POEMA
"Vuelta a tu Casita Blanca"
Ya has vuelto,Madre, a tu casita blanca,
allí, en la sierra que es tu dulce hogar;
la brisa serena tu imagen levanta,
Cabra suspira al verte regresar.
Subiste despacio, como en un suspiro,
llevada en los brazos de un pueblo de fe;
lo montaña entera guardó tú retiro,
y el cielo terrestre brilló otra vez.
Regresas tranquila, Señora bendita,
tras días de gozo, fervor y emoción;
tu pueblo te entrega la fe que palpita,
te ofrece su vida, su amor, su oración.
La ermita te espera callada y rendida,
las flores despiertan al verte llegar;
la luz de la mañana, suave y sentida,
te abraza en silencio, te quiere arropar.
Cabra ha quedado dolida y vacía,
sus calles en calma comienzan a hablar;
la ausencia se nota en la plaza sombría,
el eco de cantos no quiere callar.
Tus hijos, Señora, lloraron tu marcha,
te vieron partir con ternura y dolor;
en cada mirada quedó una gran marca,
un lazo invisible, tejido en amor.
Desde la altura sagrada, bendita,
vigila a tu pueblo con dulce calor;
tú ermita en la sierra jamás se marchita,
tu trono es refugio de eterno fulgor.
En lo alto, tu casa resplandece,
sus muros tan blancos parecen brillar;
la paz de la cumbre callada agradece
que vuelvas al nido donde sabes reinar.
No es despedida... es dulce reencuentro,
porque en cada pecho tú sabes mirar;
tu imagen habita guardada en el centro
de un pueblo que nunca te deja de amar.
Madre de la Sierra, Reina adorada,
Cabra te entrega su amor y su fe;
en tu casita ya estás coronada,
¡ bendice a tus hijos, Señora, otra vez !
Vuelve tu mirada sobre tus caminos,
acaricia al triste, al pobre y al fiel;
bendice los campos, los sueños divinos,
y a todos tus hijos, Señora del bien.
Ya has vuelto, Madre, a tu casita blanca,
la sierra te acoge, la fe vuelve a arder;
y aunque Cabra llora, dolida y franca,
te siente más cerca... al verte volver.


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