VIDA Y ANÉCDOTAS
EGABRENSES DEL AÑO
2009
Vicente Carnerero López
Vicente nació el 18 de febrero de 1929. Según relataba
el mismo, su nacimiento tuvo lugar en la casilla “Mazuelos” de este término
municipal, a las doce de la noche y a la luz de un candil, en una tarea en la
que su difunto padre prestó ayuda. Vicente siempre decía con orgullo: “Soy más
del campo que San Isidro Labrador”.
Fue el cuarto de una familia de siete hermanos. Existe la teoría de
que las grandes figuras surgen a menudo de familias numerosas y, en este caso,
dicha teoría se cumple con creces.
Infancia y
juventud
Un pasaje entrañable de su niñez fue su labor como Guarda de Honor. Esta labor consistía
en un grupo de niños que se situaban junto al Altar Mayor de la iglesia como
guardia honorífica; vestían un jersey blanco de cuello de cisne y pantalón azul
marino. Asimismo, tenía la triste obligación de trasladar a los niños que
fallecían desde sus casas al Camposanto, algo que, por desgracia, era frecuente
en aquellos tiempos.
Cursó estudios de preparatoria en el Instituto Aguilar y Eslava, donde tuvo
por maestros a don Francisco Molina y don Luis Fernández. Gracias a las
enseñanzas de tan buenos profesores, muchos jóvenes de su época alcanzaron
puestos privilegiados en la sociedad. No obstante, Vicente tuvo que abandonar
los estudios para trabajar en el campo y ayudar en casa; eran tiempos difíciles
en los que cualquier apoyo era vital.
Familia y
compromiso social
En 1938, debido a circunstancias familiares, se marchó
a Córdoba con unos tíos. Los dos
hijos de estos habían sido enviados al frente por los avatares de la guerra y,
para no quedarse solos, solicitaron que Vicente se fuera con ellos. Su
presencia les fue de gran ayuda.
De aquella época recuerda una anécdota: casi todos los
días, a las siete de la mañana, un avión bombardeaba Córdoba. Cuando sonaban
las sirenas para acudir a los refugios, la gente decía con guasa: “Ya está aquí
el tío de las tortas”.
Con el paso del tiempo llegó su juventud, etapa en la
que conoció a la que fue su esposa, doña
Dolores Poyato Arrebola.
Apenas yo era un
niño cuando te conocí
nunca podré
olvidar la primera vez que te vi.
Realizó el servicio militar en Santa Cruz de Tenerife,
donde forjó buenas amistades; uno de sus amigos fue quien le introdujo en el
gusto por la poesía.
El 10 de abril de 1954 contrajo matrimonio en la iglesia de Santo Domingo. Años más tarde, el 10 de abril de 2001, la pareja celebró sus bodas de oro. Vicente afirma con sabiduría que "con amor todo se supera".
Aquella mocita guapa
que juntos
fuimos al altar
hoy hace
cincuenta años
y cada día la
quiero más.
Durante su vida activa, regentó una tienda de comestibles en el Junquillo
durante los años difíciles de la emigración. Cuando los cabezas de familia
partían al extranjero, él suministraba lo necesario para el sustento de quienes
se quedaban. El sistema se basaba en una cartilla de crédito (una para la madre
y otra para Vicente), con la particularidad de que no cobraba intereses. Su generosidad fue tal que los descendientes
de aquellas familias aún agradecen hoy que les quitara el hambre.
Un legado cultural
en Cabra
Vicente fue un motor cultural para Cabra por su
actividad incesante:
- Música y Poesía: Constituyó rondallas, grupos de mochileros y coros,
componiendo coplas tan populares como “Abuela” o “Santa Cruces
de mi pueblo”.
- Participación Social: Fue un presidente ejemplar del
Hogar del Pensionista,
organizando romerías, viajes y homenajes con una energía envidiable.
- Tradición Navideña: Como director del grupo de “Mochileros Virgen de la Sierra”, llevó villancicos y alegría a cada rincón de Cabra, desde colegios hasta el Asilo de Ancianos.
En el año 2009,
el pueblo de Cabra le otorgó el título de Egabrense del Año en reconocimiento a sus méritos y a una vida
dedicada a los demás. Vicente Carnerero López
CONTINUARÁ…………


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