junio 01, 2026

Miguel Ángel Moral Quero

 


Una Épica Cantiga para mis hijos:

Noelia y Miguel Ángel

 

 

La Herencia de

la Luz y la Fuerza

 

Al final de la jornada, cuando el tiempo se apodere de los pasos dados y del polvo que recogen, cuando nuestros ojos revivan lo pasado y el destino nos pregunte si fui un hombre justo... no diré que fui soberano ni poseedor de riquezas o fortuna; hablaré de muros derribados, de que el atardecer solo contó dos lunas que nuestros hijos verían al cielo dirigirse. Dicho con la voz que no titubea ni olvida, con el pecho ansioso de orgullo y esperanza, en mi vida más bonita escribí los nombres sagrados y eternos que han sido mis hijos. No me importa el dolor, ni la estación más gélida, ni la tormentosa tempestad que sopla sobre la faz del mundo, pues en la calidez de un amor tan querido, cualquier sombra del alma es arrancada y arrebatada. 

Noelia: El Milagro de la Luz

Linda criatura mía, alma de mi vida, fuentes cristalinas que deshelo en mi seco jardín: eres la brisa cálida que me devuelve la paz, farol encendido que me lleva con garantía a puerto seguro. Ver tu sonrisa es contemplar una maravilla en flor que recorre sus senderos serena; cuando el mundo es amargo, contigo doy gracias, porque estás como un puente que trae el futuro hacia adelante.

Te he visto desde pequeña imaginando horizontes, con ojos cargados de tanta verdad, llenándolo todo con una luz capaz de superar la montaña y adornarse de azul con tu claridad. Puse fuerzas en ti, y tú me diste firmeza cuando la tierra vibraba y el terreno se quería deshacer; tú fuiste el escudo que resistió mi peor batalla, tu razón fue la bendición para que no cayera. Mantente fuerte, vida mía, con fe en tu camino, ya que tú eres la llama que nunca se apaga. Tu trabajo ha creado la gloria en ti misma; mi alma de padre has alimentado, haciéndome feliz. Eres gracia, eres vida, mi niña preciosa, el carisma con el que Dios me bendijo; y sin que te mires, ninguna penumbra puede vencer la lucha cuando veo tus ojos.

Miguel Ángel: El Impulso de la Mano Futura

¡Miguel Ángel! Mi hijo, mi sangre, mi orgullo, la figura ideal de lo que imaginé. Tu paso firme elimina el murmullo de aquellas dudas que una vez llevé en mí. Tienes arte en tu nombre y valor en las manos; la madurez del ser que ya sabe hacia dónde va, con los ojos abiertos y gestos humanos, fue el faro que alumbró el camino de la nueva generación.

En tus pasos puedo encontrar mi propio poder, la energía que me mueve en esta vida constante; saber tu presencia como hijo me da la valentía para cruzar cualquier tormenta en el océano. Has crecido fortalecido, con gran espíritu, recorriendo la estrecha senda del honor y la virtud; ver que creciste tan firme y contigo, me devuelve la plena salud mental y vital. ¡No desistas nunca ante el viento hostil, ya que en tu sangre habita la llama de quien pelea; eres mi triunfo en este mundo en el que andas, mi herencia más viva y mi mayor guía! Anda con firmeza, con la cabeza erguida, que tu destino es el libro que irás escribiendo, y a este progenitor que te apoya lo demás no le importa si ve en ti la fuerza de sonreír.

El Faro de Mis Peores Odiseas

Ellos sabían, sin saberlo en absoluto, rescatarme la vida mientras el cielo caía. Cuando el universo perseveraba en su engaño y el destino me cerraba las puertas en la cara, cuando la carga del día me pesaba en el hombro y el empeño iba a desaparecer, bastaba mirar sus rostros bajo los escombros para mantenerme firme como una piedra e intentarlo de nuevo.

