agosto 01, 2026

José Fernández Álvarez (JotaEfeA)



PROPUESTA DE
PROYECTO PÚBLICO 





Exposición de motivos para

la creación de un monumento al emigrante en

Cabra (Córdoba)

 

I. JUSTIFICACIÓN HISTÓRICA

Durante las décadas de 1950, 1960 y 1970, la localidad de Cabra vivió uno de los procesos sociales más significativos de su historia contemporánea: la emigración de una parte importante de su población. Este fenómeno, común a buena parte de la provincia de Córdoba y de Andalucía, estuvo motivado por la escasez de oportunidades laborales, la precariedad económica y el desigual desarrollo territorial.

Numerosos vecinos de Cabra se vieron obligados a abandonar su tierra natal en busca de un futuro mejor. Esta emigración se produjo tanto de forma permanente —hacia otras regiones españolas, especialmente Cataluña y el norte industrial, así como hacia distintos países europeos— como de forma temporal o estacional.

Especial relevancia tuvo esta última modalidad, consistente en desplazamientos periódicos de varios meses de duración para participar en campañas agrícolas en distintos países, como la vendimia en Francia o trabajos agrícolas en Bélgica, Alemania u otros destinos. Estos trabajadores, conocidos como emigrantes temporeros, protagonizaron un esfuerzo continuado y silencioso, repitiendo estos desplazamientos durante años, manteniendo al mismo tiempo sus raíces y vínculos con Cabra.

En este contexto, la antigua estación de ferrocarril de Cabra se convirtió en un espacio clave de esta historia colectiva. Desde su andén partieron y regresaron generaciones de egabrenses, siendo testigo de innumerables escenas humanas: despedidas cargadas de emoción, llegadas en la madrugada, abrazos contenidos, miradas de incertidumbre y esperanza. Aquel lugar, hoy integrado en el entorno del Centro de Interpretación del Tren del Aceite, constituye un enclave de alto valor simbólico que conserva la huella emocional de aquel tiempo.

 

II. VALOR HUMANO Y SOCIAL

Las generaciones que protagonizaron tanto la emigración permanente como la temporal constituyen un ejemplo de esfuerzo, sacrificio y dignidad. En el caso de la emigración estacional, muchos trabajadores soportaron condiciones laborales duras, largas separaciones familiares y una vida marcada por la incertidumbre y el desplazamiento continuo.

Durante largos periodos —en ocasiones de hasta siete u ocho meses—, estos hombres permanecían fuera de sus hogares, participando en campañas agrícolas sucesivas: vendimia, recogida de patatas, arranque de remolacha, trabajos forestales o labores diversas en el extranjero. Esta dinámica se repitió durante años, llegando en muchos casos a prolongarse durante décadas.

Las comunicaciones eran escasas y, en ocasiones, irregulares. Las cartas, cuando llegaban, lo hacían con retraso, incrementando la sensación de distancia. Mientras tanto, en Cabra, las familias vivían pendientes de esas noticias y de la fecha incierta del regreso.

Especial reconocimiento merecen las mujeres que permanecían en el hogar, quienes asumían la responsabilidad del cuidado de los hijos y la gestión económica familiar. Durante la ausencia del cabeza de familia, debían afrontar dificultades económicas, acumulando deudas en los comercios locales que posteriormente eran saldadas con el fruto del trabajo realizado en el extranjero.

El día del regreso adquiría así un doble significado: el reencuentro familiar y la recuperación de la estabilidad económica, aunque fuera de manera provisional. Con el esfuerzo acumulado, y bajo la lógica de “la obra de lo que sobra”, muchas familias pudieron mejorar sus viviendas, contribuyendo de forma directa al desarrollo urbano y social de Cabra.

 

III. NECESIDAD DE RECONOCIMIENTO

A pesar de la importancia de este fenómeno en la memoria colectiva de Cabra, actualmente no existe un elemento físico, simbólico y permanente que rinda homenaje a quienes protagonizaron esta etapa de nuestra historia.

La creación de un Monumento al Emigrante permitiría:

ü  Reconocer públicamente el sacrificio de generaciones de egabrenses.

ü  Preservar la memoria histórica local para las generaciones futuras.

