La chica de los vaqueros rotos
-Cenaremos con mis padres en
un restaurante nuevo que han abierto en el centro de la ciudad, te recogeré en
el Conservatorio, cuando salga del entrenamiento, nos vemos a las ocho.
Elena, vio el mensaje del
whatsapp cuando ya había salido de casa, estaba esperando el metro, y no tenía
tiempo de volver a cambiarse de ropa ya que su clase de piano debería comenzar
en quince minutos, tenía el tiempo justo para llegar.
Inmediatamente respondió:
-David, ¿por qué no me has
avisado de que cenaríamos fuera?, pensé que cenaríamos en tu casa. Me hubiese
vestido más para la ocasión.
-No te preocupes Elena, yo voy
para el entrenamiento con ropa informal, y no creo que haya que ir a
restaurante como si fuésemos a una boda.
Elena era una joven que
acababa de terminar su prometedora carrera de piano, y había conseguido la
plaza en el conservatorio de la capital malagueña, aunque realmente su sueño
era ser una gran concertista e iba camino de serlo, pues ya había obtenido varios
e importantes premios, el más sobresaliente lo obtuvo el mes de octubre del
pasado año, resultando la ganadora en el Concurso Internacional de Piano
Fréderic Chopin.
Conoció a David en Varsovia,
en el bar del Hotel Europejski Warsaw donde se alojaba durante los días que
duró el Concurso Internacional de Piano. Él había ido con unos amigos a visitar
Polonia y habían elegido ese hotel para su estancia en la capital polaca. La
sorpresa fue mayúscula cuando él intentó ligar con ella saludando en polaco y
chapurreando algunas palabras más. Ella le habló en un correctísimo inglés y él
cambió entonces a esta lengua. Durante más de media hora de conversación, él
acabó confesando su nacionalidad y lugar de nacimiento, y solo sabría que ella
también era española cuando Telewixja Polska, la televisión polaca daba la
noticia de que la ganadora del Concurso Internacional de piano, era una joven
promesa española que tenía un brillante futuro como pianista.
-¿Me has estado tomando el
pelo todo este tiempo?
-La verdad no quería romperte
la ilusión de que pudieras presumir de haber ligado con una polaca.
-¿Y ahora a quien digo que he
apasionado?, ¿a toda una celebridad?, porque tu éxito en este concurso te
catapultara muy lejos.
-Ojalá, es mi sueño, pero
queda mucho trabajo por hacer hasta alcanzarlo. Por cierto tú no te creas que
has despertado en mí ningún vínculo. Solo te he seguido el rollo pensando que
así alimentaría tu ego. Jajaja. Te dejo me voy a descansar, mañana tengo una
entrevista en una radio.
-¿Cómo podré verte de nuevo?
-Nos veremos en Málaga yo
también vivo allí, soy profesora del Conservatorio Superior de Música.
-Dame tú teléfono.
-Búscame, así sabré si estás
interesado de verdad.
No habría de pasar ni dos
semanas cuando vio a David esperándola a la salida del Conservatorio.
-Hola David ¿Qué haces tú
aquí?
-Me dijiste que te buscase, y
desde que volví de Polonia estaba deseando poder localizarte. Solo se tu nombre
y ayer estuve hasta la nueve de la noche esperando que salieses, me dijeron que
Helena salía a las nueve, y cuando tu compañera salió y me dijo que quería de
ella, me eché a reír como si me hubiese dado un ataque de locura, no me dio
tiempo ni a explicarle que a quien esperaba era a ti. Ella es una soltera, con
un mal genio del carajo, llamó a seguridad para que me retuviera hasta que
estuviera a salvo dentro de su coche, no sé qué pensó que iba a hacerle.
-Es muy graciosa tu aventura
pero podrías haber dicho Elena sin hache, además yo ayer libré estuve en un
Concierto en Fuengirola con un gran pianista. No sé si habrás oído hablar de él
pero es un tipo digno de admiración. Es conocido como el pianista de la mano
izquierda. Es sin duda una historia de superación increíble porque si cierras
los ojos mientras escuchas el concierto, no podrás creer que lo ejecutara con
solo una mano. Sufrió “el cáncer de los músicos” y cuando se sometió a una
talomatomía sufrió un ictus que le paralizó no solo la movilidad de la mano
derecha sino también casi todo el hemisferio derecho y el habla. A Dios gracias
está notablemente recuperado. Su amor por la música le ha llevado a
protagonizar esta historia de superación única.
-Vaya, es toda una lección de
vida. ¿Cómo se llama?
-Manu López, el pianista de la
mano izquierda.
-Volviendo a lo nuestro, como iba
yo a saber que había dos profesoras que se llaman igual, solo que la ortografía
de su nombre además de la belleza de mí Elena las hace diferentes.
-Anda, no seas
camandulero. Aunque estás haciendo
méritos para que te invite a cenar por la espera de ayer y la de hoy.
