Poema
LA CASA VACÍA
deshabitados nidos esperan alboroto.
verdosas por los musgos, deslumbran la
mirada.
quedando en una especie de guardián
poderoso.
regado por rocío, las hormigas
pasean.
y la encontré habitada de huellas y
dulzura.
trayéndome recuerdos de mi infancia
adorada:
desprenden tanta luz como agua las
fuentes.
y sus besos cálidos como flores derrama.
los sueños en las manos, la alegría en
el vuelo.
acaricia mis días y acompaña mi lecho.

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