A propósito de ... ¡Esa Cruz!
Dadas las fechas en que nos encontramos, recién comenzada la Cuaresma, ese período de cuarenta días reservado a la preparación espiritual para la Pascua y que ya desde el siglo IV se manifiesta a constituirlo en tiempo de penitencia y de renovación, heme aquí que revisando aquellos cánticos litúrgico-religiosos propios de este periodo que realizan o realizaban las Cofradías de mi pueblo, me encuentro con determinada curiosidad que paso a compartir.
En Cabra, como en otros muchos pueblos de la geografía patria, pero mayormente en nuestra Andalucía y desde remotos tiempos, las Cofradías, las Hermandades de Pasión, asociaciones de fieles constituidas para promover el culto público a los misterios de la fe, especialmente los referidos a la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, manifiestan dicho culto “viviendo el dolor de Cristo” en las calles, procesionando imágenes de Crucificados y Dolorosas, creando con ello una liturgia más cercana al pueblo, ya que la liturgia en las iglesias no era entendida por los laicos, estaba muy alejada de ellos y era en latín. No obstante, los cánones religiosos, los estatutos eclesiásticos exigen la ceremonia inter paredes, en el templo, a aquellas imágenes, Crucificados (paso de Cristo), Dolorosas (paso de palio) e incluso imágenes más teatrales como son los pasos procesionales (paso de misterio y paso alegórico).
Pues bien, en estos cultos también, como en toda ceremonia que se precie, y, según las posibilidades de cada asamblea litúrgica ha de atenderse la celebración de la Misa cantando todos unidos salmos, himnos y cánticos inspirados, pues el canto es signo de la exultación del corazón (Hch. 2, 46) o como dijo San Agustín: “cantar es propio del que ama”.
Así las cosas y con estas premisas de las Cofradías, de las procesiones, de la Misa y del canto, que en mi pueblo se lleva haciendo desde sus inicios, los de las Cofradías, desde que se fundaron, hay un canto, una plegaria, una rogativa, unos versos de fe, que me han llamado la atención y a los que he dedicado un poco de mi tiempo, buscando su origen o procedencia. En Cabra se ha conocido siempre con el título “ESA CRUZ” y se cantaba en los cultos de la Piadosa Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo del Socorro (Vulgo, del Silencio).
Esa
cruz
dónde estáis mi bien clavado
es mi luz
aunque el sol esté eclipsado
dulce amado
si muriera yo por ti.
¡Ay de mí!
Yo soy el que os ofendí,
y sois vos
el que padecéis mi Dios.
Sabido es que ponerse a “navegar” por internet en la búsqueda de cualquier hecho o incluso de una palabra, puede hacerte perder un tiempo no recuperable o puede hacerte recapacitar, o reflexionar o sin más, no alcanzar meta alguna en relación con la búsqueda en cuestión. No ha sido mi caso. Ha sido muy productivo indagar en los orígenes de este cántico-oración, o plegaria, o sublime cántico, no sabría cómo llamarle.
1) Hallé que se trata de un opúsculo titulado “Reloj espiritual” (1) del que es autor el religioso capuchino Beato Diego José de Cádiz (1743-1801). Recoge el autor estas y otras nuevas letras en su libro AFECTOS AMOROSOS DE UN CORAZÓN ARREPENTIDO -A JESÚS CRUCIFICADO-. Durante mucho tiempo se cantaban en las misiones y otros ejercicios devotos. Se trata de una edición de 1907 realizada por Tip. de “El Adalid Seráfico”. Las referencias bibliográficas de este volumen y una copia del mismo pueden obtenerse en la Biblioteca Nacional de España (BNE) accediendo a datos.bne.es y consultando su catálogo oficial.
2) Luego, siguiendo buceando entre las páginas de internet encuentro también un PDF en el que figura aquella relación de “coplillas” u oraciones, pero en esta ocasión una reimpresión de 1826 realizada en los talleres de Juan Fco. Montero Fraiz, de Santiago de Compostela. (2)
3) También aparece el mismo texto lírico para el título de AFECTOS y SUSPIROS en una publicación de 1821 impresa en Valencia en los talleres de la hija de Agustín Laborda, María Teresa. (3)
4) Otra publicación denominada CITHARA SAGRADA DE ASPIRACIONES DEVOTAS para rezar el Santo Rosario, (pág. 92 a 94) publicada en Cádiz en 1839, impresa en los talleres de Niel, hijo, recoge como “Actos de Contricción” (Convertimini ad me, et ego convertar ad vos) aquellos dichos versos de ¡Ay de mí!, que concluye con: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, líbranos Señor de todo mal.
