Homenaje a los saeteros egabrenses
Fue felicitada por todos los asistentes y por don José Solís con la sonrisa que lo caracterizaba.
También cantaba todos los años la Salve a la Virgen de la Sierra, en el balcón de los señores de Muriel, que tienen en la plaza de España. La gente esperaba pacientemente el momento de verla aparecer en el balcón, sonaba una gran salva de aplausos y todos seguían la Salve con gran devoción.
Las dos últimas saetas que cantó, se las cantó al Señor de las Necesidades, pocos días antes de morir, en la capilla que tiene en la Parroquia de Santo Domingo delante del altar.
Murió el 13 de marzo de 1980, Cabra entera lloró la perdida de una persona, que se hizo querer, porque ella también quiso a todos el que a los suyos quería.
Saeta cae desde el cielo
flores que bañan al Cristo,
pues con Milagros, al hijo
le reza Concha Cabello.
Que no te pongan claveles
Cristo de la Expiración
que tú por ellos a tienes
clavadas en tu corazón
las espinas de tus sienes.
Oscura esta noche era
más bañada está la luz
por su oración hecha saeta
el Cristo dejó la Cruz
y abraza a la madre buena.
Concha Cabello Cano, dotada de una maravillosa voz hizo del canto oración, poniendo el alma en ello y su corazón en la esperanza de ver mejorar a su Milagros.
Dirigía su plegaria-saeta a Jesús, a la Virgen, con lágrimas de conformidad para aquellas pruebas que Dios le enviaba y que tantas fueron en su vida.
¡Cuánto oró cantando y cuanta oración hizo plegaria! En aquellos cultos, tanto de cuaresma como festivos, cuánta ilusión ponía en aquellas plegarias que convertiría y hacía sentir como verdaderas oraciones.
Concha y su hija enferma le confeccionan y bordan el vestido. Toda la familia le levanta un altar, en el que la ofrenda de oraciones es constante. Canta Concha sus plegarias, rezan sus hijos y todos con lágrimas en ojos esperan, bendita esperanza que mantiene la fe y hace que no desesperemos. ¡Madre Mía cuantas oraciones habrás recibido en aquella casa-santuario!
Hoy Señor, que las tendrás gozando de la Paz de los bienaventurados, da el consuelo necesario a esta familia que unida más que nunca, lloran su ausencia, tienen fe y esperanza.
En este homenaje que le rindió la Cofradía del Cristo de la Expiración participaron los saeteros:
MANUEL LAMA “EL PALETO”
JOSÉ COBO PUERTO “El niño de la Fuente de las Piedras”
JOSÉ BARRANCO (Hijo)
SAETAS CANTADAS POR DOÑA CONCHA A ESTILO DE CABRA
Padre mío del Perdón
yo te pido por mi hija
que le tengas compasión
le devuelvas la alegría
y le des tu bendición
Mirarlo por donde viene
el mejor de los nacidos
y con la Cruz en el hombro
y el cuerpo descolorío
que ya figura no tiene
Cuatro cirios encendidos
te alumbran solamente
que triste vas Padre mío
y en faz llevas la muerte
y al verte me causa frío
Un viernes por la mañana
subió la Virgen a la Audiencia
a ver si le había firmado
a su hijo la sentencia
a su hijo la
sentencia
ESTAS LETRAS SON CREACIÓN DE DOÑA CONCHA Y SU ESPOSO MANOLO CÓRDOBA
El viernes por la mañana
sale de San Juan de Dios
el más hermoso lucero
echando la bendición
Nuestro Padre Jesús Nazareno
Madre de la Soledad
quien te ha bordado ese mando
ha salido de las monjas
y del cielo dibujado
Esa cruz que detrás llevas
es el motivo de tus dolores
por amor ha muerto tu hijo
redimiendo a los pecadores
Que triste vas madre mía
que a tu hijo muerto
llevas en tus brazos
solo queda “Angustias”
un corazón hecho pedazos
Colgado de piel y manos
va colgado en un madero
se cumplió la fatal profecía
Santo Cristo del Silencio.
AL SANTO
CEPULCRO:
Que dormido y no muerto
llevar despacio al Señor
y aunque su cuerpo ve yerto
nos viene hablando de amor
por ese costado abierto
En un sepulcro de plata
va el mejor de los nacíos
verlo muerto pecadores
que por nuestra culpa ha sido
CANTADA POR
SU HIA MILAGROS
Madre mía no me olvides
pues mucho fervor te tengo
me da ganas de llorar
de verte tan afligida
y sin poderte consolar
Madre de la Soledad
esencia de violeta
azucena en la maceta
y rosa fina en el mar.
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