CLARIDAD EN AGUAS TURBIAS
A veces,
acontecimientos tan oscuros como la muerte pueden dar lugar a ver el mundo de
otra manera. Así ocurrió con el fallecimiento de grandes figuras de la
literatura, hecho que dio origen a un día tan especial como el 23 de abril,
el Día Internacional del Libro. Estos escritores fueron Miguel de
Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega. Aunque no todos
murieron realmente en la misma fecha, la coincidencia fue tan simbólica que se
eligió este día para celebrar la lectura.
Pero no solo la muerte
de estos autores nos invita a una nueva perspectiva. Dentro del contexto de la
lectura encontramos al búho, que simboliza la presencia que habita en la
oscuridad; aquel que no solo observa en silencio, sino que es capaz de ver a
través de ella. He querido relacionar a este animal con la pérdida de estos
escritores que nos brindaron la oportunidad de celebrar las letras. La lectura,
al igual que el búho, nos permite ir más allá de las palabras e indagar en lo
profundo para descubrir lo que no es evidente. Al leer, desarrollamos una
mirada interior que nos permite conectar y comprender ideas.
Por otro lado, no hay
oscuridad sin luz. Esa luz es, para mí, el despertar de la conciencia. Una flor
que representa este proceso es el loto azul, que nace de aguas turbias
hasta florecer hacia la claridad. Este proceso es análogo a la lectura:
comenzamos con incertidumbre y, conforme avanzamos, nuestras ideas se aclaran
poco a poco; cada pétalo que se abre es una idea que se ilumina.
Simbolismo y
transformación
La unión de estos dos
símbolos es clara:
- El loto azul:
Representa el proceso de transformación al sumergirnos en la lectura,
cuando la mente se expande.
- El búho: Representa el
resultado final, cuando la visión es clara y profunda.
La lectura provoca un
cambio interno. Las ideas adquiridas nos convierten en individuos más sabios
con el tiempo. Es ahí donde el lector sale de la oscuridad: deja de no entender
y empieza a comprender. Este camino de aprendizaje es personal y puede ser
distinto para cada individuo. Por ello, represento un búho con dos cuerpos y
una sola cabeza: la unidad en la dualidad. Los dos cuerpos simbolizan
los distintos caminos o experiencias, pues la lectura siempre admite
interpretaciones múltiples según el punto de vista del lector.
Para finalizar,
comparto un poema de Charles Baudelaire para que experimenten este
proceso. En él, se describe a los búhos sabios e inmóviles bajo los tejos,
comparándolos con dioses extranjeros que meditan. La obra se titula Los
búhos y forma parte de la sección «Spleen e Ideal» de su libro Las
flores del mal (1857).
Los búhos - Charles
Baudelaire
Bajo los tejos negros que los abrigan,
los búhos se mantienen alineados,
como dioses extraños,
clavando su mirada roja. Meditan.
hasta la hora melancólica
en que, empujando el sol oblicuo,
las tinieblas se establezcan.
que es preciso en este mundo que teme
el tumulto y el movimiento;
el hombre, embriagado por la sombra que pasa,
lleva
siempre el castigo
de haber querido cambiar de sitio.


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