Y SIRINGA










PAN Y SIRINGA

Sólo tú, eres la belleza de un verso
Tu sonrisa un tesoro,
más valioso que el oro,
el diamante

En este mundo convexo,
con tan solo sentir tus labios, tu aliento
son molinos de viento
que parecen gigantes.

Me siento... como la escultura del beso,
basada en la comedia de Dante.
Si me dieras tan solo un instante, es eso
desnudarte, sin tocarte,

diosa divina.
Obra de arte, meninas
me estremezco al rozarte,
parece la creación de Adán, la capilla Sixtina.

Tu mirada me cautiva, es gracia
y aunque a veces herida, un corazón con tirita,
renaces alada y bonita, la victoria de Samotracia
le das color a mi día gris, Guernica.

Le das luz a la oscuridad de mis párpados, pareces Hipno
tu presencia son seísmos,
Que hacen que mi corazón aumente el ritmo
Σε θέλω κάθε μέρα στην ζωή μου.

 

NOTAS MITOLÓGICAS. 

Pan, el dios de los pastores, hijo de Hermes y una ninfa, estaba enamorado perdidamente de Siringa otra ninfa que era adoradora de Artemisa, diosa virgen de la caza. Pan no paraba de agasajar e intentar enamorar a Siringa, pero esta al ser adoradora de Artemisia tenía que mantenerse pura y virgen como la diosa. Pan seguía insistiendo de tal manera que le pidió hasta matrimonio a Siringa. Ella por no romper sus votos a la diosa Artemisia le pidió ayuda a la diosa porque se sentía alagada a causa de Pan pero no podía romper sus votos. Artemisia escuchó sus plegarias y  convirtió a Siringa en cañas cerca de un arroyo. Pan deseoso de encontrar a Siringa se acercó al río donde siempre estaba y allí lo único que encontró fue unas cañas que antes no estaban, extrañado rompió una y vio que estaba hueca, sopló suavemente y por el lado contrario salió un silbido suave y dulce como la voz de Siringa, este decidió quedarse con la caña y convertirla en una flauta que siempre llevaría consigo, porque le recordaba al amor de su vida y tocaba la flauta siempre que quería acordarse de su voz.

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