septiembre 01, 2026

María José Guzmán Pérez

 



POEMA





Tempus fugit.

  
Se lo entregué a la marea,
y no me lo devolvió.
No quise que pasara,
pero sucedió.
 
La tormenta a la calma precedió,
sin causa, sin duelo, sin prisa,
un látigo al tiempo fustigó.
Un caudal de otoños lo inundó.
 
A menudo no comprendo,
o no quiero comprender,
cómo el “tempus fugit”,
sin poderlo detener.
 
Ocurren y suceden cosas,
las más bellas flores se marchitan,
ninfas e infantes envejecen,
y se apagan sus pupilas.
 
¿Es de justicia?
No lo sé.
 
Pero el tiempo inexorablemente arrasa,
la belleza y la juventud,
aunque permanezca el alma.
Imperturbable y luminosa; tú. 

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