Son el motor sagrado que mueve mi vida, mi tregua constante, mi norte, mi tranquilidad, un refugio seguro para mis alegrías, la verdad más bella y la mayor fuerza, el amor más sincero, mi tesoro preciado. Noelia y Miguel Ángel, mis dos bendiciones, las columnas doradas de mi catedral, los que le dan un sentido a mis oraciones, mi único tesoro, mi herencia valiosa. Saber que en la tierra quedará su recuerdo es el premio mayor al que alcancé a llegar. La vida no tiene una moneda equivalente, ni siquiera la fama, que se compare con el orgullo que tengo en mi piel: la vida los buscó y los llamó, y a su lado fui siempre fiel.

Si la vida me pide cuentas, le mostraré sus miradas, su luz, su valor; le diré que no quise más equipaje en este viaje que el derecho a ser su tutor. Mi mayor triunfo no fue el rango de rico, ni los aplausos superficiales que ofrece la ciudad, sino la noble belleza que brota de sus ojos, ver en ellos la belleza del cariño y la verdad.

Por siempre recuerden, independientemente de cuál sea su destino, si la muerte me llama y no puedo estar ahí, que mi vida fue hermosa en cada palabra y rincón. Porque lo más valioso que tuve al frente en este mundo no fue el papel de un combatiente ni el de un sabio de gran fortuna... ¡Fue la majestuosidad infinita de ser vuestro padre! 


Antonio Jesús Morante Pineda


 


POEMA y PROSA HISTÓRICA



Itálica

Hoy mancho mi hoja...en este momento.
Cómo el sol mancha el cielo de esa manera tan roja...
Cómo regalo de su sufrimiento.
Yo entrando en el Guadalquivir, ciudad de Escipión con su puerto,
me siento como en Itálica, cuando me tiento.
Porque encontrarás un anfiteatro debajo de mis sedimentos,
donde verás mis batallas, mi vida, muerte, mis arrepentimientos;
Entre columnas corintias y mosaicos en mis cimientos.
Aun así tu sonrisa lo más bonito y no miento.
A veces derrotas a veces victorias un nuevo nacimiento
por que el sol nace en el este,
pan y circo para el pueblo y los dioses del cielo.
El sentido de la lucha volver a verte,
mis sentimientos alzan el vuelo, por tu pelo
puedo decir algo que espero...con suerte.
Con el escudo o sobre él se hallará mi cuerpo frío como el hielo
celebremos juntos la vida, el disfraz de la muerte.

 

Nota histórica sobre Itálica

La antigua ciudad de Itálica, fundada en el año 206 a. C. por Publio Cornelio Escipión el Africano tras la victoria romana sobre Cartago, fue la primera gran ciudad romana establecida en Hispania. Situada junto al río Betis y muy próxima a la actual Sevilla, Itálica se convirtió con el paso de los siglos en uno de los principales símbolos de la romanización de la Bética y en cuna de los emperadores Trajano y Adriano. Bajo el gobierno de este último, la ciudad alcanzó su máximo esplendor: amplias calzadas, termas, templos, casas patricias decoradas con mármoles orientales y un anfiteatro monumental capaz de albergar a miles de espectadores daban testimonio de la riqueza de la urbe.

Sin embargo, quizá el legado más delicado y silencioso de Itálica no se encuentra en sus muros, sino en sus mosaicos. Entre ellos destaca el célebre Mosaico de los Días de la Semana, una obra excepcional hallada en una de las domus de la ciudad. En él aparecen representados los siete días mediante divinidades astrales y planetarias del imaginario romano: Saturno, el Sol, la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter y Venus. Más que una simple decoración doméstica, el mosaico refleja la visión cósmica de Roma, donde el tiempo cotidiano estaba unido a los dioses y al movimiento celeste. Su conservación parcial permite aún imaginar el refinamiento cultural de las élites italicenses y la influencia oriental que impregnó el arte tardo romano de la Bética.

Pero la historia de Itálica también es la historia de la pérdida. Durante siglos, muchas de sus piedras fueron reutilizadas para construir casas, monasterios y caminos en los alrededores de Santiponce y Sevilla. Numerosos mosaicos desaparecieron arrancados por coleccionistas, vendidos a particulares o destruidos por la humedad y el abandono. Algunos fueron trasladados a museos; otros solo sobreviven en dibujos y descripciones antiguas. A ello se suma el deterioro natural provocado por las lluvias, las raíces y el paso del tiempo, que han ido borrando lentamente colores y figuras que permanecieron intactos durante casi dos mil años.

