marzo 01, 2026

Pepi Valenzuela Cáliz


 


Poema






LA CASA VACÍA 
 
En la casa vacía bajo el alero roto
deshabitados nidos esperan alboroto.
 
Transformadas las piedras del camino a la entrada 
verdosas por los musgos, deslumbran la mirada. 
 
Del jazminero el flanco se ha girado curvoso 
quedando en una especie de guardián poderoso. 
 
Bajo el laurel frondoso el romero serpentea 
regado por rocío, las hormigas pasean. 
 
En la casa vacía giré la cerradura 
y la encontré habitada de huellas y dulzura. 
 
Resonaban los ecos de personas amadas 
trayéndome recuerdos de mi infancia adorada:
 
Las manos de mi padre protectoras y fuertes
desprenden tanta luz como agua las fuentes. 
 
Mi madre y los aromas de caldos y retamas 
y sus besos cálidos como flores derrama.
 
Cinco niños jugando cercanos al riachuelo 
los sueños en las manos, la alegría en el vuelo. 
 
De la casa vacía
 
una tierna añoranza llevo dentro del pecho
acaricia mis días y acompaña mi lecho.

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