La Artista que susurra a la Naturaleza
Entrevista a Isabel Natalia García Ruiz
Desde su estudio, donde la luz de Escocia dicta el ritmo de su pulso, ella no solo dibuja especies; convoca leyendas y despierta antiguos saberes rurales que el asfalto y las pantallas han pretendido borrar.
Su trabajo en la revista Cabra, culta y poética, es mucho más que una sección de ilustración botánica. Es una invitación a detenerse , un «toquecito de realidad» que nos recuerda que el mundo sigue vivo y deseoso de contarnos historias, ya sea a través de la hibernación de un erizo , el veneno protector del acónito o el galope espectral de un Kelpie en la niebla de noviembre.
Conversamos con ella sobre la ética del dibujo manual frente a la inteligencia artificial, la frustración de crear cuando la luz escasea y esa persistente necesidad de devolvernos a la infancia, cuando observar a un pájaro era el momento más importante del día
I. Sobre la Filosofía del Trabajo
Pregunta: En tus escritos mencionas una preocupante pérdida de conexión con el mundo natural en los últimos siglos. ¿Cómo crees que el arte, y específicamente tus ilustraciones, pueden ayudar a frenar esta "desconexión a la vida"?
Respuesta: Como ser vivo que, aparte de intentar crear arte, lo adoro, pienso que para admirar la belleza que nos ofrece el mundo y la que otros crean hay que detenerse a observar, mirar en profundidad y curiosear lo que tienes delante. Y creo que, para realizar ese acto de detenerse, hay que estar presente.
Obviamente, a veces no puedes evitar evadirte en la belleza, pero pienso que eso es totalmente distinto a estar ausente tanto en cuerpo como en alma. Hoy en día la gente busca la satisfacción rápida y constante, algo que no se consigue si sales a la calle y te desprendes de una pantalla.
Con mis ilustraciones, acompañadas de sus explicaciones, creo, o al menos pretendo, ayudar a ver que todo forma parte de ese proceso de pausa, que no todo es tan simple como crear todos los días. Que al salir a pasear puedes ver un pajarillo que te llame la atención, decidir investigar sobre él y que, a partir de ahí, surjan más preguntas que te lleven a descubrir historias que deriven en el dibujo final.
Creo que pueden ayudar, quizás no a frenar totalmente esa desconexión, pero al menos a empezar a despertar esa curiosidad por el porqué de ese animal o esa planta. Y, si consigo esto, aunque sea esa mínima pregunta, creo que ya he traído un pedacito de su alma y de su conciencia a este mundo.
Porque a veces necesitamos a algo o alguien que nos dé un golpecito. Y creo que el arte, a veces, puede golpear muy fuerte. Pero para recibir ese golpe tienes que detenerte justo enfrente. Y quien esté viendo mis ilustraciones, creo que con el simple hecho de detenerse a mirarlas, ya está recibiendo ese golpe
Pregunta: Sueles traer a primer plano elementos que a menudo pasan desapercibidos, como el comportamiento de un pequeño animal o las propiedades de una planta. ¿Cómo seleccionas esos "protagonistas" que formarán parte de tu relato mensual?
Respuesta: A veces ocurre cuando salgo a pasear, como he mencionado anteriormente. Me considero una persona sensible, y eso quiere decir que “cualquier” cosa me emociona y llama mi atención. Y creo que esa atención, en personas sensibles, se intensifica: quizás para alguien algo resulte mundano, pero para mí es motivo de agacharme, mirarlo detenidamente, hacerle fotos e incluso investigar si tiene una historia.
También me gusta mucho el folclore, las leyendas y conocer las propiedades de las plantas, porque desde pequeña me han fascinado las flores. Así que creo que tener una mente intensa y curiosa da, al final, para muchas ideas y combinaciones.
También me gusta vivir al ritmo de las estaciones, algo que desde que vivo en el extranjero noto más, ya que aquí puedo diferenciarlas mejor. En España sentía que solo podías vivir en verano o en invierno. Así que creo que eso me ha ayudado a vivir más acorde con lo que “toca” y a notar esos cambios en la naturaleza que, al final, me inspiran.
Pregunta: Te preocupa que términos como "musgo" o "riachuelo" desaparezcan de nuestro lenguaje cotidiano. ¿Sientes que tus dibujos actúan como un diccionario visual para proteger esas palabras del olvido?
Respuesta: Claro que me preocupa; de hecho, pienso que es algo grave que ocurra esto en nuestra lengua. En cierto modo, sí lo siento así.
Me gusta pensar que, cuando alguien ve mis dibujos, recibe ese pequeño golpe en la cabeza y se pregunta qué planta o animal es ese. Y, si no sabe su nombre, que lo encuentre en mis textos o que, si lo ve en otro lugar fuera de la revista, al menos se pregunte cuál es.
Además, creo que al presentarlo de una forma creativa la mente recoge mejor la información. Así que espero que sea una manera más sencilla de adquirir conocimientos que, por desgracia, se están perdiendo.
II. Sobre el Proceso Creativo y la Realidad
Pregunta: Has compartido que el proceso creativo no siempre es idílico y puede estar lleno de frustración o falta de luz. ¿Por qué consideras importante mostrar al lector de Cabra esa cara menos "romántica" de la creación artística?
Respuesta: Creo que es importante porque, como persona que dibuja, a lo largo de mi vida he recibido comentarios como: “¿Puedes dibujar esto? Total, como a ti te gusta dibujar, no te debe suponer un esfuerzo”, y otros por el estilo.