ü  Fortalecer el sentimiento de identidad y pertenencia.

ü  Establecer un espacio de recuerdo, encuentro y reflexión.

ü  Poner en valor una parte esencial de la historia social del municipio.

 

IV. PROPUESTA

Por todo lo expuesto, se propone al Excmo. Ayuntamiento de Cabra la valoración de la creación de un Monumento al Emigrante, que pueda ubicarse preferentemente en el entorno de la antigua estación de ferrocarril, por su profundo significado histórico y emocional.

Se sugiere que dicho monumento represente simbólicamente el momento de la partida, incorporando elementos que evoquen tanto al emigrante como a la familia que queda, así como referencias al contexto ferroviario que marcó este proceso.

Asimismo, se plantea la posibilidad de complementar el monumento con un espacio conmemorativo que permita recoger nombres, testimonios o referencias a los emigrantes egabrenses, incluyendo tanto su identidad formal como los apodos populares que forman parte de la tradición local.

Igualmente, podría promoverse la recopilación de testimonios orales, documentos y material gráfico, con el fin de preservar esta memoria para futuras generaciones.

 

V. MEMORIA TESTIMONIAL: LA EMIGRACIÓN VIVIDA

Más allá de los datos históricos, la emigración forma parte de la memoria íntima de muchas familias egabrenses. Sirva como testimonio representativo el siguiente relato:

“Mi padre, aquel día de Todos los Santos del año 1961, viajaba de regreso para España; aún tardaría dos días en llegar a Cabra, pues cuando se produjo el evento familiar se encontraba en Hendaya, tras una dura campaña en tierras galas, donde, como tantos españoles, andaluces, cordobeses y egabrenses en general, hubieron de emigrar en busca del ‘pan de cada día’.

Comenzó a emigrar seis meses después del nacimiento de su primer hijo, en 1960, y tampoco pudo estar presente en el nacimiento de otra de sus hijas en 1963. Durante 23 años acudió, campaña tras campaña, a trabajos como la vendimia, el arranque de remolacha, la recogida de patatas, la uva, la endivia, la tala de madera o labores de jardinería.

Permanecía fuera hasta siete u ocho meses. Recuerdo cómo mi madre nos llevaba a la estación para recibirlo, y cuando el tren, repleto de emigrantes, se acercaba al andén y lo divisaba saludando por la ventana, nos decía: ‘¡mirad, por allí viene papá!’. Pero yo apenas recordaba su cara, después de tanto tiempo.

Como él, muchos otros vecinos: Paco “Vainas”, Juan Lara, Alejandro “Albarca”, Domingo “Chaucha”, Antonio y José Serrano, José Marín, Vicente Manchado, Francisco González —que falleció en Francia—, y tantos otros cuyos nombres forman parte de la memoria colectiva de nuestro pueblo.

Y junto a ellos, las mujeres que quedaban: madres que sostenían el hogar, cuidaban de sus hijos y afrontaban las dificultades económicas, acumulando deudas que solo podían saldarse con la llegada del padre tras meses de ausencia.

Con esfuerzo, sacrificio y esperanza, y con aquello de ‘la obra de lo que sobra’, se fue levantando nuestro barrio y se construyó una parte esencial de nuestro presente.”

 

VI. INSCRIPCIÓN PROPUESTA PARA EL MONUMENTO

“A aquellos trabajadores
que con un nudo en la garganta
y sin mirar hacia atrás,
partieron a tierras lejanas
mientras sus hijos clamaban:
‘Papá, ¿por qué te vas?’”

 

VII. CONCLUSIÓN

El reconocimiento de la emigración no es solo un acto de justicia histórica, sino también un ejercicio de memoria, dignidad y gratitud hacia quienes, con su esfuerzo y sacrificio, forman parte esencial de lo que hoy es Cabra.

La creación de este monumento permitirá fijar en el espacio público una memoria que no debe perderse, contribuyendo a que las generaciones presentes y futuras comprendan el valor de quienes, desde la distancia, ayudaron a construir el presente de nuestra ciudad.


