septiembre 01, 2026

Miguel Blancas Calzado

 



VIDA Y ANÉCDOTAS 
EGABRENSES DEL AÑO 2009



Vicente Carnerero López

 

CUARTA PARTE

Poemas, sevillanas y escritos (continuación)

A mi pueblo Cabra

No creo que haya en España
un pueblo con más romerías
como mi pueblo,
que es Cabra.
 
La devoción que sentimos
hacia la casita blanca
donde once meses del año
habita una Virgen Serrana.
 
Se llama María de la Sierra,
quizás la Virgen más guapa,
la que hace más milagros,
dice la gente de Cabra.
 
La primera romería,
febrero, la Candelaria;
luego llega el mes de mayo,
hortelanos a celebrarla.
 
Junio, son los pensionistas,
deportes, comercio y panadería,
y los gitanos de Cabra
y de toda Andalucía.
 
Y julio, transportistas
y conductores que suben
con ilusión compartiendo
este mes construcción y cazadores.
 
La romería de Sevilla
y la de Nueva Carteya,
catequesis y Promi,
que no me olvido de ellas.
 
Agosto, músicos y reposteros,
y la de votos y promesas,
que es la decana de todas
de las que allí se celebran.
 
En septiembre la «bajá»,
cuando te bajan, María,
a hombros de costaleros
vas radiante de alegría.
 
Porque vas a estar en Cabra
solo un mes con tu familia,
con los tuyos, con tus hijos
que tanto te quieren y miman.
 
Y a partir de ese día cuatro
Cabra entera te visita,
llenando la casa grande
que tú tienes en la Villa.
 
Triduos, novenas y misas
de todas las cofradías
se disputan este mes
para adorarte, María.
 
Las parejitas que empiezan
a hacer promesas, María,
con el mozo que a tus pies
va con la que él quería.
 
Y juran promesas eternas
del amor que se tenían,
y que hoy queda sellado
ante la Virgen María.
 
Y a tus hijos ya mayores
tú les das esa alegría,
porque así podrán verte
la mayoría de los días.
 
Primer domingo de octubre,
ya se acabó la alegría;
a las seis de la mañana
te llevan en romería.
 
Hacia tu casita blanca
que ha estado un mes vacía,
que faltó de su camarín
la Reina de Andalucía.
 
Plaza vieja de mi pueblo,
qué triste te vi aquel día;
ya no se sube la cuesta
con aquella alegría.
 
Iban todos los egabrenses
a visitar a María.
Costaleros de la Virgen,
que sois hombres de gran fe,
desde la Villa a su ermita
la lleváis con gran poder.
 
Te despides, costalero,
y un pensamiento te detiene:
«Dame salud, madre mía,
pa' verte el año que viene».
 
Día 8 de diciembre,
la última romería,
la de la fe y la familia,
en que la ermita se engalana,
que con fe mariana traspasa su alegría.

 

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