OBRA DE TEATRO
DÍA DE LOS SANTOS INOCENTES
28 DE DICIEMBRE
V ESCENA
INSPECTORA M J. — (Sigue sentada en el sillón de la mesa del despacho)
JULIANA —
(Entra con un plumero limpiando, se asusta cuando ve a la inspectora) ---
¡Ay… que susto me ha dado usted!... ¿Quién es usted? ¿Qué hace aquí?
INSPECTORA
M J. — (Se levanta del sillón, pasa por delante de Juliana, la mira) ---
Soy la inspectora M J., y estoy aquí por de Marga.
JULIANA — ¡Qué en paz descanse!
INSPECTORA M J. — Sí, que en paz descanse. ¿Y usted es?
JULIANA — Yo soy Juliana, la asistenta de la casa y de la empresa, llevo con la familia desde que hicieron la casa y la empresa los padres de Marga ¡que en paz descanse!
INSPECTORA M J. — ¡Qué en paz descanse! ¿Los dos han muerto?
JULIANA — Sí, en un accidente de avión.
INSPECTORA M J. — ¿Y el joven de la foto? (Le enseña la foto que está en el porta fotos de la mesa en el lado izquierdo). (La inspectora se sienta de nuevo en el sillón. Le indica a Juliana que también se siente, en la otra silla) ---
JULIANA — (Sentándose) --- Sí, ese es… bueno… era hermano de Marga, porque también murió en el accidente de avión.
INSPECTORA M J. — ¿Entonces todo lo que era de sus padres y hermano, ahora es de ella por herencia, por qué tiene una socia?
JULIANA — (Porque los padres de Silvia que así es como se llama su socia, eran socios juntos con los de Marga en la empresa y demás negocios, que por desgracia también fallecieron en el accidente.
INSPECTORA M J. — ¡Vaya por Dios!
JULIANA — (Más confidencial casi al oído) --- Y además de eso son… pareja.
INSPECTORA M J. — ¡Qué me dice!
JULIANA — Sí, y desde hace cinco años, son matrimonio.
INSPECTORA M J. — (Las dos mirándose a los ojos) --- Oiga entre usted y yo: ¿Silvia no tendrá una amante verdad?
JULIANA — (Separándose de la inspectora) --- ¡Oiga! Hasta saber eso no llego.
INSPECTORA M J. —¿Y usted vio el cadáver?
JULIANA — Sí, estaba en el sillón con el cuerpo hacia delante, no pude ver más porque fue cuando se la llevaban.
INSPECTORA M J. — ¿Siempre usa guantes?, porque siendo una persona que lleva tanto tiempo al servicio de la familia, supongo que se pierden las formalidades, ¿no?
JULIANA — Mire usted inspectora, cada uno en su sitio, yo sólo uso guantes cuando le traía el brandi porque decía que si tenía visita era cuestión de imagen, yo fuera de este despacho todo seguía normal. ¿Me entiende?
INSPECTORA M J. — ¿Entonces ese día uso guantes?
JULIANA — Sí.
INSPECTORA M J. — Está bien, puede marcharse. (Sale Juliana que tiene que pararse porque está entrando Silvia).
SILVIA — (Entrando) --- ¡Perdón! ¿Molesto?
INSPECTORA M J. — (Observa a Silvia que se sienta en el sillón, rebusca entre los cajones) --- ¿Busca algo? Le recuerdo que está todo precintado por la policía.
SILVIA — Solo busco unos informes y le recuerdo que todo lo que hay en el despacho es de mi propiedad al faltar mi socia y pareja.
INSPECTORA M J. — ¡No me importa quien sea usted! Le recuerdo que todo está bajo sumario y todo lo que aquí hay puede ser una prueba, así que deje todo lo que hay en la mesa, cuando yo termine será todo suyo. Otra cosa. Las preguntas las hago yo. ¿Cuánto hace que conoce a Juliana, es de fiar?
SILVIA — Sí, la conozco hace mucho tiempo, yo creo que desde siempre y desde luego es de fiar.
INSPECTORA M J. — ¿Tenía algún problema con Marga? --- (Silvia que sigue sentada en el sillón, la inspectora también se siente en el otro sillón) ---
SILVIA —
Que yo sepa no. Juliana es como si fuera de la familia, tan solo le pedía
aumento de sueldo, pero ella: Marga sabía llevársela a su terrno. --- Silvia
saca un chicle del bolsillo lo deslía y el envoltorio lo tira en la papelera)
---
INSPECTORA M J. — ¿Cómo es que en el vaso no había huellas si en él estaba el brandi?
SILVIA — Porque Juliana cuando entraba en este despacho siempre traía guantes, por eso de la imagen, fuera de aquí no los usaba.
INSPECTORA M J. — ¿Usted sabía que tenía una pistola?
SILVIA —
(Levantándose del sillón, va a la librería, pero no toca ningún libro). ---
Que yo sepa jamás la he visto, ni en casa ni aquí en el despacho, incluso ni a sus padres escuché nunca decir nada de una pistola, ni a mis padres tampoco, lo que si era propensa a la depresión, pero tenía su medicación, eso le viene desde que murieron sus padres y hermano, yo también lo pasé muy mal porque mis padres también murieron en ese accidente.
INSPECTORA M J. — ¿Y a Marga le gustaba jugar al golf)
SILVIA — Sí. Cuando terminábamos, y muchos fines de semana estábamos en el campo de golf. ¿Por qué?
INSPECTORA M J. — (Se levanta del sillón y va donde están los palos de jugar al golf, coge uno). --- No por curiosidad por saber si estos palos son de adorno o son de ella.
SILVIA — (Mirando el reloj) --- Son de ella. Bueno yo me tengo que ir, tengo mucho papeleo que arreglar, cuando usted me diga vendré por lo que he hace falta. (Va a salir de escena cuando la llama la inspectora) ---
INSPECTORA M J. — ¡Un momento! (Se vuelve Silvia) --- ¿Vuestra relación como pareja o matrimonio estaba resentida, y si sospechó que tuviera un desliz con otra mujer y lo descubrió, y de ahí que la depresión surgiera de nuevo, hasta tal punto que comprara una pistola para suicidarse… o tal vez usted le empujó a ello sabiendo que era la legítima heredera de todo al faltar ella?
SILVIA — (Muy enfadada) --- ¿Me está acusando de algo inspectora? (En ese mismo instante suena un golpe seco, a Teresa se le caen los papeles de las manos al sentir a Silvia y ver a la inspectora sentada en el sillón) ---
INSPECTORA
M J. — (La inspectora se levanta del sillón y le recoge los papeles del suelo)
--- ¡Vaya… vaya…! Se le han caído los papeles, ¿se ha puesto nerviosa?, cuando
entraron las dos juntas y visteis el cadáver de Marga no se le cayeron. Tome
sujételos fuerte, y tenga cuidado con los sobresaltos. Bueno… yo me iba… (Sale)
---
CONTINUARÁ…………


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