Francisco Asís Granados Mellado (Paco Granados)

 


INVESTIGACIÓN Y
DIVULGACIÓN CULTURAL






La Historia de las

Reliquias Cristianas

 

Capítulo I

Introducción

Las reliquias cristianas son considerados vestigios sagrados de la vida de Cristo, los apóstoles, los santos y los mártires. Su veneración ha jugado un papel esencial en la espiritualidad cristiana, desde los primeros siglos del cristianismo hasta la actualidad. Aunque el término "reliquia" proviene del latín reliquiae, que significa "restos" o "lo que queda", las reliquias no se limitan solo a restos físicos, sino que también pueden incluir objetos asociados a las personas santas, como ropa, fragmentos de instrumentos de la Pasión, o incluso lugares.

El culto a las reliquias tiene sus raíces en los primeros cristianos, quienes, al igual que los judíos, creían en el poder divino que residía en los objetos sagrados. El cristianismo primitivo veneraba las tumbas de los mártires, a menudo enterrados en catacumbas subterráneas, donde se les rendía culto. La práctica de venerar los restos de los mártires se basaba en la creencia de que, al haber sufrido por la fe, estos santos estaban en una posición única para interceder ante Dios en favor de los creyentes. En esos primeros tiempos, las reliquias no solo servían para fortalecer la fe de la comunidad, sino también para establecer una identidad y una continuidad en la tradición cristiana.

Con el tiempo, la devoción a las reliquias se expandió para incluir objetos directamente asociados con la vida de Jesús, como el manto de la Virgen María, la cruz en la que fue crucificado, o el sudario que envolvía su cuerpo. Estos objetos sagrados adquirieron un poder simbólico inigualable, y la posesión de reliquias se convirtió en un signo de autoridad religiosa y espiritual, tanto para las iglesias como para los monarcas que las custodiarían.

En los siglos IV y V, con la conversión del Imperio Romano al cristianismo bajo el emperador Constantino, se estableció un sistema formal para la conservación y veneración de reliquias. A partir de este momento, muchas de las grandes reliquias del cristianismo se encontraron en iglesias, monasterios y catedrales, donde se protegían con gran devoción. La importancia de las reliquias creció, ya que se creía que su contacto físico con los fieles podía impartir una gracia divina especial, capaz de sanar enfermedades, otorgar protección y garantizar la salvación eterna. Así, las peregrinaciones a los lugares que albergaban las reliquias se convirtieron en una práctica popular y extendida por toda Europa.

 

El Significado Teológico de las Reliquias

El concepto teológico central detrás de la veneración de las reliquias es la creencia en la intercesión. Para los cristianos, los santos, al haber llevado una vida de santidad y haber sido testigos de la gloria de Dios, continúan siendo mediadores entre el hombre y Dios después de su muerte. Se cree que los santos tienen un poder especial para interceder por la humanidad ante Dios, y las reliquias, como objetos que estuvieron en contacto directo con esos santos, se consideran canales a través de los cuales se puede recibir la gracia divina.

En la tradición cristiana, la veneración de las reliquias no es equivalente a la adoración. La adoración se dirige exclusivamente a Dios, pero la veneración de las reliquias refleja una forma de respeto y amor hacia aquellos que vivieron de acuerdo con la voluntad divina. El acto de venerar una reliquia no es un culto al objeto en sí, sino un medio para acercarse a Dios a través de la memoria de los santos y sus hechos milagrosos.

La relación entre el cuerpo y el alma en la teología cristiana también juega un papel importante en la veneración de las reliquias. Los cristianos creen en la resurrección de los cuerpos al final de los tiempos, y el culto a las reliquias refleja la idea de que los restos de los santos siguen siendo sagrados y pueden participar de la gloria de Dios. La presencia física de una reliquia, como un fragmento de hueso o un pedazo de tela, sirve como un recordatorio de la conexión que existe entre lo terrenal y lo divino, y cómo lo temporal puede estar impregnado de lo eterno.

Además, las reliquias tienen una profunda dimensión simbólica. Por ejemplo, la madera de la cruz se ve como un símbolo de sacrificio, la sangre de los mártires como un testimonio de la fe, y el sudario de Jesús como el velo entre el mundo de los vivos y los muertos. Cada reliquia, en su propia historia y contexto, posee un significado único para los cristianos, que puede ser diferente dependiendo de la cultura y la región en la que se venera.

