El verano pasado tuve la ocurrencia de
presentar un relato a un concurso de relatos cortos. En concreto al II Concurso
Literario “Enroque Corto” Club de Ajedrez Enroque Corto Sahaldau de Puente
Genil. La temática tenía que estar relacionada de algún modo con el ajedrez. Me
puse a prueba y con una idea en mente lo escribí. Le di la tabarra a mi amigo y
compañero del Club, Nahuel Staudacher, para que lo leyera y me ayudara en las
oportunas correcciones. Desde aquí quiero darle las gracias por ello. No fui
recompensado con ningún premio. Como por otra parte era de esperar. Era mi
primer relato y seguramente el último, pero me quité la espinita y escribí una
pequeña historia.
Este mes he decidido publicarlo en la
revista. Es un texto muy “ajedrezado”, aunque puede que no lo parezca, y hay
que ir pillando las referencias. Ahí queda. Espero que los lectores no sufran mucho.
AISLADO
Soy el cabo Daniel, mis amigos en la
Compañía me llaman “Pawn Dan”, estoy solo y aislado en un promontorio en el
centro de la batalla.
A primera hora de la mañana nos
topamos con una Compañía enemiga y, el Capitán King, me dio la orden de tomar
ese punto elevado desde donde se podía dominar el futuro desarrollo de la
contienda. Tenía que elegir a dos hombres de mi confianza y emplazar una
ametralladora, para poder permitir el despliegue de nuestras fuerzas. Escogí a
los soldados Charles y Ernest, eran veteranos, de aquellos que no se echaban
atrás y podías contar con ellos en cualquier momento. Nos dirigimos hacia el
objetivo, pero antes de conseguirlo una avanzada enemiga nos divisó, y
empezamos un intercambio de disparos, mis compañeros cayeron nada más empezar
la ascensión, su sacrificio me permitió ubicar la ametralladora en la situación
en la que me encuentro.
Los dos bandos empezamos a desplegar
nuestras fuerzas, a mi derecha vi que se situaba el sargento Knight. Me gustaba
el sargento, en las tertulias nocturnas, mientras disfrutábamos de nuestra
afición, conversábamos sobre las genialidades de nuestros ídolos, él admiraba a
Alekhine, yo a Philidor.
Desde mi atalaya había visto como el
mando contrario se había refugiado en el bosquecillo situado a la derecha, al
otro lado de la frontera, marcado en el mapa con el nombre de Rochade. Al mismo
tiempo, el Capitán King, junto a un grupo de hombres, se había guarecido en una
zona rocosa, que los lugareños denominaban “Roque”. No aparecía en el mapa, nos
enteramos de su existencia al llegar al pueblo, un lugar tranquilo llamado
Échiquier. La suerte les acompañaba y los combates, hasta ahora, les habían
respetado. Parecía que la cosa iba a cambiar.
El capitán, gran estratega, había
situado un mortero apuntando al flanco derecho del enemigo, previendo su
próximo movimiento, como así fue. También dio orden al tanque “Queen” de
presionar sobre esa zona. “Queen” fue bautizado así por la tropa, no en honor
de ninguna Dama Real, como podría pensarse, si no por una perrita adoptada por
todos, encontrada en una aldea arrasada. En su collar, en una placa reluciente,
aparecía grabada la palabra “Queen” y respondía a ese nombre. La pobre perrita
acabó destrozada al curiosear una mina de fabricación española, a las que
llamaban “Celadas”. Por ello cuando recibimos el nuevo carro de combate, le
pusimos ese nombre en su recuerdo.
De pronto sentí temblar la tierra, un
tanque enemigo apareció a mi izquierda, era de un peculiar negro brillante,
impresionaba. En el lateral pude observar las palabras en rojo vivo “Schwarze Dame” que, con mi pobre
conocimiento del idioma del enemigo, traduje como “Dama Negra”. Era curioso, su
blindado y el nuestro representaban a dos poderosas y fuertes damas. Esas damas
de acero me recordaron a mi madre, una mujer dura y decidida, que de humilde
camarera llegó a convertirse en empresaria de éxito, creando “Promoción
Company”, una empresa dedicada a la distribución y que tiene sucursales en
medio país. Mi madre, con sus dotes de mando y liderazgo, hubiera sido una gran
General.
El Teniente Rook era un tipo enorme,
fuerte y alto como una torre, siempre arengaba a las tropas con la frase: “uno
no tiene que luchar muy bien, es suficiente luchar mejor que el enemigo”. A mí
la frase me sonaba, era de Tarrasch, pero la original se refería a “jugar” en
vez de a “luchar”. Él decía que era de un tío abuelo por parte de madre, que
había combatido en la Gran Guerra, y que volvió con esa frase metida en la
cabeza. Quién sabe, quizás su tío abuelo había conocido al mismísimo Tarrasch.
El teniente dio orden de utilizar la bazuca antitanques inmediatamente,
obligando a la “Dama negra” a abandonar su situación. De pronto aquello se convirtió en un
infierno. El Sargento Knight dio orden a sus hombres de atacar, aprovechando
que el movimiento del tanque enemigo dejó sin protección a parte de su tropa,
logrando destrozar toda su defensa.
Mientras tanto, en el enfrentamiento que se produjo entre los blindados,
“Queen” quedó inutilizado.
