marzo 01, 2025

Editorial

No sé si lo consigo o no, el objetivo de este texto al que denomino editorial solo es para incitarles a ustedes a leer el contenido de la revista. Cierto es que cada vez es más conocida, aunque siendo petulante podría decir que me parece insuficiente porque sinceramente creo que el trabajo que todos y cada uno de los colaboradores aportan en la realización de la revista es muy loable. Además considerando que la escritura es un acto introspectivo y solitario, todo el que escribe desea ser leído. Por la tanto no es el reconocimiento de índole material que no es caso, todo lo contrario, ni el aplauso, simple y llanamente es el tener la satisfacción de aportar a nuestros lectores algo que puede satisfacerles. 

En alguna ocasión escuché a alguien decir que habría que leer solo libros buenos, yo estoy en desacuerdo con esta afirmación, muchas veces son apreciaciones subjetivas o el marketing lo que determina que tal o cual libro o revista sean de imprescindible lectura. Yo opino que incluso un libro “malo”, siempre aporta algo.

Pareciera que digo que la revista es mala, nada más lejos de la realidad. El amplio contenido de los temas que conforman nuestra revista sin duda es un atractivo ya que les permitirá leer muy variados géneros literarios: Relatos, poesías, reflexiones, ensayos, teatro e incluso temas de contenido histórico.

Léanla, y juzguen ustedes.

Por otra parte, si están interesados en publicar sus trabajos en la misma, solo deberán enviárnoslos al correo Email: cabracultaypoetica@gmail.com

No descartaremos a nadie. Solo hay que tener en cuenta que la revista no podrá tener contenido político, siendo esta la causa por lo que rechazaríamos aquello que se nos enviase. Por supuesto aquel contenido xenófobo, racista o de cualquier índole que vulnere los derechos de las personas será rechazado y en su caso denunciado, si procediere.

La revista no se hace responsable del contenido del trabajo que nos envían los colaboradores.

Su publicación sería mensual.

Puedes ver nuestra revista entrando en mi Facebook: escribidor de sueñostambién siguiendo a cada uno de los colaboradores en su Facebook, o si lo prefieres te recomendamos este enlace: https://cabramilenaria.blogspot.com

También podemos enviártela en PDF, solicitándonosla a nuestro EMAIL de contacto o también  pueden descargarla desde nuestro blogs.

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Relatos de historia

                        Zoraida, la Cautiva de la Alhambra
                                 Por Antonio Fernández Álvarez
                                        (Escribidor de sueños)

En una de las muchas razias efectuadas por los nazaríes en territorio castellano una joven noble es raptada. Su nombre Isabel de Solís.

Nada sabemos del pasado de Isabel de Solís, incluso es duda si éste era su verdadero nombre. Este es el nombre con el que la conocemos desde que se convierte (de nuevo) al cristianismo tras la Conquista de Granada.

Sus orígenes están divididos entre los que piensan que pudo ser de Martos, Cieza, Bedmar o Aguilar de la Frontera.

La importancia de Isabel de Solís en la historia viene dada porque hecha cautiva en la Alhambra, el sultán Muley Hacén, padre de Boabdil, se enamoró perdidamente de ella, Isabel también se enamoró del sultán, tanto que con el paso del tiempo, fueron conocidos como los amantes de Granada. La leyenda nos cuenta que era una mujer muy bella.

Isabel renunciando a su fe se convirtió al islam con el nombre de Zoraida (lucero del alba), contrajo matrimonio con el monarca que la convirtió en su esposa y favorita. Dio a luz a dos hijos llamados Sair y Nair, quienes fueron tratados como príncipes, por lo que se mantuvieron en la Corte.

Aixa, esposa del sultán y madre de Boabdil por celos medró para que su hijo le quitara el trono a su padre. Como siempre la historia se repetía padre contra hijo por el poder. Estas intrigas terminaron por desmembrar el reino. Y como no el impuso guerrero de Isabel y Fernando.

Mientras tanto, con objeto de dar un golpe mortal a las continuas razias y ofensivas nazaríes 4000 infantes y 3000 caballeros, así como ilustres capitanes como Diego de Mena, Pedro de Zúñiga, Juan de Robles o Sancho de Ávila tomaron Alhama, considerada la llave de Granada. Muley Hacén trató de recuperarla sitiándola, pero el mismísimo rey Fernando con cerca de 50000 hombres, se acercaba a socorrer aquella avanzadilla.

En 1482, con la pérdida de Alhama, Boabdil se subleva en Guadix y se hizo con el trono en Granada.

Muley Hacén y su hermano El Zagal se establecieron en Málaga defendiendo aquel territorio con buenos resultados. Mil quinientos hombres cayeron a manos de las tropas lideradas por el Zagal.

Aliatar suegro del Rey Boabdil anima a éste a demostrar que él también podía obtener una victoria contra los cristianos. Al frente de un ejército salió de Granada por Puerta Elvira a Lucena, pero sus tropas cayeron derrotadas y Boabdil capturado. Supuso el principio y el fin del Reino de Granada.

Tras la captura de Boabdil, Muley Hacén volvió a ocupar el trono de Granada.

Dejemos por un momento como se fue gestando la caída del Reino de Granada y volvamos al principio de esta narración con Isabel de Solís ya convertida en Zoraida.