 

Criterios Históricos y Teológicos para Determinar la Autenticidad de las Reliquias

Uno de los aspectos más fascinantes y complejos de las reliquias es el proceso de determinar su autenticidad. Dado que muchas reliquias tienen una historia que se remonta a miles de años, y que muchas de ellas han sido objeto de robos, traslados y destrucción, la autenticidad de estas reliquias se ha convertido en un tema de debate constante.

La autenticidad de una reliquia se establece en base a una serie de criterios históricos, arqueológicos, y teológicos. Primero, los estudios históricos son fundamentales para rastrear el origen y la historia de una reliquia. Las fuentes escritas, como crónicas medievales, documentos eclesiásticos y cartas de peregrinos, ofrecen información valiosa sobre el origen de las reliquias y su primera mención en la historia. Las leyendas y tradiciones populares también juegan un papel importante, aunque deben ser analizadas críticamente.

El segundo factor es la evidencia arqueológica. Las investigaciones modernas, como las excavaciones en lugares sagrados y los análisis científicos de los materiales de las reliquias (como la datación por carbono-14), pueden ayudar a establecer la antigüedad de los objetos y su correspondencia con las fechas históricas de los eventos en los que supuestamente estuvieron involucrados. Por ejemplo, la Sábana Santa de Turín, que se cree que es el sudario de Jesús, ha sido objeto de múltiples estudios científicos que han intentado determinar su fecha de origen y su relación con los eventos de la Pasión de Cristo.

El tercer criterio es el teológico. La autenticidad de una reliquia no solo se mide por su antigüedad o su conexión con eventos históricos, sino también por su valor espiritual. Para la Iglesia Católica, la autenticidad de las reliquias está vinculada a la tradición de la fe, que incluye el testimonio de los fieles a lo largo de los siglos. Las historias de milagros, curaciones y la intercesión de los santos relacionados con una reliquia son aspectos fundamentales en la validación de su autenticidad.

 

El Papel de las Reliquias en el Mundo Contemporáneo

Hoy en día, las reliquias siguen siendo un componente clave de la devoción cristiana, aunque en algunos círculos contemporáneos la veneración de reliquias se ha visto cuestionada por la ciencia y la crítica teológica. Sin embargo, para millones de creyentes en todo el mundo, las reliquias continúan siendo una fuente de inspiración y fe. Las peregrinaciones a lugares como Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y muchos otros sitios donde se guardan reliquias sagradas, siguen siendo una práctica viva que conecta a los fieles con las tradiciones de la Iglesia.

La Iglesia católica, en particular, ha mantenido un proceso riguroso para la autentificación de las reliquias. Se lleva a cabo un examen exhaustivo de los objetos, y en algunos casos, se recurre a la investigación científica para corroborar su antigüedad. Aunque muchas reliquias continúan siendo veneradas en su forma original, otras han sido restauradas y cuidadas con el fin de preservarlas para futuras generaciones. La relación entre el pasado y el presente, y entre la historia y la fe, sigue siendo un aspecto central en la veneración de las reliquias.

 

La Cruz de Cristo: Fragmentos de la Salvación

Historia de la Cruz en el contexto romano y judío

El uso de la cruz como método de ejecución fue común en el Imperio Romano, destinado a criminales, rebeldes y aquellos que amenazaran el orden establecido. Para los judíos del siglo I, el castigo de la crucifixión no solo era una humillación pública, sino también una señal de maldición divina, según lo establecido en la Ley mosaica: "Maldito sea el que cuelga de un madero" (Deuteronomio 21:23). Así, el hecho de que Cristo muriera crucificado añadió una carga de incomprensión y escándalo a los primeros cristianos.

La cruz de Cristo, en particular, fue erigida en el Gólgota, también conocido como el "lugar de la calavera", un sitio que se encontraba fuera de las murallas de Jerusalén, en cumplimiento de las normas judías de pureza. La elección de este lugar se interpretó, con el tiempo, como una manifestación simbólica: Cristo, siendo expulsado de la ciudad sagrada, asumía los pecados del mundo.