Habían pasado dos meses desde
que empezaron a salir, esa cena había sido el principio de una relación en la
que ambos estaban muy ilusionados. E incluso David parecía haber entrado en
razón de terminar su carrera de derecho, que había abandonado por su pasión que
era el fútbol, de hecho jugaba en el equipo malagueño aunque éste ahora se
hallaba en una categoría de menor prestigio del que había gozado en el pasado,
cuando era un equipo de primera división.
Los padres de David, estaban
solicitando conocer a Elena, ya que ésta era quien le había animado a continuar
sus estudios y por supuesto a no abandonar su sueño de jugar algún día en un
equipo de élite. Pero cometieron un enorme error al juzgar a la chica solo por
las apariencias.
Esperaban en el restaurante la
llegada de los jóvenes, ambos iban vestidos con vaqueros, ella con una camisa
muy bonita y moderna, confeccionada en algodón con el cuello en forma de V, y
él con un suéter de cuello redondo de punto de canalé. Los vaqueros de ella
eran unos vaqueros rotos en lavado color oscuro, que combinados con la camisa
blanca que llevaba y los tacones que usaba la chica, resultaba un look bastante
elegante.
Entraron cogidos de la mano, y
nada más llegar a la mesa donde estaban sus padres, la madre de David dijo:
-¿No pretenderéis que comamos
en este lujoso lugar con estas pintas que trae tu novia? ¿Acaso no gana lo
suficiente para comprarse unos vaqueros, para no llevar esos rotos?
-Atónito el padre de David
habló a su mujer:
-¿Qué estás diciendo Paloma?
La chica va elegante, además de ser guapísima, esta es la ropa de moda de la
juventud actual, apuesto a que esos vaqueros valen más que un traje de
confección de esos que se fabrican en serie.
Paloma abandonó toda
compostura y añadió:
- Seguramente es una
embaucadora, no me creo que sea profesora de piano, sí, trabajará en el
Conservatorio porque allí es donde dice David que la recoge pero será la
limpiadora.
-Mamá ¿qué está diciendo?, ¿Tú
te estás oyendo? Vámonos Elena, añadió.
Elena que había permanecido en
silencio, llamó al metre. Cuando éste acudió la saludó muy efusivamente.
-Señorita Elena, es un placer
verla por aquí, su padre nos dijo que no podría venir a la inauguración del
restaurante de su hermana ya que estaba en Polonia, me ha alegrado mucho saber
que ganó usted el concurso Internacional de Piano.
-Muchas gracias. ¿Está mi
hermana?
-Sí, está en su despacho.
-Iré a verla. Ah por cierto,
no le cobre a los señores, yo no me quedaré a cenar, pasaré a ver a mi hermana.
Pídame un taxis que venga a recogerme para llevarme a casa. Y soltándose de la
mano de David, dio media vuelta y se dirigió a una zona privada del
restaurante.
David, cariacontecido llamó a
Elena, pero esta ya había desaparecido de su vista.
-Mamá ¿qué pretendes?, ¿por
qué has montado este espectáculo?, ¿solo por sus vaqueros rotos? Papá ¿y tú no
tienes nada que decir?, ¿cómo voy a disculparme con ella por vuestro
comportamiento? Cenar vosotros, no entiendo lo que ha pasado
El padre de David quiso irse
del restaurante pero su esposa le retuvo.
-No daremos la nota en este
lugar dijo ella.
-Creo que ya la has dado tú
con tu comportamiento, le replicó.
-Cenaremos nos iremos a casa
y ya hablaremos con David, no creo que
esa chica sea quien dice que es.
-Por Dios te estás escuchando.
Dijo el padre de David mientras buscaba en su móvil en Google la noticia de la
ganadora del Concurso Internacional de Piano. Alargándole el móvil a su mujer,
dijo: mira ahí está
-Sí, le da un parecido.
-¡Joder, Paloma! como eres, a
veces no entiendo esa sinrazón tuya.
Cuando David salió de
restaurante, vio a Elena subirse a un taxis que rápidamente se alejó del lugar,
marcó el número de teléfono de su prometida, pero no obtuvo respuesta. Caminó
sin rumbo hasta bien entrada la madrugada.
Sintió un pinchazo en su
costado izquierdo, giró su cabeza y vio la cara fea y la boca desdentada de
quien le amenazaba con atracarle, quiso defenderse, pero solo consiguió que
éste hundiera el cuchillo en su costado atravesando ahora sí, no solo la piel
sino que la puñalada afectó a su riñón, cayendo desplomado al suelo. El sujeto
que le agredió se agachó junto a él palpó sus bolsillos, extrajo la cartera y
se alejó corriendo.
Yo no tengo la culpa del
comportamiento de mi madre, pensó. Visualizó a Elena, la chica de los vaqueros
rotos, y sonrió. La hemorragia abundante que sufría le llevó a sufrir un shoch
que le produjo la muerte pero no borró la sonrisa de su cara.
FIN