Tras la muerte en 1485 de Muley Hacén su hermano el Zagal es nombrado como sucesor. Zoraida se acogió a la protección de su cuñado, éste le propuso matrimonio, pero ella lo rechazó. Ella y sus hijos se mantuvieron en la Alhambra hasta la capitulación del Zagal en diciembre de 1489 en la que el Zagal se rinde y acepta el vasallaje de los Reyes Católicos, entregándoles sus territorios de Almería y Guadix. El Zagal se exilió en Fez en 1491. Zoraida permaneció en Granada. 

Con la toma de Granada en 1492 por los Reyes Católicos, los hijos de Zoraida, Said y Nair, fueron bautizados en Santa Fe, el 30 de abril de ese año, pasando a llamarse Fernando y Juan respectivamente. Zoraida decidió entonces volver a la fe católica y adoptó el nombre de Isabel. En  algunos textos se la cita como Isabel de Granada. Residió en Córdoba y Sevilla. La Corona castellana se encargó de su mantenimiento.

Poco más se conoce de Isabel de Solís, hasta se desconoce el lugar de su fallecimiento.

Miguel Blancas Calzado

 


Homenaje a los saeteros egabrenses






VIDA Y ANÉCDOTAS





Con estas láminas de las Cofradías y Hermandades Egabrenses, quiero rendir Homenaje a todos los cantaores que han contribuido a lo largo de la historia a engrandecer a la Semana Santa de Cabra.

DECLARADA DE INTERÉS TURÍSTICO NACIONAL EN EL AÑO 1989 

A ellos, que llenaban las calles de Cabra, en Semana Santa con sus oraciones convertidas en Saetas, a los que no están con nosotros, pero sí cantarán en el cielo, bien por Seguiriyas, Martinetes o Carceleras. 

Sacando de mis archivos de flamenco son: Agustín Mellado Mendoza, “El Niños Elías”, Agustín Guzmán “el Cuqui”, Pepe Hierro, Antonio Campos “Campillos”, Mari Alguacil “Niña de la Fuente de las Piedras”, el cojo Millán, Sierrita Cuevas “La Fortaleza”, “La Coloraita”, Rafael Alcalá Vera, Rafael Córdoba Lopera, Manuel Cumplido Mora, Antonio Jiménez Cejudo, Manuel Jiménez Cejudo, Carlota Mora Almagro, Antonio Vega Moreno “Vegilla”, Curro de la Rosa, Antonio Poyato “el Peque”, José Barranco “Chicharito”, Tomás Pavón, y José Cobo “El Niño de la Fuente de las Piedras”.



También los actuales vivos, José Córdoba Reyes, Juli Córdoba, Lola Córdoba del Cerro, Manuel Lama “el Paleto”, Alfredo Martínez, José Barranco (hijo). Fernando de la Rosa, Antonio Montes “Farina”, Manuel García Lama y algunos más, que me perdonen si los he dejado sin nombrar.


Yo pregunto ¿Dónde se puede reunir tantos y tan buenos cantaores, entre las dos generaciones unidas?

Quiero rendirle un homenaje a todos ellos, y en especial a una cantaora y saetera que su voz era tan bonita como si los propios ángeles cantaran. Doña Concha Cabello Cano.

Doña Concha Cabello de Córdoba, como a ella le gusta que la nombraran, para darle honor a su querido esposo el bueno de Manolo Córdoba.

Concha nación en un pueblo de Huesca llamado Auger, cerca de Jaca, el 13 de Mayo de 1912. Por motivos profesionales su padre estaba destinado allí aunque por poco tiempo, ya que era Guardia Civil. Más tarde fue destinado a Monturque (Córdoba). Y cuando Concha contaba con ocho años, su padre es trasladado a la ciudad de Cabra. Se instalaron en la calle Río.

Sus primeros estudios los hizo en las reverendas madres Escolapias. Una monja que la escuchó cantar dentro de la clase se quedó admirada de su voz, decía: es un Ruiseñor desgranando sus trinos.

Una vez de mayor fue perfeccionando su cante, en el Centro Filarmónico Egabrense, el maestro Moral también quedó prendado de su voz, tanto fue así que pasó hacer solista del coro del centro. Intentaron contratarla en algunas compañías, pero ella decía que de Cabra no se movía.

Como esposa y madre fue ejemplar. Ella consagró su vida a su familia. Guardó un rinconcito muy especial para su hija Milagros y para su fe cristiana, que llevaba junto a su esposo, la esperanza de ver buena a su hija.

Por la enfermedad de su hija, tuvo que trasladarse a vivir un tiempo a Madrid. Estaba internada en la Fundación Jiménez Díaz, en esa Fundación había una monja de Cabra y es que aunque sea en la Luna hay un “Cabreño”.

Era Navidad y giró una visita a dicha Fundación, el Jefe del Estado Francisco Franco, estando en la capilla para escuchar misa, iba acompañado de don José Solís, la monja comprometió a doña Concha que al terminar la misa cantara estos villancicos populares Egabrenses.

                    La Virgen está lavando
                    y tendiendo en el romero.
                    Los angelitos cantando
                    y el romero floreciendo.
 
                    A Belén pastores
                    pastores chiquitos
                    que ha nacido el Rey
                    de los angelitos.
 
