EL TAROT
El tarot es un sistema de 78
cartas simbólicas, dividido en veintidós Arcanos
Mayores (grandes lecciones vitales) y 56 Arcanos
Menores (aspectos cotidianos). Es utilizado como herramienta de
autoconocimiento, reflexión y guía espiritual o psicológica, más que para una adivinación literal del futuro. Ofrece una perspectiva sobre desafíos, patrones de
comportamiento y caminos a seguir, apoyándose en arquetipos universales.
Componentes principales:
·
Arcanos
Mayores: Veintidós cartas que representan
etapas significativas de la vida, energías fundamentales y el viaje del alma
(el Loco, el Mago, la Muerte, el Mundo, etc.).
·
Arcanos
Menores: Cincuenta y seis cartas divididas
en cuatro palos (copas, espadas, oros, bastos) que
reflejan las vicisitudes y situaciones diarias relacionadas con los elementos
(agua, aire, tierra y fuego).
Usos y enfoques:
·
Autoconocimiento:
Es un espejo del inconsciente que refleja emociones y patrones internos.
·
Orientación y
consejo: Ayuda a tomar decisiones al
mostrar las posibles consecuencias de diferentes caminos, sin dictar un destino
fijo.
·
Espiritualidad:
Conecta con lo trascendente y proporciona introspección profunda.
·
Psicológico:
Se vincula con los arquetipos de Jung, haciendo conscientes aspectos ocultos de
la psique.
Cómo funciona (en una lectura):
1. La
pregunta: Se formula una inquietud o
pregunta al tarotista.
2. La
baraja: Se utilizan las setenta y ocho
cartas, divididas en arcanos mayores y menores.
3. La
tirada: Las cartas se seleccionan y
disponen en un layout o tirada específica.
4. La
interpretación: El lector,
conectando con el consultante, interpreta los símbolos, arquetipos y la
posición de las cartas para ofrecer un mensaje, promoviendo la reflexión y la
toma de conciencia.
El tarot es un lenguaje simbólico que,
a través de sus arquetipos, ofrece un mapa de la psique humana y las
experiencias vitales, sirviendo
como guía para el crecimiento personal.
Originalmente conocido como trionfi
y posteriormente como tarocchi o tarocks,
es una baraja de naipes utilizada desde, por lo menos, mediados del siglo XV en
varias partes de Europa para juegos de cartas tales como el tarocchini.
A finales del siglo XVIII,
ocultistas franceses hicieron afirmaciones elaboradas, pero no corroboradas,
sobre su historia y significado. Esto llevó a la aparición de barajas
personalizadas para la adivinación, usando las
cartas para obtener conocimiento sobre el pasado, presente o futuro. Como medio de consulta de hechos, sueños, percepciones o
estados emocionales, constituye un tipo de cartomancia.
Desde su adopción adivinatoria en
la Francia del siglo XVIII, se ha usado
en prácticas hermenéuticas, mágicas, místicas y psicológicas. Su uso se vinculó al pueblo romaní para adivinar el futuro y aparece en la psicología analítica como un aparato capaz
de acceder al inconsciente y facilitar el proceso de individuación.
Aunque se usaba para predecir la
fortuna en Bolonia en el siglo XVIII, el primer
mazo de tarot esotérico fue diseñado por Jean-Baptiste Alliette (Etteilla). Él añadió atribuciones astrológicas y motivos egipcios,
alterando los diseños marselleses y añadiendo significados adivinatorios.
Posteriormente, en la década de 1840, otros ocultistas
como Víctor Hugo se involucraron en el interés por el tarot.
La lectura se enmarca en la creencia de que las cartas comprenden situaciones actuales y futuras. Algunos consideran que son guiadas por una fuerza espiritual, mientras otros creen que ayudan a introducirse en un inconsciente colectivo. El método más utilizado es la tirada: se barajan al azar y se reparten en orden boca abajo, asignando una interpretación a cada carta según su posición relativa y relación con las adyacentes. Por ello, la interpretación del tarotista es fundamental, ya que una mala ejecución puede llevar a tomar decisiones equivocadas.

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