EL CALVARIO
Pedro Iglesias Caballero, no sólo escribió poesía, durante su estancia en Madrid mandaba a "El Popular" una serie de artículos que nada tenían que envidiar a su poesía; uno de ellos es el reproducimos a continuación:
HISTORIA Y
POESÍA
Jesús
Nazareno
Por eso la ciudad que reía ayer, llora hoy; y es que nuestra ciudad es andaluza, y es como una mocita gitana que, risueña siempre, llora cuando ve caer en su puerta un mocito con el corazón destrozado por un puñal.
Hoy siente Cabra el flujo pleno de los pueblos creyentes y vive con el ambiente triste de esos días.
Todos los pueblos tienen especial predicción por una imagen. Casi todos, optan por el Nazareno, que es la mayor creación de simbolismo para la Santa Semana.
Yo he visto fiesta en Puente Genil. Puente Genil no concibe mayor fuerza espiritual que la del Nazareno: es la poesía que cantó Reina, la eterna piedad del pueblo; es como el bendito pan de cada día. Jesús Nazareno, en Puente Genil lo es todo.
Priego, es otro ejemplo de espíritu creyente, del sentimiento religioso andaluz y romancesco de la tierra. Cuentan que, en cierta ocasión, vagaba por aquellos campos un célebre bandido que había hecho suya la comarca. No habiendo fuerzas humanas que lo capturasen, cuando ya se creía un imposible, ocurrió un hecho fantástico, durante la procesión, el bandido se presentó a caballo y se entregó a Jesús Nazareno…
En
Baena, un día de septiembre del año anterior he visto yo salir la procesión del
Nazareno.
Y, ¿para qué seguir? Sería prolijo nombrar pueblos y pueblos que se cobijan bajo la absoluta creencia de esta imagen.
Es para explicar el espíritu grande y creyente de estos pueblos.
Para mí, en Semana Santa, no hay imagen que inspire tanta devoción, tanto respeto, tanta tristeza y tanta poesía espirituales, como este Jesús Nazareno de Cabra, este Jesús Nazareno mío, una de las mejores figuras de la España contemporánea.
Cabra, no tiene esa indeleble predilección que debía, por esta joya artística que posee, sin saber lo que guarda.
El
Jesús Nazareno de egabrense es una escultura de tamaño natural, una verdadera
creación de arte y refinamiento escultórico, debido a la mano de aquel maestro
del siglo XVII que se llamó Alonso Cano, de quien el pueblo decía que era el
Miguel Ángel español.
Hoy ostenta una túnica magnífica de terciopelo guinda, arreglada en 1913 con el mismo oro de la antigua, otra alhaja que se hizo y bordó en Cádiz en el año 1785, en casa de D. Miguel Ventura, costando tan solo la mano de obra 3.680 reales, y siendo hermano mayor por aquella época D. José Ramón Portocarrero.
La hermosa cruz de plata que lleva sobre los hombros, es una joya artística de gran valía, dado el exquisito trabajo de relieve que forman los ramos y atributos de la pasión que lleva sobre la chapa de plata. Sobre la parte que corresponde al pie de la cruz, tiene una inscripción: Esta Santa Cruz se renovó y se alargó y se hizo orla nueva. Año de 1752, siendo hermano mayor D. Francisco Mazuelo y Fajardo.
Esta antigua imagen es propiedad de Cabra y durante muchos años ha venido perteneciendo a ilustres hijos de esta Ciudad.
A mediados del siglo XIV, allá por años 1340, fundóse en esta Ciudad un edificio de religiosas Dominicas de San Martín. Ocupaba este templo la planicie que hoy corresponde a la Plaza de Abastos.
En 1500 se reedificó esta Iglesia por el Iltmo. Sr. Obispo de Córdoba, don Francisco Pacheco, según una lápida que había a la entrada y que decía así:
D.O.M.