                    Esta niña chiquita
                    no tiene cuna
                    su padre que es carpintero
                    le va hacer una.

                                                                                                              

   CONTINUARÁ……….


Antonio Fernández Álvarez (Escribidor de sueños)

 


BULNES






Bulnes, es una de las aldeas más remotas de España y solo se podía acceder caminando, como se ha hecho desde tiempo de los romanos, por el Canal de Texu. Un canal de alta montaña desde Poncebos a unos 5 km., por el cual se tardaría entre una hora y media o dos según tu condición física. Pues bien desde 2001 puedes subir por un “tren-cremallera”. Esta maravilla de la ingeniería cambió desde entonces el ir a pie o con mulas de carga para poder transportar víveres y productos de necesidad.

En el tren cremallera o (funicular) en apenas 7 minutos te lleva a Bulnes, desde Puente Poncebos salvando un desnivel de 400 m. y unos 2250 m. de recorrido. Cierto es que para llegar a la aldea aún hay que caminar por una cómoda y espaciosa senda unos 5 minutos.

Cuando desembarcas a más de mil metros de altitud, en medio de cumbres que te abrazan literalmente, la sorpresa es mayúscula y tienes la sensación es la de haber traspasado una frontera. No puedes dejar de imaginar a los pobladores de los Picos, en el supremo ejercicio durante toda su vida para su supervivencia en el medio natural.

En pleno Macizo Central de los Picos de  Europa, en el Concejo de Cabrales. Allí descubriréis un idílico paisaje. Con vistas panorámicas.

Bulnes es el punto de partida de muchos montañeros que se deciden a llegar al lugar más complicado e inhóspito. El Pico Urriellu, el famoso Naranjo de Bulnes.

Hermosas casas de piedra que se disponen formando callejuelas empedradas, te invitan a pasear y a perderse por ellas.

El silencio, solo roto por fluir del agua o el canto de algún pájaro, te hará volver a la realidad, porque tú te habrás transportado a un pasado:

Yo en mi ensoñar me había imaginado ser un soldado. Refugiados en este inhóspito lugar, tras haber sido vencidos por los musulmanes en el mes de julio del 711 en la batalla de Guadalete, el ejército del Rey Rodrigo, los que sobrevivimos, vinimos a cobijarnos a este agreste lugar, presumiblemente a esta aldea.

D. Pelayo y sus seguidores, Astures, Cántabros y nobles godos formamos un pequeño ejército frente al contingente ejército invasor que ya en el año 715 puede decirse que toda la Península Ibérica está bajo control musulmán.

D. Pelayo portando la espada de su padre el duque Favila nos arengaba a luchar contra esos bárbaros que había invadido la península Ibérica.

-Siendo hombres del desierto estos lugares les serán inaccesibles y por tanto jamás tomarán posesión de estas tierras. El Rey Rodrigo ha muerto, yo mismo enterré su cadáver en el Viseo, los monjes benedictinos son testigo de ello. Es a nosotros a quien se nos da la obligación de reconquistarla y de reconstruir la unidad católica de la época visigoda, yo mismo hincaré mis rodillas a quién de nosotros nombréis Rey.-

Nombrado Rey a D. Pelayo. En el 722 la victoria de la batalla de Covadonga sobre los musulmanes, dará lugar más tarde al Reino de Asturias. Surge de este modo el primer reino de la España cristiana y de la reconquista. Puede decirse por tanto que Asturias es el embrión de lo que hoy es España”.

He vuelto a la realidad, descubriendo que entre las brumas del tiempo existe un territorio mítico, en Bulnes tendréis la impresión de haber traspasado una frontera, jamás había sentido esa sensación en ningún otro lugar.

Solo me resta despedirme y animaros amigos seguidores y lectores a visitar, Asturias. En el corazón de la costa Norte española, hallaréis un paraíso natural, y un lugar de una belleza extraordinaria.

José Fernández Álvarez (JotaEfeA)

 


A propósito del Folklore egabrense






"La viudita, el Conde de Cabra: un galimatías folklórico"

Cuando me decidí por esta colaboración no sabía dónde me metía. Y es que todo lo que se refiere al folklore, por lo que entraña de transmisión oral con sus componentes lingüísticos y musicales, supone en muchos casos un ejercicio de imaginación evolutiva cuya resolución final debe ser puesta siempre en cuarentena.

Existen multitud de cancioneros con una gran disparidad de criterios en su catalogación y estudio que ofrecen (y a veces confunden) una colección amplia de canciones y poesías, por lo común de diversos autores. En muchos de ellos, aún con base científica y con la mejor de las intenciones no quedan claras determinadas expresiones, giros gramaticales o incluso hechos históricos con verosimilitud palpable, quedándose con el catálogo, su reseña, modelo de transmisión y posible data de la canción o poesía.

 Y así me ha ocurrido con “La viudita y el Conde de Cabra”, aquella canción infantil que inspirara al mismísimo Federico García Lorca para escribir su obra dramática con el mismo nombre.

