julio 01, 2026

José Antonio García Granados

 



MICRORRELATO LÍRICO




EN EL CORAZÓN 

Han pasado los años; mi vida ha ido por un camino diferente del soñado. Dejé a un lado el papel y la pluma, aparqué la poesía y ahora la prosa que me ocupa es la de los negocios y la economía. Mi cabello platea por las sienes y está cortado impecable. Visto trajes y conduzco un buen coche.

A mi modo soy feliz, con la felicidad que da la monotonía y el conformismo, cumpliendo normas y horarios e ingresando un buen pellizco que engrosa mi cuenta corriente.

La música de Navidad inunda de fiesta las calles y las luces de colores incendian la ciudad. Camino ausente entre la multitud jubilosa; entre todos, mi mirada te encuentra. Estás envuelta en sonrisas de personas que te rodean y que pareces ignorar; unos ojos claros que desmienten la imagen alegre que tu cara intenta transmitir. Descubres con asombro mi caminar pausado que te acerca al encuentro inevitable; un tenue roce entre ambos descarga una corriente que podría iluminar toda la ciudad.

Tú finges no haberme visto; yo, petrificado e incapaz de continuar, intento una palabra que se ahoga en mi garganta. Continuamos nuestro camino y parpadeamos rápido para disimular la lágrima que brota rebelde, y en ese segundo rememoramos los días que fueron y los que soñamos tener.

Hoy vuelven las mismas mariposas a revolotear en mi estómago y vuelvo a escribir… El poeta me dicta desde la dimensión que habita:

«En el corazón tenía la espina de una pasión; logré arrancármela un día…».


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