La naturaleza humana
La naturaleza
humana es el conjunto de características, emociones y formas de pensar
inherentes a los seres humanos, incluyendo la racionalidad, la sociabilidad y
la moralidad. Definida como un sustrato biológico y psicológico innato, combina
elementos biológicos, sociales y espirituales que moldean nuestra existencia y
definen nuestra identidad como especie.
Si se parte de la
definición de naturaleza humana como la psicología de base de todo ser humano,
este sustrato está grabado en sus genes y es el soporte de todo aprendizaje y
condicionamiento cultural que empieza en el momento del nacimiento. La
naturaleza humana no puede ser cambiada sin modificación genética, pero la condición
humana sí. Esta última es el resultado de la combinación de la naturaleza
humana y la continua influencia de la familia, los amigos y el entorno.
El papel del
ADN y la genética
Los genes son
segmentos de ADN con la información necesaria para construir nuestro organismo
a partir de un óvulo fecundado. El ADN de nuestros padres se combina para dar
lugar a un código único que contiene los mapas de nuestra naturaleza. Además de
dar forma al embrión y transformarlo en un pequeño ser humano, el ADN sigue
siendo necesario durante el resto de la vida. Su función principal es servir de
plantilla para que el ARN construya las proteínas, que son los
"ladrillos" con los que se construyen huesos, músculos y órganos.
Pero el ADN no solo
tiene un diseño para cada proteína; también le indica al cuerpo cómo debe
acoplar las proteínas entre sí para formar órganos, hormonas y
neurotransmisores. En resumen, el ADN dicta al organismo cómo crear los
ladrillos y cómo unirlos para construir un cuerpo y mantenernos funcionando. Además,
posee la información básica para que el cuerpo y el cerebro respondan a
estímulos, aprendan e interactúen con su entorno; es decir, toda la información
instintiva más primitiva ya viene configurada en nuestros genes.
Cerebro y
Personalidad
Muchas personas
aceptan esto cuando hablamos del cuerpo, pero cuando hablamos del cerebro o de
la mente, olvidan lo que nos ha enseñado la genética. El cerebro es un órgano
más y su configuración inicial dice mucho de cómo seremos el resto de nuestra
vida. Por ejemplo, si tus padres eran muy extrovertidos, es bastante posible
que tú también lo seas, no solo por aprendizaje, sino porque estaba, en cierta
medida, programado.
Estudios con gemelos
idénticos separados al nacer indican de forma contundente que aproximadamente
el 50% de la variabilidad de la personalidad está determinada por los
genes. Dos gemelos que nunca se hayan visto son mucho más parecidos entre sí
que dos hermanos no gemelos criados en la misma casa.
Aprendizaje frente al
mito de la "Tabla Rasa"
Otra vía que da forma
a la condición humana es el aprendizaje. Aprendemos constantemente, queramos o
no. El cerebro humano está especializado en aprender para adaptarse a ambientes
diferentes, lo que nos ha permitido tener éxito en casi todos los hábitats del
planeta. Nuestra capacidad para aprender de la experiencia ajena nos ha
permitido crear y acumular cultura. Esto es posible gracias a un cerebro
flexible, especialmente en la corteza cerebral.
Sin embargo, la
plasticidad de la corteza ha hecho creer a algunos en la "infinita
maleabilidad" de la psique humana, pero esta creencia es errónea. La
personalidad, por ejemplo, es relativamente estable durante toda la vida. La
idea de la "tabla rasa" es una falsa creencia popularizada por
el conductismo radical. Esta doctrina sostiene que nuestro cerebro es una
pizarra en blanco modificada a su antojo por el entorno y la cultura.
Bajo esta premisa, se cree que la educación y los medios son herramientas para la mejora social mediante un sistema de premios y castigos. En mi opinión, aunque pocos crean literalmente en la "tabla rasa", muchos dan tanta importancia al entorno que nuestra naturaleza queda aplastada por su peso. En definitiva, no se puede ir en contra de la naturaleza humana, ya que estarías destinado a no ser tú mismo.

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