HANC
DIVI MARTINI PEDEN QUAE
TEMPORIS
Angustia
colrrerat D. D.Franciscus Paccicus
A
Corduba Episcopus Cordubensis
In
parochialis ecclesies adiutorun
Reedificanda
curavit
AÑO
MD
A principios del siglo XVII fue erigido en convento por D. Gabriel, doña María y Dª Francisca Merino, hijos del Corregidor D. Antonio Merino; siendo por esta época, según se cree, cuando se nombró este santo lugar, residencia de la sagrada imagen de nuestro Nazareno. Allí permaneció durante muchos años, así como también el Santo Sepulcro que hoy se guarda en el oratorio de D. Domingo Mazuelo.
En 1836, pasaron las religiosas de San Martín a las Agustinas Descalzas, sirviendo solo el local para las viudas de los militares.
Y en 1849, se instalaron en este edificio, bajo los auspicios del Ayuntamiento, una Escuela Normal. Entonces fue cuando pasó Jesús Nazareno a la Iglesia donde hoy se venera o sea San Juan de Dios, que fue fundada por fray Baltasar de la Miseria, primogénito de los Marques de Camarasa a fines del siglo XVI…
Y pues he trazado a la ligera, unos perfiles históricos, enclenques y mal hilvanados, ya que por desgracia mía soy mal estilista y peor erudito, voy a formar algo en concreto de este juicio mío sobre la poesía, sobre la profunda observación del Nazareno.
Al mirar a esta imagen, fijos los ojos en el suelo, el rostro acardenalado y sudoroso, el cuerpo encorvado, los ojos tristes y llenos de una piadosa resignación, Jesús Nazareno es como un deliquio pasional, como ese milagro de éxtasis que flota en esas pupilas hebreas de las hijas de Siria en el bajalato de Acre, de las Vírgenes de Nazaret.
La frente de nuestro Nazareno es una huella de la verdadera pasión, una huella divina, ensangrentada, bajo la tersura color lirio. Es un poema todo tristeza y espiritualidad, en el canto azul y piadoso, el misterio suave, cálido y sentimental que tiembla en sus pupilas nazarenas…
El que es egabrense y siente el arte, el artista que sienta este espíritu de egabrensidad que flota en el ambiente de mi pueblo un Viernes Santo, no tiene por menos que sentirse niño, mientras palpita en su corazón un nerviosismo tan humano, como divina fue la causa que lo produjo.
Para sentir de hombre este recogimiento, esta devoción, es necesario criarse, crecer y vivir desde niños este ambiente esencialmente andaluz, eternamente cordobés y puramente egabrense…
Yo recuerdo de pequeño, cuando he visto la procesión de Jesús Nazareno, haber sentido mucha pena, mucha devoción y una extraña anomalía espiritual que no comprendía entonces y que hoy traduzco en poesía religiosa; poesía mucho más honda que aquella que cantó San Juan de la Cruz, porque la poesía, y sobre todo esta de Jesús, es más grande y más honda, cuanto más niño y más inocente fue el corazón que la sintió…
Mi padre me consoló
-No te asustes, es Jesús.
Rézale un credo…
Creo en Dios Padre
Todo poderoso…
…
Pasión: eterna palabra y eterno yugo de los hombres. Todo el argumento
sofistico para nublar la verdadera doctrina de Cristo, del más grande socialista
de la tierra. Fuertes acicates para promover la pasión, la verdadera pasión de
Jesús; que todo fue Ley absurda reconcentrada bajo el duro peso de la Cruz
Yo
no pude concebir este Santo misterio; hoy lo entiendo a medias, después de leer
y releer viejos librotes y folios antiguos. ¿Para qué explicar esta tragedia?
Mejor que yo lo ha dicho ya otro amigo:
“¿Es
que la Ley del Santo sacrificio,
Solo
pudo existir bajo el silicio
De
tu pesada cruz?...”
Semana
Santa. Pasión. Hora triste de las almas.
Pedro Iglesias Caballero
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