A pesar de su enorme valor arqueológico e histórico, Itálica aún no forma parte del catálogo de Patrimonio Mundial de la UNESCO. La candidatura ha sido defendida durante años por instituciones y especialistas, pero diversos factores han dificultado su inclusión definitiva: la necesidad de ampliar áreas protegidas, garantizar mayores inversiones de conservación y demostrar un plan integral de protección a largo plazo. Paradójicamente, mientras otras ciudades romanas del Mediterráneo han recibido reconocimiento internacional, Itálica continúa aguardando ese título pese a haber dado emperadores al Imperio y poseer uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de Hispania.

Hoy, entre columnas caídas, mosaicos incompletos y graderíos vacíos, Itálica permanece suspendida entre la gloria y el olvido. Sus ruinas recuerdan no solo el esplendor de Roma en Andalucía, sino también la fragilidad de la memoria histórica: aquello que una civilización levanta durante siglos puede desaparecer lentamente si deja de ser contemplado.




Calles empedradas que muestran el alto grado de urbanismo romano

José Naveas Castro

 




DE RUTAS

 

Rutas por los alrededores

de Cabra

En esta segunda parte vamos a ir viendo las afueras de esta ciudad, lugares emblemáticos con leyendas que antiguamente te contaban los mayores y otras basadas en la historia real.

En este resumen contaré como en el primero con la colaboración de mi hermano Manuel ya que se incluyen algunas fotos realizadas por él. Hay en este, dos lugares que se incluyen en el primero pero he querido incluirlos con otras fotos diferentes. Como en la ruta turística por Cabra empezaremos por la Fuente de las Piedras que para no ser repetitivo en su descripción solo incluiré algunas fotos.





En la Fuente del Rio está incluida una foto de la Fuente Vieja, situada un poco más arriba en la carretera de Priego, que según cuentan cuando sale agua por esa fuente es que están todos los veneros llenos de agua.







Por la Avda. Fuente de las Piedras tenemos dos o tres caminos para subir a las Atalayas.

 Uno es por donde están los depósitos del agua y otro el de siempre C.V. de la Atalaya.  Por cualquiera de estos dos llegamos a la primera Atalaya. Donde se encuentra “la pisada el caballo” y, una grieta de la naturaleza llamada “la raja de los moros” que cuando pequeños nos contaban que era la salida secreta del Castillo de los Condes de Cabra y en la cima está la calle de la Amargura, una explanada verde donde los niños íbamos a jugar y terminaba en el sillón del rey si no me equivoco.

También era costumbre el buscar unas florecillas llamadas candilitos que tienen la forma de un candil pequeño para alumbrar. Se encuentra también por encima de los depósitos de agua otra grieta donde ha crecido una higuera y desde la que se ve la ciudad, seguimos hasta la segunda atalaya donde está un punto geodésico del ejército.







Situados en la Avda. de Belén nos iremos hacia el Calvario con su ermita en la cima y un camino con cruces para viacrucis que antiguamente se hacía con antorchas para bajar a su cristo el lunes santo a la ciudad.



Desde aquí y siguiendo la carretera antigua de Nueva Carteya iremos a la Cruz de la Ben Abbas, hoy reformada como se aprecia en las fotos.

Sobre esta Cruz también llamada de la Nava del Abad, son varias historias sobre quien la construyó, una refiere que fue un moro que enterró allí sus armas y cuando se convirtió levanto una cruz sobre ellas, otra que fue un príncipe de la familia mora de Abenabbás que estuvo cautivo en Cabra y otra que fue un monje abad de Córdoba que en su retiro en Cabra construyó un ermita.







Otro monte que rodea a Cabra es Camarena, en donde se encuentra la Sima de Cabra de unos 116 mts. de profundidad, en uno de sus tajos y por su cañada se llega al Hoyo Robledo en la sierra de Cabra. 