Pero yo buscaba más. No solo la letra, que me llevó a la autoría de quien la escribió, pues lo que me atrae tanto como la letra es la música. En primer lugar, señalar que la música que aquí en Cabra se canta con esta sublime letra dedicada al crucificado es del organista castreño Daniel Rodríguez Navajas que la trae a mediados del siglo pasado para ser cantada en los cultos de la citada Cofradía del Silencio. En la localidad de origen del autor, Castro del Río, se sigue cantando igualmente en cada cuaresma en los cultos del Nazareno. La música, de sencilla factura, concebida para dos voces masculinas (tenores y bajos) es una melodía en tono menor. (4) También es autor el citado Daniel Rodríguez de unos cánticos de súplica de clemencia, de petición de gracias y de perdón por los pecados, letra del sacerdote Pedro Millán Alba, su tío político, que igualmente se trajeron a Cabra y que incluso se encuentra en una grabación titulada Cantos de la pasión egabrense. Se trata de “Señor perdona” que se interpreta en los cultos del Cristo de Humildad y Paciencia.
La incesante búsqueda de la pretérita u otras melodías para estos versos del capuchino Beato Diego José de Cádiz dan igualmente fruto en forma, podría decir sorpresiva o al menos, no esperada. Me encontré con una colección de “Cánticos religiosos populares en música” impresa en Palencia en la imprenta y librería de Gutiérrez, Líter y Herrero, en 1912. Esta colección recoge en las páginas 7 y 8, el número 14 que corresponde a los versos sacros de “Esa Cruz”, (otras estrofas, salvo la primera) (5) si bien comienza en el estribillo, esto es, con ¡Ay de mí!, etc. y lo que es más importante, para mi estudio: se trata de una melodía totalmente distinta que además está en tono mayor, al menos en la segunda parte, o sea la que entona “Esa Cruz”. (6) Hay otra significación digna de reseñar respecto a esta publicación y es que tras la relación o catálogo de partituras de cánticos religiosos que anuncia en el título de música, dedica el desconocido autor de la colección (El colector se nomina en el prólogo), el resto de las páginas del volumen a dar cuenta de todas las letras completas correspondientes a todos los títulos musicales y ocurre que precisamente para nuestra canción, ¡Ay de mí!, el dicho colector indica “otros versos para el número 14” cuyos estribillos son una súplica, una rogativa de perdón, en esta ocasión a la Santísima Virgen y consta de 10 estrofas:
Yo en
la cruz,
puse, ¡Madre, a tu Jesús!
¡Ay! ¡Perdón!
¡Yo rasgué tu corazón!
El Señor
de la cruz está colgado;
con dolor
firme está su madre al lado,
del Hijo amado
recibiendo triste adiós.
Otra localización de internet me llevó hasta Buenos Aires, Argentina. Bueno, de allí al menos es la publicación titulada EL PARNASO ARGENTINO: ANTOLOGÍA DE POETAS DEL PLATA impresa en Maucci Hermanos e Hijos, en 1900. Este volumen prologado como reza el título, a modo de Antología recoge unas cuantas “Canciones de las modernas misiones católicas” entre las que hallamos ¡Perdón, oh Dios mío!, Canto para acompañar al Vía Crucis y también ¡Ahí de mí! nuestra canción, que aparece impresa en partitura (la misma música anteriormente citada, podría decirse que una copia de aquella incluso de su caligrafía musical), y con las mismas 10 estrofas.
El número 13 del informativo “BENICARLÓ al día”, de julio de 1988, publicación quincenal libre e independiente de esta localidad valenciana publica un muy interesante artículo en su página 10 donde recoge una serie de himnos, loas y romances al Santo Cristo del Mar entre los que se encuentra precisamente ¡Ay de mí! Da cuenta el artículo de los versos antiguos del Beato Diego José de Cádiz, pero aporta como singular cuestión una partitura con una melodía totalmente distinta, para cantar a tres voces y en tono mayor. Lástima que no aparezca la partitura completa sino solo los versos iniciales (8 compases). (7)
En un número, del Semanario Independiente de Información “El Sol de Antequera”, el Extraordinario del año 1943, el articulista Padre Capuchino Rafael María de Antequera, defiende y se postula a favor de que los versos del Beato Diego José de Cádiz son unas saetas, si, ese “grito muy humano que se escapa del alma, en tributo de arrebatada piedad, … una canción cristalizada en luminosa trayectoria, … que sube rápida al cielo con ansia de amor infinito”. Escribe en este sentido artículo, que fue el Beato Diego José de Cádiz quien dio “gran impulso a las saetas, convirtiendo el trovo, exótico y muchas veces profano, en canto de inspirada religiosidad, que adoptaron multitud de cofradías, principalmente las madrileñas, con el nombre de saetas como en la actualidad son nombradas, coplas cortas, sentenciosas y morales, para ser cantadas después de los sermones de misión y otros actos de piedad y en los desfiles procesionales de Semana Santa. Con este fin compuso muchas de ellas a instancia de las citadas cofradías. Algunas se conservan todavía con el mismo ritmo literario y musical que les dio el nuevo apóstol de España, ciertamente menos fluido y libre que el de las inspiradas o improvisadas por la musa popular”. (8)
Que no digo yo que no, pues la métrica se adapta como un guante a la estrofa por aquello de los 4 o 5 versos octosílabos, con significado religioso aludiendo a los hechos y a los personajes de la Pasión. Solo que no contemplo yo, precisamente estos versos cantados en un balcón, al paso de un Cristo o de una Dolorosa. Sería sin duda de otra forma. Eran otros tiempos.
