ENSAYO/DIVULGATIVO
La Intriga
La intriga (de intrigar) se
define como «manejo cauteloso, acción que se ejecuta con astucia y ocultamente
para conseguir un fin». Relacionada con las manipulaciones cortesanas a lo
largo de la historia, también puede aparecer su uso como sinónimo de enredo,
embrollo o contenido misterioso.
Dicho popular: «Emoción,
intriga y dolor de barriga».
La intriga suele estar unida a
la maquinación o complot: planes o maniobras subterráneas entre personas,
cortesanos o grupos para obtener poder, beneficio o ventaja.
Para Aristóteles, una historia
es una imitación de lo que pasa, de lo que pasó o de lo que puede llegar a
pasar, sean imitaciones o representaciones de lo real, y es ahí donde aparece
la intriga. Esta intriga no debe ser tan vasta que resulte imposible abarcarla
toda con la memoria, ni tan compleja que resulte difícil entenderla, ni tan
corta que se quede en anécdota insignificante.
Para Aristóteles hay tres
modalidades de intriga que se han de evitar:
·
No deberá verse a un hombre bueno pasando de la
dicha a la desgracia, pues esto, según Aristóteles, es sencillamente odioso,
hasta el punto de que nuestro ánimo se distrae llenándose de tanto disgusto y
horror que no podrá producirse como corresponde el efecto trágico.
·
Tampoco deberá verse al malvado pasar de la
desdicha a la felicidad. Esto es de lo más antitrágico, pues ni mueve a piedad
ni espanta.
·
Ni se debe ver cómo un hombre malamente perverso
cae de la felicidad a la desgracia, ya que esto puede suscitar un sentimiento
humano, pero no piedad ni terror.
Se destaca la Poética,
obra de Aristóteles escrita en el siglo IV antes de Cristo. Es una obra aristotélica
tradicionalmente conocida como esotérica o acroamática, en la que la tragedia
es imitación de una acción esforzada y completa, de cierta amplitud, en
lenguaje sazonado, separada cada una de las especies en las
distintas partes, actuando los personajes y no mediante relatos, y que mediante
temor y compasión lleva a cabo la purgación de tales afecciones, con la
consiguiente fábula, ya que para Aristóteles la tragedia no podría llevarse a
cabo sin la fábula.
Las intrigas amorosas en la
nobleza han sido históricamente un motor oculto de poder, escándalos y lucha de
influencias en las cortes europeas. Muchas amantes de los reyes y nobles
influyentes no solo buscaban afecto, sino que asesoraban en cuestiones de
estado o manejaban los hilos políticos desde la sombra. Estos romances ocultos
ponían en jaque la estabilidad de las casas nobiliarias y desafiaban las
estrictas normas sociales de la época.
Desde los dramas bíblicos
hasta las intrigas de la nobleza británica, la representación del adulterio en
el arte muestra la fascinación eterna por la pasión prohibida, el castigo
social y el deseo oculto en distintas épocas.
En la época actual, la
obsesión y la intriga de un hombre hacia una mujer casada responden a complejos
factores psicológicos, donde la prohibición y la fantasía alimentan un deseo
idealizado. En el factor de lo prohibido, el estatus de una mujer casada añade
una capa de inaccesibilidad que activa de forma intensa el deseo de persecución
y conquista (la emoción de la caza).
Limerencia: este estado de
enamoramiento obsesivo transforma a la otra persona en una necesidad
psicológica o una fantasía idealizada, dejando de verla como un individuo real
con defectos y rutina; es la ilusión de lo prohibido y el reto.
Detrás de todas estas intrigas
suele encontrarse la obsesión de un hombre hacia una mujer a la que no se puede
sacar de la cabeza.
El rey David y Betsabé: el relato bíblico cuenta que el rey David vio a Betsabé y se enamoró de ella a pesar de estar casada con Urías, un soldado de su propio ejército... Debió de ser el atractivo de lo prohibido: la falta de disponibilidad real genera una tensión y una adrenalina que intensifican el deseo.

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