Miguel de Cervantes en el Quijote en uno de sus pasajes en parte II dice:

“Otra vez me mandó que me precipitase y sumiese en la Sima de Cabra, peligro inaudito y temeroso, y que le trajese particular relación de lo que en aquella oscura profundidad encierra”

CONTINUARÁ…………


José Carlos Ortiz de Galisteo Delgado (Carlos Delg.)


 


PROSA POÉTICA

 

 

 

Elogio a la Mancomunidad

Mi Tierra... mi gente... y su Credo... sin igual”

¡Qué alegría me daría... si mis piernas y espalda lo permitieran... volver a recorrer toda mi Mancomunidad única, preciosa, maravillosa, fantástica, increíble, privilegiada, rica, auténtica, incomparable y hermosa... ALMEDINILLA, BENAMEJÍ, CABRA, CARCABUEY, DOÑA MENCÍA, ENCINAS REALES, FUENTE TÓJAR, IZNAJAR, LUCENA, LUQUE, PALENCIANA, PRIEGO DE CÓRDOBA, RUTE, ZUHEROS!...

¡Sus rutas árabes y medievales, de los miradores, del agua, del aceite y sus molinos, del tren, mariana, del barroco, senderistas, montañistas, gastronómicas, románicas, del vino, los fósiles, las aves, especies animales, geológicas y espeleológicas, arquitectónicas, artísticas, costumbristas, paisajistas, gremiales, conocimientos e inventos, tradición, filosóficas y espirituales, carnavales, romerías, semanas santas... y de tantas y tantas cosas como ocurrírsenos pudiera... desde que en tiempos inmemoriales se tiene conocimiento!...

¡Su patrimonio inmenso!... ¡Sus infinitos recursos y minerales!... ¡Bibliotecas, archivos, hemerotecas, muebles e inmuebles, obras de arte, canalizaciones, edificios, industrias y establecimientos!...

¡Naturaleza viva y grande... plagada de riachuelos, campos, olivares, viñedos, huertas, pastos, plantaciones... fincas, bodegas, albercas, arboledas, flores bellas de todos los colores y olores, veneros a cientos!... ¡Espárragos, setas, tomates, patatas, lechugas, fruta y verdura fresca!... ¡Peces y pesca!...

¡Pajarillos revoloteando... y dando el canto ideal y perfecto... a esos cielos alados... preñados... de criaturas por miles... que también cada época... puntualmente vienen a visitarnos!...

¡Caminos, acequias, fuentes, estanques, sierras, valles, pantanos, ermitas, grutas, cuevas, desfiladeros, vados, pasos, bosques, vías muertas, ahora abiertas a los incansables viajeros... llenos todos ellos de cabras, ovejas, vacas, caballos españoles de pura raza, becerros, cochinillos, pavos, gallinas, conejillos!...

¡Algún que otro zorro, ciervo, jabalí, jineta, ratón de campo, aguilucho, vencejo, halcón, comadreja, búho, cernícalo, águila, cigüeña, cuervo, buitre... culebras, víboras, zarigüeyas, escorpiones, arañas, insectos de todas las variedades!... ¡Entre la vegetación más pura y sana!...

¡Da igual la época del año que sea: primavera, verano, otoño o invierno!... ¡Ahora... tal vez la más intensa!... ¡Con la hojarasca cubriendo toda la extensa planicie... que se prepara al frío, al cobijo y al abrigo!...

Divisándose a lo lejos los pueblos blancos, bien comunicados, empinados o estrechos, aldeas, sus campanarios, su gente laborando... ¡Y al llegar a conocerlos... su hospitalidad, su ánimo, sus costumbres, sus mesas y caldos, su arte, sus creencias y su trato afable y cálido!... ¡Todos encantadores y mágicos!...

Con multitud de tiendas, bares, calles y callejuelas, arcos, plazas, plazuelas, avenidas, mercados, paseos, cruces, fuentes, jardines, teatros, cines, pabellones, campos de deportes, instituciones musicales, casinos, consistorios, auditorios y servicios públicos, sociales y hospitales... ¡Y personas dispuestas y contentas de llevarte e indicarte cualquier parte!...