 

La búsqueda de Santa Elena: Entre historia y milagro

En el siglo IV, tras la conversión del emperador Constantino al cristianismo, se produjo un fervor por recuperar las reliquias de la época de Cristo. Santa Elena, madre del emperador, desempeñó un papel crucial en esta misión. Según los relatos, Helena viajó a Jerusalén guiada por visiones divinas. Allí, solicitó la ayuda de obispos locales y campesinos para localizar la cruz.

Una tradición narra que, durante las excavaciones, se encontraron tres cruces en una cisterna subterránea junto con los clavos y una inscripción que decía: "Jesús Nazareno, Rey de los Judíos". El problema era determinar cuál de las tres cruces pertenecía a Cristo. Se dice que un hombre moribundo fue colocado sobre las tres cruces; al tocar una de ellas, sanó de inmediato, identificándola como la Vera Cruz.

 

La distribución de los fragmentos de la Cruz

Santa Elena decidió dividir la cruz en tres partes principales: una permaneció en Jerusalén, otra fue enviada a Constantinopla y la tercera fue llevada a Roma. Durante los siglos posteriores, pequeños fragmentos comenzaron a ser distribuidos por toda Europa como reliquias. Entre los lugares donde se conservan piezas significativas se encuentran:

Jerusalén: La Iglesia del Santo Sepulcro mantuvo la reliquia más grande durante varios siglos.

Roma: La Basílica de Santa Croce in Gerusalemme alberga una sección significativa, que fue trasladada allí por Helena misma.

España: El Monasterio de Santo Toribio de Liébana es el custodio del "Lignum Crucis", considerado el mayor fragmento de la cruz que se conserva.

La distribución de estas reliquias también dio lugar a una proliferación de reliquias falsas, especialmente durante la Edad Media, cuando el fervor religioso por poseer un trozo de la cruz se convirtió en una obsesión.

 

Significado espiritual y teológico

La cruz no es solo una reliquia material, sino un símbolo central de la fe cristiana. Para los creyentes, tocar o ver la cruz se considera un acto de comunión con el sacrificio de Cristo. Este objeto, lleno de dolor y gloria, ha inspirado tanto a teólogos como a artistas. San Pablo escribió: "Nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos escándalo, y para los gentiles, necedad" (1 Corintios 1:23), resaltando la paradoja de la cruz como instrumento de redención.

 

Relatos milagrosos vinculados a la Cruz

A lo largo de los siglos, los fragmentos de la cruz han sido testigos de numerosos milagros, consolidando su lugar en la historia religiosa. Algunos de los más destacados incluyen:

1. El rescate del Imperio Bizantino: En el año 628, el emperador bizantino Heraclio lideró una expedición militar para recuperar Jerusalén de manos persas. Según las crónicas, Heraclio llevaba consigo un fragmento de la cruz, que le dio fuerza en la batalla decisiva. Tras su victoria, el emperador regresó la cruz al Santo Sepulcro, llevándola descalzo como señal de humildad.

2. La protección contra desastres: Durante una procesión en Constantinopla en el siglo IX, un fragmento de la cruz fue llevado al puerto para proteger la ciudad de una inminente invasión. Según los relatos, al mostrar la reliquia hacia el mar, una tormenta súbita destruyó la flota enemiga.

3. Sanaciones físicas y espirituales: En 1512, durante la Batalla de Rávena, un fragmento de la cruz fue llevado al frente de las tropas cristianas. Muchos soldados heridos afirmaron haber experimentado sanación inmediata al tocar la reliquia.

4. Procesiones milagrosas en España: En Santo Toribio de Liébana, cada año se celebra la "Fiesta de la Exaltación de la Cruz". Se dice que peregrinos que llegan con enfermedades incurables encuentran alivio tras orar frente al "Lignum Crucis".

 


CONTINUARÁ…………

José Antonio García Granados

 


POEMA






                La flor

                                        Paseando por Granada,
                                        por la plaza de las flores,
                                        tuve una corazonada:
                                        entre tan bellos colores,
                                        con certeza se encontraba
                                        el amor de mis amores.
 
                                        Mi corazón no engañaba,
                                        embriagado en sus olores;
                                        una rosa yo encontraba
                                        que alejaba mis dolores.

