enero 01, 2026

Rafael Rodríguez Muñoz (Patillas)

 


OBRA DE TEATRO






DÍA DE LOS SANTOS INOCENTES

28 DE DICIEMBRE

 

IV ESCENA 

(Mismo escenario, están la forense, la agente de policía, Silvia y Teresa. Ya se han llevado el cadáver de Marga. Entra la inspectora M J) 

INSPECTORA M J. — (Entrando lo observa todo, todas la miran sin decir nada) — ¡Buenas! ¿Este es el escenario del crimen o suicidio?

(La forense la mira de arriba abajo. Unos veinticinco años, buena estatura, rubia y vista muy elegante)

DOCTORA FORENSE — Sí ¿Usted es?

INSPETORA M J. — (Enseñando la placa) — Soy la inspectora M J, de homicidios.

DOCTORA FORENSE — Soy la doctora forense. (Se estrechan la mano) — el cadáver ya se lo han llevado, tenga las fotos y el informe es provisional, mañana se pasa por el laboratorio que tendré la autopsia realizada, en las fotos está la posición del cadáver. Presentaba un orificio en la sien con entrada por la parte derecha, sin salida, así que la bala sigue alojada en la cabeza, hasta que mañana la extraiga, si quiere más información la agente de policía se la dará, yo me tengo que marchar tengo otro caso. Mañana nos vemos.

INSPECTORA M J. — Está bien, mañana no vemos. (Sale la forense de escena)— Agente,  ¿quién llamó a comisaría?

AGENTE — (Con el bloc de apuntes en la mano) — Llamó una mujer, su nombre Silvia, y está  aquí sentada junto a la otra mujer, que se llama… Teresa… Sí Teresa… ¿Quiere que las interrogue?

INSPECTORA M J. — (Mirando a las dos mujeres que están sentadas) — No, puede marcharse, ya las interrogo yo.

AGENTE — Muy bien, aquí le dejo todo lo que hemos encontrado. (Deja el bloc en la mesa) — Todo registrado palmo a palmo y hemos realizado un minucioso registro, todo limpio.

INSPECTORA M J. — ¿Huellas?

AGENTE — Aparentemente no. ¿Me puedo ir ya?

INSPECORA M J. — Sí, se puede ir, gracias por todo. (Sale la agente). —Bueno, bueno. (A las dos mujeres).  — Así que. ¿Vosotras sois las que encontrasteis el cadáver? ¿Y os llamáis, Silvia y Teresa, cierto? — (La inspectora M J. inspecciones el despacho)

SILVIA — (Que sigue sentada junto a Teresa). — Sí, yo soy Silvia, y mi relación con la víctima: socias en la empresa y también somos matrimonio, bueno éramos.

INSPECTORA M J — (A Teresa que sigue llorisqueando) — ¿Entonces usted es Teresa. ¿Y su relación con la víctima y Silvia es?

TERESA — Soy la secretaria personal.

INSPECTORA M J. — ¡Deje de llorar mujer! ¿Cuándo entraron las dos juntas? — Silvia dice sí, Teresa dice no, simultáneamente) — ¿En qué quedamos: entraron juntas si o no?

SILVIA — ¡Sí entramos juntas! 

TERESA — (Se levanta y va al sillón, pro no se sienta) — Vimos a Marga en el sillón con el cuerpo hacia tras.

INSPECTORA M J. — ¿En qué quedamos? La forense dijo hacia delante y las fotos también hacia delante.

SILVIA — (Cortando) — Perdónela inspectora que con los nervios no sabe lo que dice. Cuando entramos y encendimos la luz la vimos en el sillón con el cuerpo inclinado hacia delante, y una pistola en la mano derecha y por supuesto no tocamos nada, bueno el teléfono para llamar a comisaría.

INSPECTORA M J. — (A Teresa, la inspectora se sienta en el sillón) — A parte de secretaria tenía algún vínculo más personal… íntimo…

TERESA — ¡Oiga que se ha creído!

INSPECTORA M J. ¿Cuándo usted entró traía todos esos informes en las manos? (Señala los informes de la mesa)

TERESA — Sí. ¿Por qué?

INSPECTORA M J. — Porque con lo llorona que es lo más normal es que cuando entró y vio el cadáver, del susto los papeles no se le cayeran al suelo.

SILVIA — (Cortando las intenciones de la inspectora) — Bueno, inspectora nosotras nos tenemos que marchar tenemos que preparar muchas cosas… Ya sabe…

INSPECTORA M J. — Si. Podéis idos, ya os llamaré si así lo requiere la investigación. Yo con vuestro permiso soy a darme un garbeo por la casa después cierro. 

SILVIA — (Que va hacia la puerta con Teresa). — Por supuesto, es más las llaves si tiene que venir, las llaves las tiene Juliana, normalmente siempre está en casa.

INPECTORA M J. — Vale de acuerdo. — (Salen las dos) — (La inspectora inspecciona el despacho minuciosamente, de debajo del sillón coge un folio, lo mira y lo suelta en la mesa, en la papelera rebusca y extrae unos envoltorios de chicles, se los guarda en el bolsillo. Va a la librería ve que hay un libro que pone: diario, con letras al revés, lo ojea. Dice en voz alta: “Diaria de Marga”, lo pone otra vez en el mismo lugar.

En una rinconera ve unos palos de golf, los observa muy bien después los suelta, se sienta en el sillón de Marga, abre unos cajos echando un vistazo, hay un álbum de fotos y un nombre. Lee en voz alta “detective privado Laredo”.  Aquí hay algo que no cuadra. (Entra Juliana)


CONTINUARÁ…………

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