¡Impensable decir cuál pueda ser el mejor!... ¡Todos tienen su particular encanto y gracejo!... Algunos con asentamientos históricos, castillos, murallas, monumentos, caseríos y casas señoriales, dehesas, canteras, artesanía, parques naturales, albergues, hospedajes, parajes y hoteles, ejemplares e inolvidables!...

Como tantas veces hice de joven y niño, y más me apasionaba... con toda mi pandilla de aquellos años indescriptibles y buenos... unidos al unísono, por completo... riendo y cantando, abrazados, brincando, saltando, en bicicleta, moto, coche, andando, paseando... con tiendas de campaña y bocadillos, mochila o no... ¡Según lo que aquellos tiempos nos fueron permitiendo... poco a poco... y el arrojo y atrevimiento... incluso a pesar de los consejos que abuelos y padres nos dieron!...

¡O por algún que otro achuchón o beso escondido y prohibido!... ¡Con ese primer amor... jamás olvidado... y al final muchas veces no siguió correspondido!...

E incluso de ir al Camposanto... ¡Para ir a ver a los que se fueron... y tanto también nos quisieron!... ¡Venerándolos!...

Daba igual que hiciera un sol espléndido... lloviera, tronara, granizara, nublara, nevara o incluso al olvidarnos muchas de las clases a las que estábamos obligados a asistir... haciendo los correspondientes “novillos” que solemos hacer todos de chiquillos... ¡Y luego tanto lamentamos con los años!!!... Pero que nos ayudaron a descubrir ese mundo nuevo y perfecto, que hasta entonces no conocíamos!...

¡¡¡Y volverme otra vez loco!!!... ¡De la emoción, gozo y honor!... ¡De seguir disfrutando hasta aquí!... Aunque ya no pueda llegar a poder verlo del todo, con toda la profusión, pasión e intensidad que quisiera... ¡pateando hasta el último rincón!... ¡Por mis achaques y limitación!... ¡Pero hasta donde sea!...

No entiendo cómo otros puedan renegar de todo esto, que nos ata, enternece y arraiga tanto... que lo defenderíamos generación a generación... ¡como si de nuestra familia, casa y trabajo fuera!... ¡Y que con nuestras patronas y santos, fiestas y cultura propias... y la misma madre que nos trajo!... Son legado intocable... y tesoro sagrado... donde el suelo que pisamos, besamos y agasajamos... ¡no dejamos jamás que nos lo amenace o falte nadie!...

Estando por testigo Dios... ¡quien vela y rige este paraíso inalcanzable del corazón!...

¡¡¡Y el último viaje hacerlo, seguido de los míos y seres amados, dichosos, respetados... y de la suerte de tenerles y haberlos tenido!!!... Que no pueden faltar a tu lado... mis perros, corceles y otros tiernos compañeros... mis pequeños o grandes amigos fieles conocidos... mascotas o animalitos a los que alimenté o intenté alguna vez ayudarles y salvarles de una mala enfermedad o sino... ¡mis discos y libros!!!...

¡¡¡Y MI MIRAR PARA ATRÁS... PARA DESPEDIRME DE ESTE MI UNIVERSO DIVINO!!!... ¡¡¡TAL VEZ CON OTRO DESTINO!!!...

¡¡¡Más agradecido... que el hijo de un pobre... cuando todo esto luego ha tenido!!!...

¡Eleeé!...

Marcos Osuna Guzmán


 


POEMA




Tu amor

Dicen que ojos que no ven, corazón que no siente,
pero ¿cómo de ti me voy a olvidar?
Si entre toda la gente,
contigo es con quien me quiero casar.
 
Sin ti ya no sé cuánto puedo aguantar,
con esto ya no puedo más.
Si solo me esfuerzo por tu atención llamar,
sin saber si algún día conmigo soñarás.
 