                                        Ojos negros, pelo negro,
                                        mirada ardiente y serena,
                                        boca que evoca un deseo
                                        en esta mañana plena.
 
                                        He de llevarla a mi huerto,
                                        a mi casa trasplantada;
                                        aunque tenga jardinero,
                                        esta ha de ser su morada.
 
                                        Es el amor que yo quiero,
                                        ella ha de ser mi mujer;
                                        y si viene el jardinero...
                                        ¡en casa seremos tres!


Isabel Natalia García Ruiz (Natalia García)

 Este mes vacacionamos


Manuel Golderos Almarcha (nuel golrders)

 



ENSAYO






Primera parte de “Tres letras”

AÑO

¿Qué es un año? Pues, depende. Si, depende de la época de la que estemos hablando o de la cultura en la cual nos hayamos criado.

Actualmente la inmensa mayoría de los países que existen se guían por el calendario gregoriano *, o calendario moderno, que presenta su año natural como un año común de 365 días o como un año bisiesto de 366 días. Pero no en todos los sitios ni en todas las circunstancias un año es igual. Por ejemplo, el “año marciano” es casi dos veces más largo que el de la Tierra y el “año venusiano” equivale a 225 días terrestres.

La definición que da la Real Academia de la Lengua Española a la palabra año es:“Tiempo que transcurre entre dos pasos consecutivos de la Tierra por el afelio o el perihelio de su órbita y que equivale a 365 días, 6 horas, 13 minutos y 59 segundos.”

            En tiempos pretéritos el año se calculaba de otra forma.  Ya en el registro bíblico se habla del “año” pero eran años lunares que constaban de 12 meses lunares lo que se traduce en 354 días con meses de 29 o 30 días dependiendo de la aparición de la luna nueva, lo que hace que sea 11 días y ¼ más corto que el año solar. El calendario sagrado hebreo empezaba en el mes de Nisán. En Éxodo 12:2 se dice: “Este mes os será principio de los meses” (Traducción Cipriano de Valera 1932) aludiendo al mes de Nisán o Abib (Éxodo 23:15). A fin de ajustar el calendario lunar a los períodos solares los hebreos tenían un decimotercer mes llamado Veadar o segundo Adar que se añadía 7 veces cada 19 años.

            Curiosamente uno de los apóstoles de Jesús, Pedro o Cefas, en una de sus cartas utiliza una expresión que identifica el término año tal cómo, según el apóstol, el Creador mide los tiempos, dice así: “un día delante del Señor es cómo mil años y mil años cómo un día” (2ª Pedro 3:8 Versión de Felipe Scio de S. Miguel 1855).

            El término año, no siempre se refiere al mismo período de tiempo. Por ejemplo, se habla del “año escolar” refiriéndose al período de tiempo durante el cual los estudiantes asisten a sus centros de enseñanza que, generalmente dura nueve meses.

            La palabra año proviene del latín annus que, a su vez, procede de un sustantivo de la lengua protoindoeuropea. La palabra año se escribe en alfabetos distintos al latín de las siguientes formas: Griego -  ἔτος. Chino -  秂, (compuesto ideográfico que denota una persona que lleva un haz de trigo que denota “cosecha”). Ruso – Год. Árabe – سنة. Coreano – 년.

            Las distancias en el universo se miden por “años luz” que es la unidad de distancia que equivale al camino recorrido por la luz, en el vacío, y durante un año equivale aproximadamente a nueve billones de kilómetros.

            Algunas religiones, cómo la católica, tienen su año jubilar, cada 25 años, y según dicha iglesia se le concede un jubileo universal a los católicos que acuden a Roma para ganarlo. Los antiguos hebreos tenían una festividad denominada el Jubileo que era cada 50 años (Levítico 25:10).

            En el vocabulario cotidiano se usa la palabra año para expresar diferentes asuntos. Alguien está “de buen año” cuando tiene una anatomía generosa. También puede estar “entrado en años” aludiendo a que es una persona de avanzada edad. Igualmente puede decirse que por alguien “no pasan los años” cuando parece mantenerse más joven de lo que es su edad biológica o “quitarse unos años de encima” cuándo alguien parece que ha rejuvenecido; y el refranero español recoge ideas cómo “no es mal año por mucho trigo”, “a fin de año remienda tu paño”, “agua de mayo, pan para todo el año” etc.

