ENSAUO DIVULGATIVO
TRES LETRAS
PRÓLOGO
En el idioma español hay palabras de todo
tipo y para todos los gustos y con infinidad de acepciones. La Real Academia de
la Lengua registra 93.111 y luego se podrían añadir otros 19.000 americanismos,
es decir palabras que se usan en la américa hispanohablante. Claro que, si le
sumásemos a esas palabras las múltiples formas derivadas, cómo conjugaciones de
los verbos (viera, viese, veríamos) o las variaciones del género (león, leona)
y número (gato, gatos) o los términos más o menos técnicos o científicos
(araña, arácnido), se superarían ampliamente el millón.
Pese
a todo eso el hablante de término medio del idioma español se sirve de entre
2500 y 5000 en la vida diaria. Se dice que las personas con un nivel de
vocabulario superior a la media (periodistas o escritores) usan unas 700 al día
y el afamado escritor Miguel de Cervantes usó 23.000 palabras diferentes en El
Quijote.
De
todas esas, algunas son larguísimas, incluso las hay que contienen 23 letras,
por ejemplo: anticonstitucionalmente o electroencefalografista (seguro que te
has parado a contarlas, ¿verdad?). Otras incluyen las cinco vocales cómo
adulterio, euforia, acuífero o comunicarse y otras son tan pequeñitas que solo
tienen dos letras como yo, tú, él, si, no, ay, as, id, ve y hasta de una sola
letra tales cómo a, e, i, o, u, y que normalmente se usan cómo interjecciones o
conjunciones, en ocasiones como “Voy a pasear” o “Fui y me volví
rápido” o “Una cosa o la otra”.
El
idioma al que llamamos español en realidad es una mezcla de muchos idiomas,
lenguas y distintas culturas y pueblos. Antes de la llegada de los romanos a la
península ibérica, aquí se hablaban lenguas de los celtas, íberos, tartesios y
la lengua ancestral vascuence, vasco o euskera. Con la conquista de la
península ibérica por parte del imperio romano a partir del siglo III a.e.c. se
impuso el latín vulgar (¿Te suena de algo la traducción de la Biblia
llamada Vulgata Latina? Trabajo monumental encargado por el Papa Dámaso I al
erudito católico Jerónimo de Estridón en el siglo IV e.c.).
Pues
bien, de entre todos esos términos que se usan para hablar coloquialmente entre
las personas del mundo hispano hablante hemos escogido algunas pequeñitas con
tan solo “tres letras” * pero que,
detrás de esas palabras hay todo un mundo de historia e información.
Puesto
que, cómo imagino, tienes la intención de seguir leyendo este compendio sobre
“tres letras” podrás comprobar
personalmente que con tan solo tres letras se puede expresar mucho más de lo
que aparentemente hay detrás de tan solo “tres letras”. Hoy las ves sin más.
*Estos son solo algunos ejemplos:
acá, ahí, aja, ají, ajo, ala, ale, ama,
ame, amo, ano, año, ara,
aro, asa, ase, así,
aso, ata, ate,
ato, aún, ave,
aya, ayo, bah, bar, bis,
bit, boa, boj, bol, bon, bou, box, bue, bum, bus, cae, caí, cal, can, ceo, cid, col, con,
coz, dad, dan, dar, das, del, den, des, día, dio, don, dos, doy, dúo,
eco, efe, ego, eje, ele, eme, emú, ene,
eñe, eón, epa, era, ere, esa, ese, eso,
fan, fax, faz, fea, feo, fía, fin, fio,
fue, fui, gas, gay, gel, gen, gin, gol,
gua, han, has, hay, haz, hez,
hoy, hoz, huf, hui, huy, iba, ida, ido,
ion, ira, iré, iza, izo,
jet, lar, las, lea, lee, leí, leo, les, ley, lía, lid, líe, lío, loa, loe,
loó, los, luz, mal, mar, más, mea, mee,
meo, mes, mía, mil, mío, mis, mus, muy, nao,
neo, non, nos, oca, oda, ohm, oía, oíd, oír, oís, ojo, ola, olé, olí,
ora, ore, oro, osa, osé, oso, ove, oye, pan, par, paz, pea, pee, peí, peo, pez,
pía, pie, pío, pis, pon, pop, por, pro, púa, puf, pum, pus, que, raí, ras, red, reí, reo, res, rey, ría, ríe, río, roe, rol, sal, san, sea,
sed, ser, set, sij, sil,
sin, sol, son, sor, soy, sur, sus, tac,
tal, tan, tao, tau, tea, ten, tez, tía, tic, tío, top, tos, tul, tus, uci, ufo, una, une, uní, uno, uña, uro, usa, usé,
uso, uva, uve, van, vas, vea, ved, ven, veo, ver, vez, vía, vid, vil, vio, vos,
voy, voz, yen, yin, zar, zas, zoo.

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