junio 01, 2026

Miguel Blancas Calzado

 


VIDA Y ANÉCDOTAS

EGABRENSES DEL AÑO 2009

 

 

Vicente Carnerero López



Vicente nació el 18 de febrero de 1929. Según relataba el mismo, su nacimiento tuvo lugar en la casilla “Mazuelos” de este término municipal, a las doce de la noche y a la luz de un candil, en una tarea en la que su difunto padre prestó ayuda. Vicente siempre decía con orgullo: “Soy más del campo que San Isidro Labrador”.

Fue el cuarto de una familia de siete hermanos. Existe la teoría de que las grandes figuras surgen a menudo de familias numerosas y, en este caso, dicha teoría se cumple con creces.

Infancia y juventud

Un pasaje entrañable de su niñez fue su labor como Guarda de Honor. Esta labor consistía en un grupo de niños que se situaban junto al Altar Mayor de la iglesia como guardia honorífica; vestían un jersey blanco de cuello de cisne y pantalón azul marino. Asimismo, tenía la triste obligación de trasladar a los niños que fallecían desde sus casas al Camposanto, algo que, por desgracia, era frecuente en aquellos tiempos.

Cursó estudios de preparatoria en el Instituto Aguilar y Eslava, donde tuvo por maestros a don Francisco Molina y don Luis Fernández. Gracias a las enseñanzas de tan buenos profesores, muchos jóvenes de su época alcanzaron puestos privilegiados en la sociedad. No obstante, Vicente tuvo que abandonar los estudios para trabajar en el campo y ayudar en casa; eran tiempos difíciles en los que cualquier apoyo era vital.

Familia y compromiso social

En 1938, debido a circunstancias familiares, se marchó a Córdoba con unos tíos. Los dos hijos de estos habían sido enviados al frente por los avatares de la guerra y, para no quedarse solos, solicitaron que Vicente se fuera con ellos. Su presencia les fue de gran ayuda.

De aquella época recuerda una anécdota: casi todos los días, a las siete de la mañana, un avión bombardeaba Córdoba. Cuando sonaban las sirenas para acudir a los refugios, la gente decía con guasa: “Ya está aquí el tío de las tortas”.

Con el paso del tiempo llegó su juventud, etapa en la que conoció a la que fue su esposa, doña Dolores Poyato Arrebola.

Apenas yo era un niño cuando te conocí
nunca podré olvidar la primera vez que te vi.

Realizó el servicio militar en Santa Cruz de Tenerife, donde forjó buenas amistades; uno de sus amigos fue quien le introdujo en el gusto por la poesía.

El 10 de abril de 1954 contrajo matrimonio en la iglesia de Santo Domingo. Años más tarde, el 10 de abril de 2001, la pareja celebró sus bodas de oro. Vicente afirma con sabiduría que "con amor todo se supera".

Aquella mocita guapa
    que juntos fuimos al altar
  hoy hace cincuenta años
   y cada día la quiero más.

Durante su vida activa, regentó una tienda de comestibles en el Junquillo durante los años difíciles de la emigración. Cuando los cabezas de familia partían al extranjero, él suministraba lo necesario para el sustento de quienes se quedaban. El sistema se basaba en una cartilla de crédito (una para la madre y otra para Vicente), con la particularidad de que no cobraba intereses. Su generosidad fue tal que los descendientes de aquellas familias aún agradecen hoy que les quitara el hambre.

Un legado cultural en Cabra

Vicente fue un motor cultural para Cabra por su actividad incesante:

  • Música y Poesía: Constituyó rondallas, grupos de mochileros y coros, componiendo coplas tan populares como “Abuela” o “Santa Cruces de mi pueblo”.
  • Participación Social: Fue un presidente ejemplar del Hogar del Pensionista, organizando romerías, viajes y homenajes con una energía envidiable.
  • Tradición Navideña: Como director del grupo de “Mochileros Virgen de la Sierra”, llevó villancicos y alegría a cada rincón de Cabra, desde colegios hasta el Asilo de Ancianos.


En el año 2009, el pueblo de Cabra le otorgó el título de Egabrense del Año en reconocimiento a sus méritos y a una vida dedicada a los demás. Vicente Carnerero López no solo fue un hombre sencillo y humano, sino una figura que escribió con letras de oro parte de la historia de su tierra.



CONTINUARÁ…………

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