            Por cierto, si vamos a escribir un determinado año siempre se escriben en números arábigos (977, 1322, 1914) y es incorrecto escribirlos con el punto, es decir, sería “la guerra civil española empezó en el año 1936” y no “la guerra civil española empezó en el año 1.936”.

            A raíz de que el cristianismo se impuso cómo religión mayoritaria y apoyada por el imperio romano en el mundo occidental se estableció el calendario a partir de la fecha en que, supuestamente, nació Jesúcristo, por eso los años anteriores o posteriores a dicha fecha se acompañan de las abreviaturas a.C. (antes de Cristo) o d.C. (después de Cristo); por otro lado el calendario islámico, que es lunar de 354 o 355 días un año, comienza a partir del año 622 del calendario gregoriano año en que el profeta Muhámmad ( محمد  )tuvo que huir de la ciudad de la Meca hacia Medina, denominada la Hégira,  por la persecución de sus adversarios, así que, mientras para el calendario gregoriano sería el año 2026, para el calendario islámico sería el 1404.

            Algo realmente complejo es el calendario maya que tiene unos conceptos del año realmente diferentes a lo que usamos comúnmente ya que coexisten varias cuentas del tiempo: 1.- El calendario sagrado (tzolk'in o bucxok, de 260 días). 2.- El ciclo solar (haab, de 365 días). 3.- La rueda calendárica de 52 años. 4.- La cuenta larga de 5200 Tunes (5125.36 años). 5.- La cuenta lunar de 18 meses lunares. 6.- La cuenta venusiana de 584 días o kines. 7.- La cuenta de los señores de la noche o Bolon Tiku de 9 días y otros.

            Claro que también hay otros calendarios que calculan el año de otras formas diferentes; cómo hemos visto está el calendario gregoriano, el juliano, el islámico, el maya, el hebreo y también el budista, el hindú, el chino, el persa…

            Así que, cómo has podido ver, empezábamos este trabajo con la pregunta: “¿Qué es un año?” y respondíamos con un “Pues depende”, pues eso, depende.


 


 

 *El calendario gregoriano es el sistema de medición del tiempo actualmente 

utilizado en casi todo el mundo, instaurado por el papa Gregorio XIII en 1582 para corregir los errores del calendario juliano.

 

 

nuel golders                                                                                                                   Elda,   abril 2026

María José Guzmán Pérez

 


POEMA




Tárdes de ausencia (A mi padre).

Y te fuiste,
Como el que abandona un parque
Justo antes de la tormenta.
Y dejaste un halo cargado de ausencia.
Ausencia que pesa, que ahoga, que araña.
 
Y te fuiste.
Y dejaste al mundo huérfano de tu presencia.
Te recuerdo erguido y orgulloso,
hacia el horizonte de las metas.
Valiente, dispuesto a recoger la cosecha.
Esa que la vida maduró pronto, para que la recogieras.
 
Y te fuiste,
Y no te despediste,
¿Cómo ibas a hacerlo de otra manera?
Tu “adiós”, una sonrisa cargada de pena,
un beso en la frente,
profundo y pleno, como la luna llena.
Un piropo a la ida
Y silencio a la vuelta.
 
Y te fuiste...
Y me dejaste cargada de ausencia.

Miguel Ángel Moral Quero

 



POEMA






Canto y Romancero de la Bajada


Comienzo de la jornada
descalza por la ladera del Picacho,
en tanto que la frescura de septiembre
huele a nardo, tomillo y a calvario.

Un mar de olivos despierta
con el murmullo del canto,
canto que del fondo de las eras
asciende la quebrada.

Ya llega la Madre buena
pequeñita de manto sagrado;
deja arriba la cima
y busca el pueblo abajo.

En el pecho lleva encendida
la luz de un lucido venero
y en las miradas que pasan
un semillero de luceros.

Va cruzando el milagro
entre la piedra y el pino
en tanto que los pasos del pueblo
van entrando por el camino.

Baja la Reina del Cielo
por la vereda que cruje,
y entre romero y vástagos la gente
la van dibujando.