El problema que se me planteó fue determinar el origen de esta canción. Más difícil quizá porque aun cuando “todo lo que existe podemos encontrarlo en internet”, aparecen 167000 resultados que no hacen sino complicarlo todo. Bien es cierto que en primer lugar hay que discriminar qué es lo que se busca exactamente: ¿el hecho histórico, los personajes, la historia en cuestión, el componente infantil y la connotación folklórica o la creación poética? Y el efecto ha sido que en todo ello aparecen discrepancias dignas de mención y de exponer que trataré de ordenar y dar a conocer.

El hecho histórico

Existen dos fuentes distintas que sitúan la trama histórica en dos épocas muy separadas en el tiempo. José Calvo Poyato en dos artículos publicados en el periódico digital ABCandalucía (12 y 15/nov./2014), afirma con aportación de documentos históricos rigurosos que la acción transcurre en el siglo XVII, años 1654 a 1658. En la revista de Folk-Lore andaluza, en un artículo titulado “Un adagio”, firmado por Mogen Oja Timorato, seudónimo que corresponde a José María Montoto, afirma que los orígenes de la canción se remontan al siglo XV tomando como partida el Poema del Mio Cid y sitúa la historia en el XI. 

Los personajes

Considerando en primer lugar al Conde en cuestión, José Calvo Poyato relata que se trata de don Francisco Fernández de Córdoba y Folch de Cardona, X Conde de Cabra. José María Montoto, por otra parte, da a entender que el conde es don García Ordóñez, que si bien no era conde de Cabra, por el hecho histórico sería conocido por el conde derrotado en la batalla de Cabra (1709). La “viudita” para José Calvo es doña Mencía de Ávalos y Merino, viuda natural de la localidad de Castro del Río. Afirma José María Montoto que dados los acontecimientos, todos los versos de los romances creados a partir de entonces aconsejan a las viudas rechazar al conde como marido.

La historia 

De JOSÉ CALVO POYATO. En el siglo XVII se vivió una hermosa y a la vez triste historia de amor que tuvo como protagonistas al conde de Cabra, don Francisco Fernández de Córdoba y Folch de Cardona y a una viuda, a quien voz popular bautizó como «la viudita». El conde, que había quedado viudo de su primer matrimonio con una hermana del marqués de Priego, se había enamorado perdidamente de una viuda natural de la localidad de Castro del Río. La relación entre el conde y la viuda acabó en boda, aunque celebrada secretamente al no contar con el beneplácito de los Fernández de Córdoba, que la consideraban socialmente desigual. El matrimonio provocó tal escándalo que hasta el monarca intervino en el asunto. «Su Majestad ha enviado a prender al Conde Cabra, hijo del de Sesa, por haberse casado con su amiga, que la tenía en un convento en Lucena, viuda, con dos hijos de su marido, cosa que por acá se habla muy mal». «Doña Mencía de Avalos y Merino se llama la mujer con que se ha casado el Conde de Cabra en Lucena. Es vasalla suya, aunque hija de algo. Han ido a prenderle D. Juan Golfín, Oidor de Granada y D. Francisco de Cabra, Alcalde de aquella Audiencia, y a llevarle a León al Convento de San Marcos, y a ella a un monasterio de monjas de Alcaudete». En aquella España, configurada sobre la base de una sociedad estamental, un matrimonio que no respondiera a la condición social de los contrayentes suponía un atentado al orden social imperante. El matrimonio desigual hizo que el rey mandase prender al conde. El conde de Cabra se mantenía en sus trece, afirmando que doña Mencía de Ávalos era su mujer y que no había de serlo otra. Argumentaba en su defensa que era mujer noble por parte de padre y limpia, en alusión a no tener ascendientes judíos ni musulmanes, por parte de madre. El marqués de Priego, su cuñado, desafió al novio por haberse casado tan desigualmente. El conde le respondió que su esposa era tan buena como él, que otros habían escogido peores mujeres y que hacía muchos años que la solicitaba «sin haberle tocado una mano». Asimismo, el enlace tenía al duque de Sesa, padre del conde muy disgustado. La relación del conde con la viudita dio como fruto una hija, a la que bautizaron María Regina. Ingresó en el convento de las Capuchinas de Córdoba donde trascurrió toda su vida. Las presiones familiares doblegaron finalmente la voluntad del conde y el matrimonio fue anulado. A doña Mencía se la mantuvo hasta su muerte, ocurrida en 1679, en el convento de Alcaudete donde había sido recluida. El conde contrajo nuevo matrimonio con doña Ana de Pimentel y Enríquez, marquesa de Távara. A diferencia del anterior, que fue un matrimonio por amor, este lo fue por conveniencia.

