Artículo de opinión y
divulgación cultural
Dos poetas de Priego
¿Cómo se puede medir el valor de las personas generosas que derrochan tiempo, esfuerzo y -a veces- sinsabores para el enriquecimiento colectivo de su comunidad? La palabra gratitud viene a colmar ese interrogante; la voz reconocimiento, bien sea en unos humildes versos, nos ayude a calmar esa necesidad de comprender y valorar. Siempre es de agradecer la labor que gente dedica a los demás. En este caso, a que los demás tengan un espacio y un encuentro para satisfacer su inquietud por compartir la cultura, el enigma de un libro leído en soledad o el roce humano al contrastar todo ello.
Desaparecida la extraordinaria Asociación Naufragio, de Cabra y Lucena, la Asociación Amigos de la Biblioteca de Priego mantiene con gran éxito la antorcha cultural del sur de Córdoba. Manuel Molina, Mari Cruz Garrido y Victoria Gallardo representan la energía y la ilusión que mueven a sus asociados por este sendero, a un pueblo para que, dentro de su aislamiento orográfico, no se apague la luz de la cultura y la creación. Y a un disfrute… Sí, porque en los foros literarios donde se juntan treinta o cuarenta asistentes se comparte ese regusto placentero de la lectura solitaria al expresar pareceres y comentarios sobre el libro propuesto, y acariciar esa extraña planta, tan escasa en los momentos actuales, llamada escucha. Escuchar, escuchar... Escucharse unos a otros, valorándose y enriqueciendo la mirada, la tolerancia y los matices que la vida muestra; aprendiendo, porque no es posible el aprendizaje sin las hojas de esa planta repleta del oxígeno de la sabiduría.
A las dos mujeres va dirigido este trabajo (Manuel, te toca esperar). Quizás en mi subconsciente aún siga latiendo el deseo de un asociacionismo cultural que, igual que Priego, dé nuevos impulsos a Lucena y Cabra, localidades a las que debo tanto.
Gracias a esta revista, CABRA CULTA Y POÉTICA, que permite que esto se exprese y llegue a algunos lectores, como si fuera un acta notarial.
1
MARÍA VICTORIA GALLARDO
OJOS DE LUZ
Casi al amanecer, Victoria, miras
la virgen luz de los cerezos puros
mientras asciendes por senderos duros
de esta verde Subbética que admiras.
De Priego a Carcabuey, mientras respiras
rebotan en tu mente los sulfuros
y pasas sin querer a hidrocarburos,
que es Química razón donde te inspiras.
Mas sé que Grecia clásica en ti vive
y analizas en ti todos aromas
que la magia del vino te describe.
Y en respeto animal no admites bromas
pues, siendo manantial, te haces aljibe
para surtir de amor todos axiomas.
2
MARI CRUZ GARRIDO
UN COLIBRÍ
QUE LIBA AURORAS
Porque hoy quiero escribirte este poema
de sol desde tu verso, Mari Cruz,
para ceñir la piedra a tanta luz
como a Priego el Adarve en diadema.
Fuego de aurora en néctar que no quema,
tu voz es brillo limpio a contraluz
de ese jondo sentir de lo andaluz
que en el agua susurra en fértil lema.
¡Cuántas veces la tinta te ha hecho herida
al compás de la noche cuando aprieta
ese caudal de espinas de la vida!
Entonces tu dolor se hace poeta
y enciendes con palabras la salida
para arrancarte el clavo que te inquieta.

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