febrero 01, 2026

Carmen Serrano Jurado

 


EL TAROT








El tarot es un sistema de 78 cartas simbólicas, dividido en veintidós Arcanos Mayores (grandes lecciones vitales) y 56 Arcanos Menores (aspectos cotidianos). Es utilizado como herramienta de autoconocimiento, reflexión y guía espiritual o psicológica, más que para una adivinación literal del futuro. Ofrece una perspectiva sobre desafíos, patrones de comportamiento y caminos a seguir, apoyándose en arquetipos universales.

Componentes principales:

·        Arcanos Mayores: Veintidós cartas que representan etapas significativas de la vida, energías fundamentales y el viaje del alma (el Loco, el Mago, la Muerte, el Mundo, etc.).

·        Arcanos Menores: Cincuenta y seis cartas divididas en cuatro palos (copas, espadas, oros, bastos) que reflejan las vicisitudes y situaciones diarias relacionadas con los elementos (agua, aire, tierra y fuego).

Usos y enfoques:

·        Autoconocimiento: Es un espejo del inconsciente que refleja emociones y patrones internos.

·        Orientación y consejo: Ayuda a tomar decisiones al mostrar las posibles consecuencias de diferentes caminos, sin dictar un destino fijo.

·        Espiritualidad: Conecta con lo trascendente y proporciona introspección profunda.

·        Psicológico: Se vincula con los arquetipos de Jung, haciendo conscientes aspectos ocultos de la psique.

Cómo funciona (en una lectura):

1.     La pregunta: Se formula una inquietud o pregunta al tarotista.

2.     La baraja: Se utilizan las setenta y ocho cartas, divididas en arcanos mayores y menores.

3.     La tirada: Las cartas se seleccionan y disponen en un layout o tirada específica.

4.     La interpretación: El lector, conectando con el consultante, interpreta los símbolos, arquetipos y la posición de las cartas para ofrecer un mensaje, promoviendo la reflexión y la toma de conciencia.

El tarot es un lenguaje simbólico que, a través de sus arquetipos, ofrece un mapa de la psique humana y las experiencias vitales, sirviendo como guía para el crecimiento personal.

Originalmente conocido como trionfi y posteriormente como tarocchi o tarocks, es una baraja de naipes utilizada desde, por lo menos, mediados del siglo XV en varias partes de Europa para juegos de cartas tales como el tarocchini.

A finales del siglo XVIII, ocultistas franceses hicieron afirmaciones elaboradas, pero no corroboradas, sobre su historia y significado. Esto llevó a la aparición de barajas personalizadas para la adivinación, usando las cartas para obtener conocimiento sobre el pasado, presente o futuro. Como medio de consulta de hechos, sueños, percepciones o estados emocionales, constituye un tipo de cartomancia.

Desde su adopción adivinatoria en la Francia del siglo XVIII, se ha usado en prácticas hermenéuticas, mágicas, místicas y psicológicas. Su uso se vinculó al pueblo romaní para adivinar el futuro y aparece en la psicología analítica como un aparato capaz de acceder al inconsciente y facilitar el proceso de individuación.

Aunque se usaba para predecir la fortuna en Bolonia en el siglo XVIII, el primer mazo de tarot esotérico fue diseñado por Jean-Baptiste Alliette (Etteilla). Él añadió atribuciones astrológicas y motivos egipcios, alterando los diseños marselleses y añadiendo significados adivinatorios. Posteriormente, en la década de 1840, otros ocultistas como Víctor Hugo se involucraron en el interés por el tarot.

La lectura se enmarca en la creencia de que las cartas comprenden situaciones actuales y futuras. Algunos consideran que son guiadas por una fuerza espiritual, mientras otros creen que ayudan a introducirse en un inconsciente colectivo. El método más utilizado es la tirada: se barajan al azar y se reparten en orden boca abajo, asignando una interpretación a cada carta según su posición relativa y relación con las adyacentes. Por ello, la interpretación del tarotista es fundamental, ya que una mala ejecución puede llevar a tomar decisiones equivocadas.

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