mayo 01, 2026

Ángeles Espejo Cañete (Salambó)

Ángeles Espejo Cañete (Cabra, 1967). Es una autora que se identifica más como una escritora de testimonios personales y vivencias espirituales, muy activa en foros de opinión, blogs de experiencias místicas y redes sociales.

Con un lenguaje sencillo, directo y emocional. Es una autora testimonial cuya relevancia reside en la conexión emocional y espiritual que logra con personas que buscan respuestas sobre la trascendencia.



Hoy os quiero compartir otra de mis experiencias con el misterio, para dar un rayito de esperanza a aquellas personas que piensan que con la muerte llega el fin de todo y a otras tantas que le tienen pánico a la misma. Deciros que no hay que temer nada y que es verdad que existe un "después".

Yo he visto el cielo

Dios permitió que mis ojos lo contemplaran: me llevaron volando hasta un lugar que desborda amor y paz, un Reino que ninguna palabra humana puede contener. Ante mí se extendían prados infinitos, cubiertos de flores de colores tan bellos que parecían pintados por la misma mano divina.

Todo allí hablaba de pureza; todo allí cantaba la gloria del Creador. El aire era tan limpio, tan sagrado, que cada respiración parecía una oración. Escuché el canto de cascadas cuyas aguas cristalinas caían como luces de eternidad. Los ríos eran espejos del cielo, corrientes de vida que reflejaban la bondad de Dios. Todo me envolvía con una dulzura imposible de olvidar.

Mi corazón anheló descender y tocar aquella tierra bendita, poner mis pies en el suelo donde mora la paz eterna. Pero una voz llena de ternura me dijo:

— Todavía no es tu hora, hija mía.

Y en un instante regresé a este mundo, con lágrimas en los ojos, pero también con la certeza de haber visto el hogar verdadero, el lugar que Dios guarda para los que le aman.

No miento. Si alguien más ha tenido la gracia de contemplarlo, sabe que digo la verdad. Porque el cielo existe, y en él brilla la promesa de nuestro Padre: que un día, al fin, moraremos con Él para siempre.

P.D.: No sé explicarlo mejor, porque en verdad es tal su belleza que no se encuentran las palabras exactas para describirlo.

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