Para crear, aunque sea un dibujo pequeño, debes tener ganas, porque soy una persona, no un robot. No me va a salir un dibujo igual de bien cuando ese día esté cansada por el trabajo, no tenga la luz suficiente o simplemente no esté de humor.
Al ser una persona, mis creaciones dependen de mis emociones. Y no voy a estar contenta con todos los dibujos que haga, y eso es una realidad. Tampoco me gusta dibujarlo todo, porque la gente piensa que, como te gusta dibujar, dibujas cualquier cosa. Y no es así.
Para mí, dibujar es un rato que me dedico a mí y a mi alma. Y no me va a llenar el alma de la misma manera dibujar la cara de un familiar de alguien que ni siquiera conozco que dibujar a un zorro que me alegró la mañana al salir de madrugada un día.
Sé que quizás estos comentarios se hacen desde la ignorancia, pero por eso mismo creo que es importante hablar de ello. Porque a mucha gente estas cosas no se le pasan por la cabeza y lo ven todo bonito cuando alguien dice que le gusta pintar, cuando en la mayoría de los casos no es así y, a veces, hay más frustraciones que satisfacciones
Pregunta: Dibujas bajo las condiciones del entorno, sufriendo incluso la falta de luz natural en invierno. ¿De qué manera el clima y el ambiente en el que te encuentras se filtran involuntariamente en el alma de tus dibujos?
Respuesta: Al fin y al cabo, el clima es una presión constante que moldea tu mano, a veces sin quererlo. Cuando la luz escasea, el dibujo puede volverse más oscuro; el trazo y los contrastes tienden a endurecerse. Al final, un día sin luz puede hacer que la línea se vuelva más contenida, mientras que un día despejado incita a una expansión más abierta sobre el papel.
Respuesta: Ante un mundo donde la IA genera imágenes de la naturaleza, tú apuestas por el detalle manual y ético. ¿Qué valor crees que aporta hoy en día un trazo nacido exclusivamente de la observación humana y la paciencia?
Respuesta: Simplemente, el valor humano. El valor de una persona que siente. Que ha sentido lo suficiente como para querer representar lo que siente o lo que observa con sus propios ojos y le fascina.
El valor de ese trabajo, esfuerzo y tiempo que ha hecho que encontrara su estilo al dibujar y aportara ese trazo, mancha y técnica característica que hace que podamos diferenciar entre artistas y que cada uno destaque por algo especial.
Una máquina no tiene paciencia ni observa: simplemente responde a órdenes y no diferencia entre sentimientos como lo hacemos nosotros, seres que hemos nacido para crear, ya sea de una manera u otra.
Hoy en día estoy harta de ver imágenes generadas por IA. Son perfectas, sin un fallo. Lo son tanto que, de la perfección, pasamos a la falsedad, a la mentira, al no esfuerzo. Cuando lo gratificante de crear algo es el proceso, la equivocación, los errores y las correcciones, y que todo eso pueda verse en el dibujo.
III. Sobre la Inspiración y el Vínculo con el Lector
Pregunta: Tu pasión nace de los paseos infantiles con tu abuelo para observar pájaros y flores. ¿Cómo logras mantener viva esa curiosidad de niña en tus ilustraciones actuales?
Respuesta: Creo que la pregunta aquí la haré yo: ¿quién no recuerda o mantiene viva su infancia con cariño en su interior? Aunque, para responder, diré que me motiva mantener el recuerdo de mi abuelo.
Una vez leí que nadie muere mientras haya alguien que lo recuerde, y eso se me quedó grabado.
Cuando estaba en la universidad, me di cuenta de que siempre había flores en lo que dibujaba o pintaba. Sabía que me gustaban mucho, pero nunca me pregunté por qué. Tuve un profesor que me motivó a indagar en ello, y la respuesta fue mi abuelo.
Claramente me gustan las flores, pero es gracias a él. La persona que me traía gayumbas al patio del colegio y que me llevaba por el campo. Así que supongo que, dentro de mí, esta conexión con la naturaleza que se muestra en mis dibujos también es una manera de darle las gracias por esos recuerdos y mantenerlo vivo. ¿Qué mejor motivación que esa para mantener viva a esa niña curiosa?
Pregunta: Tus trabajos suelen unir datos biológicos con mitos y leyendas, como el caso del acónito y los lobos. ¿Cómo equilibras la precisión del dibujo botánico con la magia de las historias?
Respuesta: Diría que no hago distinción entre la ciencia que hay en un dibujo botánico y el mito: simplemente son capas de una misma historia.
Cuando trabajo una planta, como por ejemplo el acónito, primero la analizo y consulto otras ilustraciones científicas y fotografías de ejemplares reales. Una vez esta imagen está estructurada, paso a su capa simbólica. En este caso, el lobo, con su presencia animal y su gesto en el dibujo, ya crea una narrativa visual.
Así se genera una atmósfera y un relato que dan vida tanto al mito como a la planta, haciendo que finalmente convivan.
Pregunta: Siempre terminas tus textos animando al lector a salir de casa y mirar menos las pantallas. Si pudieras elegir una sola sensación natural que todo lector de nuestra revista debería experimentar este año, ¿cuál sería?
Respuesta: No sé si esta respuesta puede ser decepcionante, pero no recomendaría una gran aventura o un paseo espectacular.


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