De JOSÉ MARÍA MONTOTO. El conde de Cabra corresponde a un personaje real histórico, cuya primera mención aparece en el Cantar del Mío Cid. En el año 1079 Alfonso VI envió dos embajadas a los reinos de Granada y Sevilla con motivo de cobrar las parias anuales. Las parias eran los pagos que hacían determinados reinos a cambio de protección por parte de otro reino. La embajada de Granada iba comandada por el conde García Ordoñez y la de Sevilla por Rodrigo Díaz, el Cid. El rey de Granada antes de pagar las parias pidió a García Ordoñez, gobernador de La Rioja, que saquearan el reino de Sevilla para dar una lección a su entonces enemigo el rey moro al-Mutamid. Los nobles, sin consultar a nadie y muy gustosamente, accedieron al trato con claro interés de sacar botín en esta campaña. Con las tropas árabes de Granada los nobles castellanos pusieron rumbo a Sevilla. En esta ciudad estaba el Cid para cobrar las parias correspondientes, y el rey sevillano le comunicó el ataque al que iba a ser objeto exigiéndole la defensa y protección que estaba obligado a prestarle como representante del rey Alfonso VI, beneficiario de las parias. El Cid, al conocer la maniobra de García Ordoñez y el rey granadino, avisó a los atacantes pidiéndoles que se retiraran, pero esto solo provocó la burla de ellos que prosiguieron su avance confiados en su superioridad numérica. Ante esta situación el Cid salió al encuentro de García Ordoñez con su ejército y las tropas sevillanas del rey al-Mutamid. Los dos ejércitos se encontraron en Cabra, Córdoba, produciéndose una durísima batalla donde la visión estratégica del Cid venció a la superioridad numérica de García Ordoñez infringiéndole una dura derrota. Este episodio marca el inicio de los desencuentros del Cid con su rey, ya que aunque actuó legalmente, García Ordoñez era un conde muy influyente en la corte Alfonsina y tras este episodio se convirtió en enemigo acérrimo del Cid. De ahí que los romances generados a partir de entonces fueran adversos al Conde de Cabra, quien tomó este nombre por el pueblo cordobés en el que fue derrotado por el Cid.

Componente infantil y connotación folclórica

Desde hace algunos años, los patios de nuestras escuelas y las tardes de nuestras ciudades han cambiado sus sonidos. Años ha se oían en estos entornos unos sones alegres, rítmicos, con o sin sentido, pero con un encanto especial que hacía de sus intérpretes unos seres cándidos y pacíficos. Actualmente este panorama es totalmente diferente. Sin entrar en las causas o razones, de evolución en cualquier caso, sí podemos afirmar que ello lleva aparejado la pérdida del rico folklore de nuestro país, la falta de imaginación para inventar juegos y canciones, el poco empeño de las escuelas para conservar este patrimonio y en definitiva el empobrecimiento progresivo de nuestra lengua.

Pero retrocedamos y entremos en el análisis de los elementos que conformaban las canciones infantiles. El uso de una serie de elementos estilísticos, tales como las reiteraciones, aféresis, diminutivos, hipocorísticos, etc., los cuales acercan las composiciones a la lengua del pueblo, al habla popular, al habla de la gente iletrada, de aquella gente que continúa erróneamente denominándose sin cultura. No hay que olvidar que el folklore, la cultura popular, ha sido la base del resto de nuestra cultura, y que han sido las gentes de los pueblos, a pesar de esa condición de iletradas con que se les suele etiquetar, las que se han afanado en conservar todo ese patrimonio en su memoria y se han encargado de pasarlo de boca en boca, de generación en generación, hasta llegar hasta nuestra época.

Si nos remontamos a algunos años atrás, concretamente a finales del siglo XIX y hasta mediados del XX, podemos observar la importancia que se daba en nuestro país a la canción infantil, incluso por parte de músicos de prestigio, pues no hay que olvidar que algunos de nuestros más insignes compositores de zarzuela insertaron en sus obras canciones de niños, muchas de ellas interpretadas por chiquillos. Generalmente es un coro quien las interpreta y, en gran cantidad de ocasiones, son canciones de corro, las cuales dan al cuadro representado una brillantez y un frescor que no le daría una canción escrita especialmente para ese momento de la obra.

¿Quién dirá que la carbonerita,                                

quién dirá que la del carbón?
¿Quién dirá que yo soy casada,
quién dirá que yo tengo amor?
La viudita, la viudita,
la viudita se quiere casar,
con el conde, conde de Cabra,
conde de Cabra se le dará (se la ha de
llevar).

(Y por añadidura)
 
Ya no quiero al conde de Cabra,
Conde de Cabra, ¡triste de mí!
Ya no quiero al conde de Cabra,
Que solo quiero quererte a ti.
 

La creación poética.

 La triste historia de amor en la que el Conde y la viudita se casan en secreto, aunque las estructuras sociales de la época hicieron inviable esta unión, quedó en la memoria popular y dio lugar al nacimiento de una canción que, como he citado más arriba, inspiraría al poeta granadino para escribir su La Viudita y el Conde de Cabra.

“...La Viudita, la viudita, la viudita se quiere casar
con el conde, conde de Cabra, conde de Cabra se casará.
Yo no quiero conde de Cabra, conde de Cabra, ¡triste de mí!
que a quien quiero solamente, solamente es a ti...”

Se trata de una obra juvenil del poeta, escrita en el año 1918, cuando contaba con apenas veinte años. Esta obra fue rescatada, puesta en escena y dirigida por Antonio Suárez Cabello en 1998 y representada por el grupo Daeva.

Llegado a este punto nos preguntamos, pues resulta paradójico, cómo es que la viudita que se quiere casar (como la del Conde Laurel que también suspiraba por ser llevada al altar) no quiere al conde de Cabra. Veamos, si se trata de la viuda del Siglo XV (historiada por José Calvo), sabemos que se casó por amor. En secreto, pero parece ser que por amor, aunque la boda se frustrara por mor de los aconteceres del escándalo temporal. Si se trata de una viuda de la época del conde García Ordóñez (historia de José María Montoto) podría ser la que deseando contraer nuevas nupcias manifiesta animadversión hacia éste por razones de “patriotismo” local.

