Rafael Rodríguez Muñoz Cabra, (1957) Es un escritor de poesía y obras de teatro. Definido por un estilo elegante y una profunda humanidad ante su herencia cultural.
Para Rafael, la literatura es el camino para transformar lo cotidiano en símbolo, convirtiendo la realidad en un "espejo del alma".
Entrevista con: Rafael Rodríguez Muñoz
I. El Legado de la Tierra
Pregunta 1.- Como colaborador de una revista que lleva el nombre de nuestra ciudad, ¿crees que existe una "manera de sentir" propiamente egabrense al enfrentarte a la página en blanco?
Respuesta: Sin duda. Escribir desde aquí es estar envuelto en una atmósfera de quietud y señorío. Esa "manera de sentir" es un respeto profundo por lo que nos rodea; es la conciencia de que cada palabra debe estar a la altura de la caliza de nuestra Sierra y de la solera de nuestras calles. Es una mezcla de humildad ante el paisaje y orgullo por nuestra herencia.
Pregunta 2.- Don Juan Valera llevó el nombre de Cabra al mundo. ¿Qué rasgo del maestro —su elegancia, su fina ironía o su curiosidad cosmopolita— resuena con más fuerza en tu propia obra?
Respuesta: Me quedo con su elegancia. En un mundo que a veces parece desmoronarse —y lo digo yo, que me he dedicado a los derribos—, la búsqueda de la belleza y de la forma pulcra es una necesidad. Valera nos enseñó que se puede ser universal sin dejar de ser de pueblo, y esa elegancia en el decir es la que intento que guíe mis versos, buscando siempre la palabra precisa.
Pregunta 3.- Si tuvieras que esconder un manuscrito en un rincón de nuestro pueblo para que fuera hallado dentro de cien años, ¿qué lugar elegirías para custodiar tus palabras?
Respuesta: La Biblioteca, o quizás en el Instituto Aguilar y Eslava.
II. La Cocina del Escritor
Pregunta 4.- ¿Cuál es el motor que impulsa tu escritura? ¿Qué fue lo que te hizo escritor por encima de todo lo demás?
Respuesta: Todo ocurrió por una hermosa casualidad. Mientras ejercía mi profesión en los derribos, encontré entre los escombros un ejemplar del Romancero Gitano de Federico García Lorca. Lo leí cinco veces seguidas; me deslumbró. En ese momento, entre el polvo de las paredes caídas, descubrí una faceta interior que me llenaba por completo.
Pregunta 5.- ¿Buscas el silencio ascético de la Sierra o prefieres el pálpito vital de la Plaza de España para trabajar?
Respuesta: No sigo un ritual estricto; escribo cuando llega el momento. Sin embargo, reconozco que es en el silencio donde me hallo más cómodo para que las ideas tomen forma y encuentren su cauce. Eso sí, la inspiración es caprichosa: a veces las ideas te asaltan de improviso en cualquier lugar, y no queda más remedio que atenderlas allí donde te encuentren.
Pregunta 6.- Cuando el lenguaje se muestra esquivo, ¿cómo consigues que la inspiración vuelva a fluir?
Respuesta: A veces la mente se queda tan blanca como el papel. En esos momentos no fuerzo la máquina; simplemente espero a que surja la chispa. La inspiración no se compra, solo necesita que uno esté presente cuando ella decide aparecer.
Pregunta 7.- ¿Papel y pluma o la pulcritud digital del teclado?
Respuesta: Soy un clásico: papel y pluma. Y recalco lo de pluma, no bolígrafo. Siento tal devoción por este instrumento que incluso he formado una colección propia; hay un peso y una verdad en la tinta de pluma que el teclado jamás podrá replicar.
Pregunta 8.- ¿Has tomado prestado alguna vez el carácter de algún vecino de Cabra para tus ficciones?
Respuesta: Sí, por supuesto. A veces el nombre o la actitud de un paisano encajan tan perfectamente con el personaje que estoy describiendo que me resulta imposible no tomarlos prestados para la historia.
III. El Espejo y la Palabra
Pregunta 9.- Valera afirmaba que la novela debe ser "espejo de la vida". En tus textos, ¿dónde termina el reflejo de lo que ves y dónde empieza la invención poética?
Respuesta: La realidad es el cimiento, pero la poesía es la luz que entra por la ventana. Empiezo mirando lo que tengo delante —un olivo, una mirada, una demolición—, pero llega un punto en que el sentimiento toma el mando y transforma lo cotidiano en algo simbólico. El reflejo es el punto de partida; la invención es el camino para llegar a la verdad del alma.
Pregunta 10.- Se dice que la palabra escrita es una forma de curación. ¿De qué te ha salvado a ti la literatura?
Respuesta: Me ha salvado de la timidez. Es una fortuna haberla superado gracias a las letras y, sobre todo, al teatro. Actuar y poner voz a los textos me dio el valor necesario para perder esos miedos que antes me encadenaban.
IV. Cierre
Dime una sola palabra que defina la esencia de Cabra.
Respuesta: Agua.
Esa respuesta no es azarosa. Nos evoca inevitablemente a la Cuesta del Avellano, un rincón que es puro corazón de nuestro pueblo. Es allí, junto al frescor de su fuente, donde el paseante puede encontrar —detenido en la cal y el azulejo— un poema de nuestro colaborador.
No hay mejor forma de terminar esta charla que dejando que el lector se pierda por esas calles, buscando ese rincón donde la palabra de Rafael se funde con el sonido del agua. Gracias por abrirnos hoy la ventana de tu intimidad literaria.


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