¿Cuánto queda para volverte a ver?
¿Cuánto queda para tu boca besar?
Te juro que esta vez sí me va a doler
si tu amor no me llegas a confesar.

Carmen Pérez Morales (Carmen Morales) y Roberto Marcelo Heredia Medina


 


POEMA



Amor en el aire

Rafael Rodríguez Muñoz (Patillas)

 



POEMA




En la noche rociera

 

Voy a coger la montura                                         
            y ponérsela al potro                                                 
            para darle picadero;                                                 
            y cuando estemos en la aldea                                              
            que al pasar diga la gente:                                       
            ¡Vaya potro más rociero!
                                  
            En la noche marismeña,                                           
            bajo un cielo de estrellas
            donde cantan los grillos,
            en tu brazos de seda
            yo me quedo dormido.                                                                                
            Después de haber bailado
            y de haber bebido,
            en el remanso de tu pecho
            busqué mi refugio.
            Avanzaba la noche
            y al frescor del alba,
            yo no quise moverme…
            pues tú me abrazabas.
 
            ¡Qué noche pasé en la aldea!
            ya se escuchan caballos
            con jinetes a la grupa
            que cantan con alegría.
            Y al despertar los dos
            con una sonrisa,
            fuimos juntos a la Virgen
            a darle gracias por el día.

Luis Ángel Ruiz Herrero


 

POEMA





Recordando a Antonio Gala


"Con él se nos marchó la inteligencia
y el bisturí sagaz de la ironía".

Lo escribiré, como epitafio de agua,
sobre la fina alfombra del silencio
y el ancla imperturbable de su Córdoba.

Y saldrán gavilanes marineros
para tallar con picos de azucena
su eterna voz de luz, su frágil paz
como dulce canción de barlovento...

Entonces será el mar un diccionario
y un mástil bucanero libará
el yodo sanador que hay en sus versos.

"Quizás al alba algún delfín de Troya
descubra que su voz es la de Homero".


Francisco Salamanca Moreno


 


RELATO HISTÓRICO





EL HALLAZGO DE LA RELIQUIA 

MÁS SAGRADA DE LA 

CRISTIANDAD 

TRAS ESTAR OCULTA DOS SIGLOS

Santa Elena, madre de Constantino, emprendió en el siglo IV la primera gran peregrinación a Jerusalén en busca de la Cruz donde murió Cristo.

Más de dos siglos hubieron de pasar desde la muerte de Jesucristo para que se resolviese uno de los grandes enigmas de la historia. Fue entre los años 327 y 328 d. C. cuando la primera peregrina en viajar a TIERRA SANTA. Elena de Constantinopla, descubrió la mayor reliquia de la cristiandad: la “Vera Cruz” en la que había sido ejecutado el hijo del Señor. Lo hizo bajo un templo perdido de Jerusalén, y después de haber amenazado a la comunidad judía de quemar vivos a sus rabinos si no le desvelaban el enigma. Y, aunque setecientos años después se perdió, el hallazgo fue un regalo para pobres y ricos.

Y lo dijo San Andrés de Creta: “Si no existiera la Cruz, tampoco existiría Cristo”.

Mito y realidad, verdad y mentira, se funden cuando se recopilan las fuentes que describen el hallazgo de la “Vera Cruz”, aunque es innegable que el poso de la fábula está muy presente. La leyenda, cuyas raíces se hunden en el siglo IV, cuenta con todos los ingredientes para elaborar una buena historia; y entre los mismos se halla su protagonista: la emperatriz Elena, Si, la misma que alumbró al emperador Constantino el Grande – más conocido por haber autorizado el culto al Cristianismo en el Imperio romano y que, todavía hoy, es venerada como una santa por católicos, ortodoxos y luteranos. 

Las peripecias de Elena pasaron a las crónicas de la mano de Jacobo Della Vorigene, un obispo del siglo XIII cuyo nombre, a la postre fue castellanizado como Santiago. Este religioso fue quien la dio a conocer en la que fue su obra más popular: “La leyenda dorada”. 