En la literatura infantil que recoge esta y otras canciones aparece el amor en numerosas ocasiones, seguramente como reminiscencia de antiguas canciones de adultos reconvertidas en algún momento en melodías infantiles y es que la música y las canciones son tan antiguas como la humanidad. Muchas de ellas han sobrevivido durante siglos, surcando nuestra infancia y quedándose en nuestro cerebro, puesto que «todo acto de conocimiento es a la vez biológico, cerebral, espiritual, lógico, lingüístico, cultural, social e histórico» (Edgar Morín). El amor insertado en el cancionero popular es asunto muy recurrente en la lírica tradicional y a su vez en la infantil: canciones de romería, de trabajo, pastoriles, etc. El amor, siempre y en todo momento en un tono idealizado. El amor soñado y anhelado. Y, cómo no, el tema de las viudas y las solteras que siempre se quieren casar tanto en los refranes como en los romances, son objeto en muchas ocasiones de populares tonadas infantiles.

Así, existe otra “viudita”, la del Conde Laurel citada en la canción conocida como Arroz con leche y entroncada en algunas ocasiones con la viudita del conde de Cabra. Se trata de una canción popular de autor anónimo, de origen francés del siglo XVI. Como sucede en todos los textos tradicionales, existen variantes geográficas (España, Chile, Argentina, Uruguay, República Dominicana, Venezuela, Ecuador, Puerto Rico, Cuba, Santo Domingo, Guatemala, Uruguay), temporales y familiares, que son tan válidas como ésta:

Arroz con leche, me quiero casar,
con una señorita de San Nicolás.                                                           (de Portugal).
                                                                                         (con una viudita de la capital).                                                                                                                           (con una niñita del barrio oriental).          
Que sepa coser, que sepa bordar,                           
que sepa abrir la puerta para ir a jugar.                  (que sepa las tablas de multiplicar).
                                                                                         (que sepa hacer medias para un general)
                                                                                         (que ponga la mesa en su santo lugar).
                                                                                         (que ponga la aguja en su mismo lugar).
                                                                                         (que ponga la aguja en su canevá)
 
Yo soy la viudita del Conde Laurel,                           (del barrio del Rey),
                                                                                         (la hija del Rey),
me quiero casar y no sé con quién.
 
Con ésta sí, con ésta no,
con esta señorita, me caso yo.                                 (pues siendo tan bella, no hallas con quien                                                                                                     elige a tu gusto que aquí tienes cien).
 
Escojo a esta niña                                                        (Elijo a la rosa                                               
por ser la más bella,                                                    por ser la más bella
la dulce doncella                                                          de todas las flores
de mayo y abril.                                                            de este jardín).
 

En la isla de El Hierro se conoce como “El Conde de Cabra” y puede encontrarse también en la de La Palma, existiendo asimismo variantes en Santander y Portugal. Los estudios efectuados al respecto parecen confirmar que llegó a las Islas procedente de la Península.

En La Palma se canta y se baila con una coreografía que sigue las pautas del entretenimiento infantil de La Viudita. La variante herreña no lleva el acompañamiento del baile, si bien recurre al estribillo o responder entre solista y coro como en la palma:

 

SOLISTA               El Conde de Cabra                          (que si el Conde de Cabra
                              Le pide a la niña               quiere a la viuda)
 
NIÑA                    “Yo no quiero al Conde ni al quiquiriquí,
                            yo no quiero al Conde
                            que me quedo aquí”
 
y a continuación la variante de El Hierro capta las más conocidas estrofas de La Viudita del Conde Laurel
 
“Viudita soy,
lo manda la ley;
me quiero casar,
no encuentro con quién”.

Entroncando con nuestra versión del Conde de Cabra, igual que en Muro de Cameros (Logroño) con unas particularidades dignas de reseñar:

La viudita, la viudita,
la viudita se quiere casar
y por novio y por novio
Cuerno de Cabra le quieren dar.
Yo no quiero a Cuerno de Cabra
Cuerno de Cabra, triste de mí.
Yo no quiero a Cuerno de Cabra
Cuerno de Cabra sino es a ti.
 

En cuanto al protagonista de los versos (¿Conde de Cabra o Cuerno de Cabra?) existen las mismas discrepancias de tipo histórico citadas más arriba, o sea, o don Francisco Fernández de Córdoba o el don García Ordóñez, aquel que, comido de la envidia, se avino a concertarse con los moros con el fin de dar muerte al Cid. Si el refrán dice que «Abriles y Condes, los más traidores», el que llevó el tal García tuvo que ser un tipo de cuidado, porque nadie quiso casarse con él y los niños llegaron a fustigarlo desde sus inocentes juegos de corro. En fin, un galimatías folklórico.