Acabada la refriega, intenté localizar
con la vista a mi compañero de afición, pero
estaba claro que el sargento había caído, había muertos y heridos de
ambos bandos por todos sitios, pero la peor parte se la había llevado el
enemigo.
Por otro lado, los sargentos mellizos,
a los que habíamos apodado “White Bishop”
y “Black Bishop”, por ser los dos
muy religiosos y llevarse siempre la contraria (sus ideas teológicas iban por
caminos opuestos), se habían posicionado muy bien con sus hombres, dominando
totalmente el flanco derecho.
Yo estaba muy preocupado con respecto
al tanque negro, se había infiltrado por la retaguardia, sin producir mucho
daño, pero un enemigo a la espalda siempre es un problema. Nuestra ventaja era
que ya no tenía contacto con su compañía.
El resto de hombres que les quedaban
por el flanco izquierdo intentaban contactar con su blindado. Y, nosotros,
lanzamos todo lo que teníamos sobre su mando situado en el bosquecillo, que
había empezado a arder a causa de tanto fuego de artillería.
Ante esa situación “Dama negra”
retrocedió para dar apoyo a su capitán y al resto de su compañía. Pero ya era
tarde para ellos, la posición estaba controlada por los hermanos “Bishop”.
Viniendo de la retaguardia también se añadió a la lucha el Sargento Cavallo, de
origen italiano. Era simpático, pero cuando se entrometía en las charlas entre
el Sargento Knight (echaré de menos al sargento) y yo, siempre nos colaba que el Giuco Piano
era de lo mejor y que el Fianchetto era la forma perfecta para defender una
posición. La mayoría de las veces le dejábamos hablar, pero otras lo mandábamos
directamente a la mierda.
Con el bosque ardiendo a su espalda,
observé que el capitán enemigo salía de sus filas defensivas, lanzado contra
nuestras líneas, solo, disparando con una ametralladora como un loco. Iba
esquivando nuestros disparos milagrosamente y logró llegar hasta la zona
rocosa. Nuestro capitán y él ya se podían ver el color de los ojos cuando el
sargento “White Bishop” le descerrajó un tiro en la cabeza. Inmediatamente
después el resto de las fuerzas enemigas se rindieron, la batalla había
terminado.
Se acabó la partida y, para ser un
Peón de Dama aislado en el centro del tablero, no lo he hecho mal. No he
recibido ni un rasguño. Tarrasch ya dijo: “Aquel que teme a un Peón de Dama
aislado, debería retirarse del Ajedrez”.
Y mi gran ídolo Philidor nos puso en la cúspide con su famosa frase: “los
peones son el alma del ajedrez”. Hoy he demostrado nuestra fuerza.
En éste enfrentamiento nos han
dirigido bien, ahora a la caja a descansar, mañana tenemos otra partida. ¡Eh!,
¿qué pasa?, ¿análisis?, ¡no!, ¡que mareo!.
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Este relato está basado en una
historia real, quiero decir, en una partida de Ajedrez real, jugada en
competición.
En verdad no hubo análisis posterior
de la partida, las piezas fueron inmediatamente a la caja, sin sufrir un continuo
atrás, adelante, ahora hago esta, ahora la otra.
Los Personajes. Las Piezas: Blancas: Cabo
Daniel (Pawn Dan): Peón “d” (Peón de Dama); Capitán King: Rey; Soldado Charles:
Peón “c” (Peón de Alfil Dama); Soldado Ernest: Peón “e” (Peón de Rey); Sargento
Knight: Caballo de Rey; Tanque “Queen”: Dama Blanca; Teniente Rock: Torre de
Dama; Sargento “White Bishop”: Alfil de Rey; Sargento “Black Bishop”: Alfil de
Dama; Sargento Cavallo: Caballo de Dama. Negras: Tanque negro “Schwarze Dame”:
Dama; Capitán enemigo: Rey.
La
Batalla. La Partida: 1.c4 c6 2.e4 d5 3.cxd5 cxd5 4.exd5 Dxd5 5.Cc3 Dd8 6.d4 Cf6
7.Cf3 e6 8.Ce5 Ae7 9.Ae2 0-0 10.0-0 Cbd7 11.Af3 a6 12.Db3 Dc7 13.Af4 Ad6
14.Tfe1 Tb8 15.Tac1 Db6 16.Cxd7 Dxb3 17.Cxf6+ gxf6 18.Axd6 Dxb2 19.Axb8 Ad7
20.Af4 b5 21.Ce4 Rg7 22.Tc7 Td8 23.Ad6Ae8 24.Ae7 Td7 25.Axf6+ Rg6 26.Tc8 Db4 27.Td1 Df8
28.Ae5 De7 29.Cf6 Td8 30.Ae4+ Rg5 31.f4+ Rh4 32.g3+ Rh3 33.Ag2# 1-0
PROBLEMA
DEL MES
Esta posición se me dio con muy poco
tiempo en mi reloj, jugando por internet. Gané la partida bastantes jugadas
después, pero sabía que algo se me había escapado. NEGRAS JUEGAN Y DAN MATE EN
DOS JUGADAS, y dos formas de darlo. Espero que los lectores las encuentren.
https://ajedrezegabro.es/
Solución
al problema:
1…
Cb5+ 2. cxb5 Dd4++
1…
De1+ 2. Dxe1 Tc2 ++