Gente de garganta parda
le reza con voz de pino
en tanto que los pechos
se van abriendo al compás del mismo ritmo.

Aparecen las manos curtidas
a sostener sus varales,
dejan sobre su manto
promesas y manantiales.

Campanas suenan alegres
fuego de flores y hinojos
que para verla bajar
se vuelven cielo los ojos.

Rozan sus plantas el suelo
de la cantera y la huerta
de donde la fuente de plata
despierta su cristal fino.

Huelen las calles a fiesta
a albahaca con cal de luna,
esperando que la Virgen
cure las penas de una.

Cabra la guarda en brazos,
Virgen de la Serranía
y en cada esquina del alma,
la noche se hace día.

Ya entra en la Villa tranquila,
los corazones palpitan
mientras se apagan los soles
y estallan las oraciones.

Entre suspiros y vivas
mira su pueblo el milagro:
la Sierra baja al pueblo
hecha suspiro y abrazo.


Antonio Jesús Morante Pineda

 


DIBULGACIÓN HISTÓRICA





Las Guerras Médicas

¿Sabías que las Guerras Médicas no tienen nada que ver con la medicina?
Se llaman así porque los griegos llamaban medos a los persas, ya que los medos habían sido el pueblo dominante antes del auge del Imperio persa.


En Maratón, los griegos cambiaron su forma de combatir y sorprendieron al ejército

persa.

 

BATALLA DE MARATÓN:


Según Heródoto, Cinegiro intentó detener un barco persa con sus propias manos.


Los atenienses sorprendieron a los persas lanzando una carga a la carrera para reducir

el tiempo bajo el alcance de los arqueros. Esa maniobra fue decisiva y quedó recogida por Heródoto.


También según Heródoto, Cinegiro intentó impedir la huida de un barco sujetándolo

con la mano hasta que se la amputaron. Otras tradiciones posteriores exageran aún más la escena. Diciendo que al agarrarse, un persa le cortó los dos brazos y fue entonces cuando quedó agarrado usando únicamente su boca hasta morir desangrado.


BATALLA DE LAS TERMÓPILAS:

Jerjes castigó al mar. ¿Se creía Jerjes tan superior como para castigar a los dioses?


Tras la destrucción de los puentes sobre el Helesponto, Jerjes I ordenó azotar

simbólicamente las aguas y arrojarles cadenas.


¿Millones de persas en las Termópilas?

Heródoto habla de un ejército gigantesco, de millones de hombres. Hoy la inmensa mayoría de los historiadores considera imposible esa cifra y propone números muy inferiores, aunque siguen siendo motivo de debate.


También hay una creencia popular, que decía que en esa batalla matemáticamente

cada griego venció una media de tres persas.


BATALLA DE SALAMINA:


Todos conocemos a Efialtes, el traidor de las Termópilas. Pero ¿sabías que hubo otra

"traición" que decidió la guerra? Temístocles engañó a Jerjes con un mensaje falso y lo condujo a la derrota en Salamina.


Haciéndole creer que los griegos estaban divididos y que iban a huir. Jerjes cerró

las salidas del estrecho y obligó a su enorme flota a combatir donde menos le convenía.


"A veces, la mejor arma de una guerra no era la espada... sino hacer que tu enemigo creyera una mentira."


Efialtes, que traiciona realmente a Grecia.


Temístocles, que "traiciona" la confianza de Jerjes mediante el engaño.



BATALLA DE PLATEA:


¿Sabías que, tras derrotar a los persas en Platea, un rey espartano se burló del lujo

del campamento enemigo?


Al contemplar la riqueza de Mardonio (Líder persa que se quedó en Grecia tras

Salamina).

Pausanias comentó: Mirad la locura de los persas: con toda esta riqueza, vinieron a arrebatarnos nuestra pobreza.


Pausanias venció al mayor ejército del mundo... pero terminó derrotado por su propia  

ambición.


El héroe de Platea acabó fascinado por aquello mismo contra lo que había luchado.
 

Según Tucídides cuenta que empezó a adoptar costumbres persas. Vestía con lujo, se rodeó de una corte al estilo oriental y llegó a despertar sospechas de que mantenía contactos con el rey persa.