Algunas webs para ampliar información y en las que me he documentado.

http://www.webs.ulpgc.es/canatlantico/pdf/8/8/canto_romances_Palma.pdf 
http://folclorehierro.blogspot.com.es/2008/12/el-conde-de-cabra-y-iii.html 
https://www.youtube.com/watch?v=hNEP_71cT-c&feature=youtu.be 
http://www.laopinion.es/opinion/2008/09/04/viudita-conde/168292.html 
http://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/20141112/sevp-viudita-conde-cabra-20141112.html http://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/20141115/sevp-viudita-conde-cabra-20141115.html https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero21/infantil.html 
http://folclorehierro.blogspot.com.es/2008/12/notas-sobre-el-conde-de-cabra-ii.html 
http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?id=3784 
https://www.youtube.com/watch?v=PlZwBqUJ750 http://www.euskonews.com/0081zbk/gaia8105es.html

Francisco Asís Granados Mellado (Paco Granados)

 


Relatos: La hora del miedo






Tengo un extraterrestre en el sótano

 Nunca he sido alguien común, y eso lo saben los vecinos. En el pueblo se murmura de todo: que si hago cosas extrañas, que si paso demasiado tiempo encerrado, que si soy raro. Pero lo que nadie sabe, y espero que nunca descubran, es que en mi sótano tengo un extraterrestre.

No es algo que uno pueda explicar fácilmente. Una noche, hace cinco años, algo cayó del cielo en el bosque detrás de mi casa. La curiosidad me pudo, así que fui con una linterna y encontré la nave: pequeña, metálica y parcialmente enterrada. Y a su lado, la criatura.

Estaba herida, con una especie de piel luminiscente que cambiaba de color según la luz.

En un arrebato de humanidad (o quizás locura), me lo llevé a casa. Desde entonces, vive en el sótano. Lo llamo "Zaar". No habla, pero entiende mis palabras, o eso creo. A veces, en sus ojos negros como pozos, puedo sentir que me observa con una mezcla de agradecimiento y resignación. 

Zaar no es agresivo, aunque hubo un par de incidentes al principio. Como esa vez que intentó comunicarse proyectando imágenes en mi cabeza. ¡Vaya susto me dio! Vi mundos lejanos, galaxias girando, y criaturas que no puedo describir sin parecer un loco. Pero desde entonces, mantenemos una especie de tregua: yo le traigo comida y agua, y él se mantiene tranquilo en su rincón del sótano. 

El problema es que Zaar está creciendo, y rápido. Su cuerpo parece adaptarse a la Tierra, y no estoy seguro de cuánto más pueda ocultarlo. A veces, cuando estoy en el jardín, lo escucho moverse ahí abajo. Su sombra proyectada en la pared ha pasado de ser del tamaño de un niño a algo mucho más grande.

Los vecinos han empezado a sospechar. Ayer, doña Remedios, la vecina de enfrente, me dijo:

—Siempre con las luces encendidas hasta tarde. ¿Qué guardas ahí dentro?

Sonreí, incómodo.

—Nada interesante, solo proyectos.

Pero no creo que haya creído ni una palabra.

Estoy considerando liberar a Zaar. No sé si podrá sobrevivir afuera o si será un peligro para los demás. Pero sé que no puedo tenerlo encerrado para siempre. ¿Y si está aquí por una razón? ¿Y si su presencia en mi sótano es solo el inicio de algo más grande, algo que ni siquiera alcanzo a comprender?

Así que sí, un día de estos lo suelto. Verás tú lo que pasa cuando Zaar se ponga de pie bajo el sol y mire al cielo. Quizás venga a buscarlo su gente. O quizás se quede. Pero una cosa es segura: ese día, el mundo tal como lo conocemos cambiará para siempre.

Isabel Natalia García Ruiz (Natalia García)

 


Mimosa oscuridad






Marzo, mes cuyo nombre ya incita a hablar. Comenzado con la letra M, algo que me provoca un cosquilleo en la boca, que de sentir cosquillas y hormigueo me empuja a gritar, alentando a mis labios a moverse para el que no pueda oír también pueda escuchar. Porque, la palabra que voy a decir ya no se refiere al mes, si no a alguien tan importante como es la Mujer.

Mujer, mujeres, han dado mucho que hablar durante la historia. Y podría comenzar la que voy a contar mencionando a las numerosas mujeres que han sido valientes, pioneras, luchadoras, y a las que le debemos muchos derechos que hoy en día tenemos que valorar. Pero, aunque no lo vaya a hacer, quiero dar las gracias empezando por Cleopatra y no terminando por Benazir Bhutto, porque en este mismo momento que estás pasando leyendo, hay una mujer sumándose a esa lista.

La historia que vengo a contar con el cosquilleo en los labios, se remonta en la Antigüedad del mundo griego. Una diosa que pasa de ser hija de Titanes a una madre de brujas. Si con esta pista, no sabes todavía de quien te hablo, yo te lo aclaro. Su nombre es Hécate. Una diosa, que luchaba con antorchas en sus manos en plena batalla ayudando tanto a dioses como a humanos.

Hécate era tan honrada por los demás dioses que se le permitió poder andar entre el mundo de los vivos y los muertos, asociándola así con el mundo tenebroso y la muerte, una guía de almas. Como resultado se le atribuyeron símbolos, como las antorchas, perros, la serpiente y finalmente la llave, por su conexión entre los mundos y como medio de acceso a su sabiduría y poder.

Ésta diosa llena de múltiples complejidades sobresale de lo convencional para los dioses del mundo clásico, convirtiéndose a mi parecer en una de las más impresionantes. Con el tiempo pasó a ser un pilar para la hechicería y un símbolo del empoderamiento femenino, pasando a ser representada como tres mujeres; una niña, una madre y una anciana, las tres etapas de la vida de una mujer. Las tres caras de Hecate fueron representadas a través de la rueda, simbolizando transformación, cambio y evolución.

