DIVULGACIÓN
CULTURAL
Otherworld (Otro mundo)
Las temperaturas
van subiendo y ya mismo no quedarán horas fresquitas. Incluso de noche, con la ventana abierta y el aire consolador
del ventilador que va y viene con su movimiento giratorio, no evitará que
empapes la almohada con la acumulación de cada gota de sudor que se va posando
sobre ella.
Quizás, solo de pensar en
ese sofocante calor, ya os esté entrando el agobio y la necesidad de buscar
algo más fresco. Pero en estas fechas, en las
que tanto nos gustaría ahuyentar el calor y atraer unas vacaciones donde la
bebida contenga hielo picado y podamos refrescarnos pasando el día en el agua,
antiguamente se buscaba otra cosa. Tal vez sus
preocupaciones estuvieran enfocadas en otros asuntos, o quizás no hacía tanto
calor como actualmente. Pero bueno, la
conversación sobre el cambio climático la dejaremos para otro momento, o
acabaría calentándoos demasiado la cabeza.
En el solsticio de
verano, para el folclore celta, esta era una noche liminal, lo que significaba
que los mundos visible e invisible estarían más cerca que nunca. Entonces, para atraer prosperidad y ahuyentar espíritus, se
encendían hogueras, como las que conocemos en la noche de San Juan. Y, atraídos por la luz de estas hogueras, se acercaban
insectos nocturnos.
Uno de esos insectos es la polilla. En Escocia se creía que, cuando estos seres hacían acto de presencia, era porque las puertas del mundo feérico estaban abiertas y, por lo tanto, aquellas noches serían especiales. También era muy común recoger flores silvestres con propiedades protectoras y mágicas. Cuanto más extraña fuera su forma, mejor, pues se asociaban a guardianes simbólicos que protegían a la gente contra engaños. Un ejemplo de ello sería la boca de dragón, aunque seguramente también conozcáis el hipérico (flor que ya mencionamos en una publicación anterior), ya que en España también existía una relación muy fuerte entre las hierbas recogidas de noche y la protección o la transformación. Pero cuidado: estas plantas solo obtenían un mayor poder mágico si eran recogidas al anochecer o antes del amanecer de la noche de San Juan.
También quería mencionaros que en junio Escocia adquiere una atmósfera muy especial, ya que por las noches casi nunca llega a oscurecer del todo, especialmente en las Highlands y en las islas del norte. De hecho, debido a ello, en la tradición gaélica escocesa existía lo que se denominaba el Otherworld. Básicamente, un reino paralelo, porque estas noches luminosas de verano provocaban sensaciones extrañas: no es completamente de día, pero tampoco son noches cerradas.
Así que, en honor a esas noches mágicas y a las
criaturas que las hacen todavía más especiales, os traigo una ilustración donde
encontramos a nuestra querida polilla, de cuyas antenas brotan flores de boca
de dragón como símbolo de que, cuando las puertas del mundo feérico estén
abiertas, estaremos protegidos y no seremos engañados por las hadas.


No hay comentarios:
Publicar un comentario