abril 01, 2025

Isabel Natalia Garcia Ruiz (Natalia García)

 


No me olvides en Ostara





Todo el mundo conoce al Conejo de Pascua, pero ¿Te has preguntado alguna vez por qué los niños buscan sus huevos? Es un conejo, obviamente todos sabemos que en un mundo racional estos animalitos peludos son mamíferos. Pero claro, si todos viviéramos solo pensando en lo lógico y lo posible el día a día sería muy aburrido, y dime tu ¿No es todo más bonito con un poco de magia? 

Ésta historia de magia comienza con el despertar de la naturaleza, cuando nacen las flores con colores vibrantes y el sol golpea la tierra. Exactamente, estamos hablando de la Primavera, y la Diosa encargada de ella es conocida como Eostre, nombre que quizás te suena, pero por si acaso te aclaro que Ostara es la versión neopagana de ella.

Cómo toda buena Diosa varias doncellas le acompañaban durante el día. En el primer rocío de la mañana una de ellas se encontró un pájaro mal herido, débil y moribundo. Entre lágrimas, le suplicó a Eostre por la vida del pequeño pajarito. La Diosa con compasión intentó ayudarlo con un aliento en forma de arcoíris, pero este esfuerzo fue inútil, porque el pájaro seguía sin poder volar y muy débil. Así que Eostre decidió transformarlo en un conejo mágico, blanco y bello como la Luna, haciéndolo a la vez veloz e inmortal.

Ahora es cuando todo empieza a cobrar sentido ¿Verdad? Claro que el conejo pone huevos, porque en su interior sigue siendo un pájaro. Pero como ya hemos dicho, todo es mejor con magia, y los huevos no iban a ser menos. Por eso éstos no eran corrientes, ya que estaba decorados con flores primaverales y en su interior podías encontrar piedras preciosas.

Finalmente, como el conejo estaba muy agradecido por su vida a la Diosa Eostre y a su doncella, decidió cada primavera esconder sus huevos, para que el afortunado que los encuentre sea bendecido con salud, prosperidad y amor. Tal como hizo la Diosa por él 

Bien, ahora que ya sabéis porque el señor conejito pone huevos, os preguntaréis donde están las f lores. Pues bien, aquí otra historia, porque no, no las vais a encontrar en los huevos. No es por nada pero no va a ser igual de mágica que la de nuestro animalito peludo, porque básicamente trata de chica conoce a chico y el chico encantador muere, una tragedia. 

En Abril, nacen unas pequeñas flores azules muy sencillas, pero muy bonitas. Cuenta la leyenda, hace mucho tiempo una pareja enamorada paseaba por el bosque cerca de un río. El amado vio estas pequeñas f lores, pero para alcanzarlas tenía que lanzarse al agua. Cómo buen hombre de leyenda vestía una armadura muy pesada, que causó que empezara ahogarse mientras que intentaba darle las flores a su amada. Pero antes de que se hundiera, consiguió decirle “No me olvides”. Entonces, su amor quedó representado en estas pequeñas flores azules tan conocidas como Nomeolvides.

Ahora bien, os he querido contar estas historias, porque aparte de bonitas son importantes para que podáis relacionarlas con la ilustración que os presento este mes. En ella podéis ver como he cogido los dos símbolos de estas historias tan representativas de la primavera para así unirlas. Las f lores Nomeolvides atraviesan al Conejito de Pascua, de dónde surgió la vida de nuevo, a pesar de que luego las bonitas flores azules fueran el motivo de que se perdiera otra vida distinta.


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