Ahora bien, si ya me conocéis, sabéis que después de una historia, vienen flores. Así que vamos a ello. En Hécate ya hemos visto un símbolo de empoderamiento, así que vengo a traeros otro. Las Mimosas, y aunque creo que más de uno/a se sentiría más valiente después de tomar zumo de naranja mezclado con cava, no me refiero a esta bebida servida en copas alargadas. Si no a unas flores aparentemente delicadas, frágiles y amarillas.

Sí, aunque no lo parezcan a simple vista está relacionada con la feminidad, simbolizando resiliencia, porque a pesar de ser una flor delicada puede sobrevivir en condiciones tan extremas como al fuego, siendo capaz de sobrevivir a incendios forestales. La mimosa florece en primavera, estación que simboliza renacimiento, convirtiéndose también en la representación de la esperanza y de la continua lucha por la igualdad de género. Su color amarillo representa la energía femenina y el poder interior de las mujeres, cómo así puede ser la vitalidad, la pasión y la creatividad.


De todo este poder que desprende la mimosa ya se dieron cuenta Teresa Noce, Rita Montagnana y Teresa Mattei, que escogieron la mimosa en 1946 como símbolo del coraje y fuerza de sus compañeras. Así que este 8M, espero que llenes tu casa de mimosas, de historias griegas de una mujer que llegó a ser tres a la vez, y que ese hormigueo que sientes en los labios no se quede en sólo un grito.


Relieve en mármol de Hécate






José Carlos Ortiz de Galisteo Delgado (Carlos Delg.)

 


POEMA



Enigma de Grado:
(“Carpe Diem”...)

 
¡Hoy es de esos días soleados, despejados y claros!...
En los que la serenidad te visita...
Y con la cabeza e ideas en su sitio apropiado...
Te preguntas:
¿Qué es lo que soy,
dónde estoy...
y hacia dónde voy?...
 
Esperando un eco, casi divino,
que en verdad proviene de tu mismísimo interior:
¡Tú “alter ego”!... ¡Tú “otro yo”!....
Que te lo devuelve con tus mismas preguntas y voz,
una vez y otra repetidas al unísono....
 
Precisando hallar la respuesta
en otro lugar más cultivado del conocimiento...
 
¿La Razón?... ¿La evidencia? ¿La Memoria?...
¿El recuerdo?... ¿El sentido del equilibrio?...
¿La necesidad?... ¿La Seguridad?...
¿La búsqueda deseada del Sino?...
¿La prosperidad?... ¿La Paz?...
 
¡¡¡Cuestiones harto raras y difíciles...
de digerir, tragar, aceptar y dilucidar!!!...
 
Y que inconscientemente trasladas,
hasta comparar...
lo que querías, tenías y soñabas...
- A los 5...
- A los 15...
- A los 20...
- A los 30...
¡Y ahora ostentas!...
¡Con 40 o 50!...
Situado en este señalado Pico...
desde el que ya pasó ampliamente...
el Meridiano exacto...
de cuanto uno pueda durar,
por más que quisiera...
 
¡Y si realmente te merece la pena,
pretenderlo alargar hasta llegar al final!...
 
¿Para qué?...
¡Joder!...
¡¡¡Tremenda conjetura la que os planteo!!!...
 
¿Ciertamente lo sabría alguien descifrar convenientemente,
de verdad, con suma facilidad, sin dudarlo?...
 
¿O tener despejada por completo la incógnita
de tal ecuación paramétrica fundamental,
con total resolución,
sabiendo tener todos los datos requeridos?...
 
¡¡¡Os traslado a vosotros yo también
el mismo enunciado y problema...
A ver qué tal os va!!!....
 
(Se supone que a la vuelta de la solución correcta...
Se debería hallar la completa Felicidad o no)...
Para concluir finalmente...
en la Cuestión Científica del Millón:
 
¿Y qué hacer pues para remediarlo o encauzarlo...
Si se pretende variar el rumbo habido, en algo?...
 
¡¡¡Esto es de Curso Superior de Facultad,...
Másters, Cátedra,... y Concurso-Oposición...
de golpe y porrazo!!!...
 
¡Nada que ver con la Empírica, La Lógica...
Química, Física o Matemática de Salón!...
 
¡Habida cuenta, de que por supuesto...
Nadie volverá jamás luego
a confirmarnos el acierto...
Ni a darnos con detalle
la respectiva explicación...
de si la Lección de aquel día,
quedó bien aprendida o no!...
 
¡Con lo que en Conclusión...
Tal vez el planteamiento,
lo dejaré...
hasta hallar mejor momento!...
 
¿Para qué quererme comer
tanto el tarro...
Y fastidiar el color
de este hermoso y celestial día?...
 
¡VIVE EL MOMENTO!...
 
¡”Álea jácta est”!...
 
(¡Lo hecho hecho está!)...
 
¡Deja el agua correr!...
 
¡Y DISFRUTA DE LA VIDA!...
 
¡¡¡Es cuanto te vas a llevar!!!...
 
JC Ortiz-Carlos Delg. – “Inquietudes del Alma”.