También en una divulgación de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Almería de 2003 en la que publica la “Exaltación a la Saeta” que pronunciara en 2003 el cantaor Antonio García Rodríguez, “El Niño las Cuevas”, podemos leer en referencia a la historia de la Saeta: “La saeta como la conocemos en la actualidad, es un estilo flamenco reciente, pero también junto a estas, se cantan en algunos lugares las llamadas “saetas antiguas”, populares, herederas de cantes religiosos y liturgias pasionales que nos remontan al origen mismo de las celebraciones de Semana Santa. En el siglo XVIII también se conocían como saetas las coplas que cantaban de noche, después de toque de ánimas los Hermanos del Pecado Mortal, derivadas de las coplas de las novenas de ánimas “por la conversión de los que están en pecado mortal. Un elemento esencial en la fijación popular y la proliferación de estas coplillas, fue la obra misional del Beato Diego José de Cádiz, que en el último tercio del siglo XVIII predicó en Andalucía. Este incansable misionero compuso muchas letrillas y saetas que él mismo cantaba y el pueblo repetía”. El artículo continúa con los versos del Beato. (9)
Por último, la localidad toledana de Domingo Pérez, tiene la costumbre de rememorar cada año en la mañana del Viernes Santo la Pasión de Cristo, el Camino de la Cruz con su procesión y sus versos cantados. Probablemente es la mejor muestra de su patrimonio inmaterial, un tesoro etnográfico y de religiosidad popular. Así lo cuenta el Blog “Eulaliense” de José López Muñoz. Indica el bloguero que el Viacrucis Popular de Domingo Pérez es un conjunto de versos cantados con una musicalidad que la tradición oral ha señalado como mozárabe. Pues bien, este Vía Crucis fue editado en el año 2014 y lo curioso, en lo que respecta a nuestro trabajo es que, tras las catorce estaciones con los correspondientes versos referidos, de arte menor, con una métrica culta, quintillas y con cuartetos como estribillos, recoge el dicho Vía Crucis “Coplillas a la Pasión de Ntro. Sr. Jesucristo” que no son sino los versos del Beato Diego José de Cádiz. (10)
Ah, un apunte final respecto al Beato Diego José de Cádiz y en relación con Cabra que no por sabido, está de más recordarlo, aunque solo sea por darle fin, digo, a este artículo: La novena a la Virgen de la Sierra fue escrita en 1779 por nuestro Beato en cuestión. Hay muchos datos y documentos que podrían confirmarlo y, en todo caso, un artículo de LA OPINIÓN del 8-9-2018 escrito por A. Ramón Jiménez, arroja mucha luz al respecto.
Enlaces de
internet consultados
https://eulaliense.blogspot.com/2018/02/via-crucis-popular-de-domingo-perez.html
https://semanasantasegovia.com/pdf/cristo_esperanza.pdf
https://www.soledaddolorosa.com/historia
https://issuu.com/eulaliense/docs/2014_via_crucis_popular_de_domingo_
https://bivaldi.gva.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1004704
file:///C:/Users/Usuario/Downloads/b10030153.pdf
https://core.ac.uk/download/pdf/48113258.pdf
http://ensamblecamaraadlibitum.blogspot.com/2016/03/sacrum-return.html
https://idus.us.es/bitstream/handle/11441/132354/1/HCa11005619.pdf?sequence=1
https://books.google.es/books?id=BFNiPJLQ_5oC&pg=PA92&lpg=PA92&dq=esa+cruz,+esa+cruz+donde+estais+mi+bien+clavado+es+mi+luz+aunque+el+sol+est%C3%A9+eclipsado&source=bl&ots=3jVF1PYaBi&sig=ACfU3U19Uo7osbECXF70m8m7xPjqIKn52g&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwj0hsbXvfH8AhWlgP0HHSK2A204ChDoAXoECAIQAw#v=onepage&q=esa%20cruz%2C%20esa%20cruz%20donde%20estais%20mi%20bien%20clavado%20es%20mi%20luz%20aunque%20el%20sol%20est%C3%A9%20eclipsado&f=false
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https://books.google.es/books?id=vlIOAAAAIAAJ&pg=PT11&lpg=PT11&dq=esa+cruz,+esa+cruz+donde+estais+mi+bien+clavado+es+mi+luz+aunque+el+sol+est%C3%A9+eclipsado&source=bl&ots=8yYn2GOFpA&sig=ACfU3U1QH4MRz3X6y8mPncK8z-y8lvn-Wg&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwiK2P2oxvH8AhWIlP0HHZJQA2s4KBDoAXoECAQQAw#v=onepage&q=esa%20cruz%2C%20esa%20cruz%20donde%20estais%20mi%20bien%20clavado%20es%20mi%20luz%20aunque%20el%20sol%20est%C3%A9%20eclipsado&f=false
https://cofradiasdealmeria.es/wp-content/uploads/2020/11/Exaltacion-a-la-Saeta-2003.pdf
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