abril 01, 2026

Isabel Natalia García Ruiz (Natalia García)

 



CLARIDAD EN AGUAS TURBIAS






A veces, acontecimientos tan oscuros como la muerte pueden dar lugar a ver el mundo de otra manera. Así ocurrió con el fallecimiento de grandes figuras de la literatura, hecho que dio origen a un día tan especial como el 23 de abril, el Día Internacional del Libro. Estos escritores fueron Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega. Aunque no todos murieron realmente en la misma fecha, la coincidencia fue tan simbólica que se eligió este día para celebrar la lectura.

Pero no solo la muerte de estos autores nos invita a una nueva perspectiva. Dentro del contexto de la lectura encontramos al búho, que simboliza la presencia que habita en la oscuridad; aquel que no solo observa en silencio, sino que es capaz de ver a través de ella. He querido relacionar a este animal con la pérdida de estos escritores que nos brindaron la oportunidad de celebrar las letras. La lectura, al igual que el búho, nos permite ir más allá de las palabras e indagar en lo profundo para descubrir lo que no es evidente. Al leer, desarrollamos una mirada interior que nos permite conectar y comprender ideas.

Por otro lado, no hay oscuridad sin luz. Esa luz es, para mí, el despertar de la conciencia. Una flor que representa este proceso es el loto azul, que nace de aguas turbias hasta florecer hacia la claridad. Este proceso es análogo a la lectura: comenzamos con incertidumbre y, conforme avanzamos, nuestras ideas se aclaran poco a poco; cada pétalo que se abre es una idea que se ilumina.

Simbolismo y transformación

La unión de estos dos símbolos es clara:

  • El loto azul: Representa el proceso de transformación al sumergirnos en la lectura, cuando la mente se expande.
  • El búho: Representa el resultado final, cuando la visión es clara y profunda.

 

 

La lectura provoca un cambio interno. Las ideas adquiridas nos convierten en individuos más sabios con el tiempo. Es ahí donde el lector sale de la oscuridad: deja de no entender y empieza a comprender. Este camino de aprendizaje es personal y puede ser distinto para cada individuo. Por ello, represento un búho con dos cuerpos y una sola cabeza: la unidad en la dualidad. Los dos cuerpos simbolizan los distintos caminos o experiencias, pues la lectura siempre admite interpretaciones múltiples según el punto de vista del lector.

Para finalizar, comparto un poema de Charles Baudelaire para que experimenten este proceso. En él, se describe a los búhos sabios e inmóviles bajo los tejos, comparándolos con dioses extranjeros que meditan. La obra se titula Los búhos y forma parte de la sección «Spleen e Ideal» de su libro Las flores del mal (1857).

Los búhos - Charles Baudelaire

Bajo los tejos negros que los abrigan,
los búhos se mantienen alineados,
como dioses extraños,
clavando su mirada roja. Meditan.
 
Sin moverse se mantendrán
hasta la hora melancólica
en que, empujando el sol oblicuo,
las tinieblas se establezcan.
 
Su actitud, por sabia, enseña
que es preciso en este mundo que teme
el tumulto y el movimiento;
el hombre, embriagado por la sombra que pasa, 
lleva siempre el castigo
de haber querido cambiar de sitio.

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