Un compendio de vidas de santos que el periodista y divulgador Aldo Cazzullo autor de “El dios de nuestros padres” y “roma, el imperio infinito” define como el “Longseller” más destacado de la Edad Media. “La obra comienza con la muerte de Adán: es el primer hombre y, por tanto, también el primero en morir”.

PEREGRINACIÓN   

Della Voragine sostiene en “La leyenda dorada” que la emperatriz acometió la primera peregrinación de la historia hasta Jerusalén, tierra sagrada para las tres grandes culturas, y que lo hizo después de que a su hijo se le hubiesen aparecido en una visión los apóstoles Pedro y Pablo. Esta aparición, y la curación de la lepra que padecía, fueron las circunstancias que le llevaron a enviar a Jerusalén a su madre Santa Elena para que buscase la Cruz del Señor”, escribe. La protagonista casi se obsesionó con hallar la reliquia. Hasta tal punto, que amenazó a los rabinos con quemarlos vivos si no le desvelaban donde había sido escondida.

Fue un judío quien le reveló el lugar en el que se hallaba, y con un nombre pintoresco: JUDAS. En palabras Della Voragine , una vez que supo el emplazamiento, el subsuelo del templo de Venus, Elena exigió demoler el edificio y arar el solar, “Terminadas estas operaciones, Judas se arremangó su túnica, tomó un azadón y comenzó a cavar con gran fuerza y profundidad en aquel terreno, y cuando hubo excavado una especie de pozo, al seguir ahondando en el fondo del mismo, a unos vente pasos de distancia con relación a la superficie exterior del suelo, hizo el descubrimiento”, añade.

El hallazgo del tal Judas fue más que místico; tres cruces de madera que llevó de inmediato ante la emperatriz. Solo había un problema: ¿Cuál de ellas era la “Vera Cruz” de Cristo, y cuales las de los ladrones que le acompañaban? La solución al enigma la dejó en manos del Señor.” Para evitar su confusión con las de los ladrones, la emperatriz mando que las tres fuesen colocadas en un lugar público, en medio de la ciudad; Santa Elena esperaba confiadamente que de algún modo maravilloso habría de manifestarse la gloria del Señor”, escribe Della Voragine en sus textos.

MISTERIO RESUELTO

No quedó defraudada la emperatriz. Y es que el milagro se obró a “la ora de nona”, cuando pasó por la plaza en que se hallaban expuestas las tres cruces con un cortejo fúnebre formado por numerosas personas que acompañaban el féretro de un joven al que llevaban a enterrar.” Judas detuvo a los portadores del difunto e hizo que el cadáver fuese depositado sucesivamente sobre las teres cruces. Colocado el cuerpo del muerto sobre la primera y sobre la segunda cruz, no ocurrió nada; pero en cuanto lo pusieron sobre la tercera el difunto inmediatamente resucitó”, señala el autor.

Sabedora del cual era la “Vera Cruz”, Santa Elena envió a su hijo una parte de la misma. Aunque dejó el grueso del madero en Jerusalén, protegido en el corazón de un estuche de plata. “También envió a su hijo los clavos a propósito de los cuales dice San Eusebio de Cesarea que, cuando Constantino los recibió, los fundió e hizo con ellos un freno para el caballo que solía utilizar en sus campañas bélicas y un refuerzo para el casco de su propia armadura”, añade Della Vorágine. Otras versiones sostienen que uno de ellos fue utilizado para confeccionar una estatua de Constantino que fue ubicada en un lugar destacado de la Ciudad Eterna.

Al parecer Elena mandó edificar una iglesia -La del Santo Sepulcro- en el lugar en el que había sido hallada la “Vera Cruz”. La reliquia permaneció en manos cristianas hasta el año 610, cuando los persas tomaron la ciudad y se la quedaron. A partir de entonces, comenzó a cambiar de manos de forma constante. Su devenir se difumina hasta 1009, cuando el califa ordenó prender fuego al lugar. La lógica dicta que la cruz podría haberse perdido para siempre, pero según la leyenda, la orden del temple la encontró noventa años después, ya con la urbe en poder de los cristianos. Desde entonces el tesoro quedó bajo custodia.